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A VUELTAS CON LOS HORRIBLES SILOS
DE LA PANIFICADORA
(Y TAMBIÉN CON SU HISTORIA POCO DIVULGADA)

En una ciudad con una magnífica arquitectura pétrea, que puede presumir de extraordinarios edificios, no sólo los modernistas, llama la atención que a unos enormes mamotretos de cemento que no son precisamente airosos, más bien, en su estructura, pesadas moles propias de los espacios abiertos de las tierras mesetarias, concretamente de la Tierra de Campos, se les considere algo así como emblemáticas. A nosotros estas enormes construcciones de la Panificadora, aparte de que histórica y geográficamente semejan fuera de lugar, nos parecen como mínimo antiestéticas. En pleno centro de una ciudad marítima y mirando a una espléndida Ría que les resulta muy ajena.

A VUELTAS CON LOS HORRIBLES SILOS | DE LA PANIFICADORA | (Y TAMBIÉN CON SU HISTORIA POCO DIVULGADA)

Concebidos para almacenar la materia prima, se encuentran en un gran espacio de ubicación privilegiada que lleva muchísimo tiempo sin uso, esperando ser recuperado para darle utilidad urbana de la que se puedan beneficiar los ciudadanos.

Pero está claro que lo van a tener muy difícil los responsables de su rehabilitación y aprovechamiento urbanístico, pues tendrán que echarle muchísima imaginación además de abundante colorido tras no poca inversión.

Una tarea mayúscula realmente complicada; pero ojalá acierten logrando al final un resultado impactante, lo que quizás pueda ser posible precisamente, y no tan contradictoriamente, gracias a lo incongruente, extraño y fuera de lugar del colosal conjunto que forman los feos y enormes silos con el edifico anexo también de considerables dimensiones cuya fachada da a la calle Falperra, una construcción agregada y complementaria que nada no les va a ayudar en sus esfuerzos creativos debido a una arquitectura anodina y plana, sin el menor atractivo.

Y mucho mejor, sería muy deseable, que en este asunto de la recuperación no intervenga demasiado Abel Caballero, mucho menos su mano derecha, Carmela Silva, porque entre ambos ya han dado varias muestras – alguna bien gorda, como el horroroso nuevo estadio de Balaídos – de un pésimo gusto a partir de un extraviado o quizás viciado sentido de la estética, también en lo personal. Por junto y por separado.

En el enlace de abajo se encuentra una crónica anteriormente publicada en Vigoempresa sobre los orígenes de esta industria del pan que estuvo muy estrechamente relacionada con el franquismo, primero como proveedora de los ejércitos sublevados y después, tras el triunfo, obtener del régimen, a lo largo de bastantes años, el monopolio de abastecimiento a la población de Vigo. Una Panificadora que fue fundada por un joven de Ferreira de Pantón, en Terra de Lemos, el cual a comienzos del Siglo XIX se escapó del seminario de Lugo para llegar a Vigo con la primera intención de conseguir un pasaje para subir a un barco y emigrar a algún país de Sudamérica. 

AQUÍ: ESTA ES LA HISTORIA DETRÁS DE LA PANIFICADORA

 

 

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