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Anna Scheidgen

De ascendencia alemana e italiana, viguesa por méritos propios, protagoniza uno de los éxitos empresariales que encuentran un buen caldo de cultivo en esta ciudad, en la que todo es posible cuando juntos se aportan esfuerzo y buenas iniciativas.
Es la dama-ama de Alfico y otras ramas textiles y deportivas. Se llama Anna Scheidgen Righi. Muchos dicen que la conocen; pero pocos la han tratado.
Su andadura empresarial comenzó a finales de los años 70 – ya hace casi treinta años -, por la zona de Peniche, con un almacén de distribución de material deportivo. Acompañaba a su marido antes de quedar viuda. Aquello de las zapatillas y camisetas creció rápidamente y la incipiente empresa se trasladó a otro local más grande, entre las calles Zamora y Gran Vía.
Después vino la anécdota de Snooker, y pronto la planta de fabricación de prendas en Redondela. En 1990, ya con cinco hijos, se tuvo que hacer ella sola cargo de los negocios en constante expansión.
Alfico distribuye para toda España y Andorra las marcas New Balance y Uhlsport. Y está, además, Umbro.
ANNA Y EL CLUB FINANCIERO
En esta ciudad abundan los buenos empresarios; pero no tanto mujeres empresarias. Al menos, empresarias de fuste.
Por ese motivo, y porque el Club Financiero Vigo, en sus siete años de existencia, nunca había contado con una mujer empresaria en la junta, el nuevo presidente, Juan Ramón Güell,decidió hacer un esfuerzo para persuadir a Anna Scheidgen de que aceptara pertenecer a la misma.
La única dama entre diecisiete miembros varones. Se trata de una cuota sensiblemente inferior a la de otras instituciones; pero que se corresponde con la realidad del mundo empresarial.
Ayer publicábamos una información en la que se decía que Anna Scheidgen no asistía a las reuniones de la junta directiva. Estábamos equivocados. Es decir, metimos una pata informativa y ya hemos pedido disculpas.
Lo que ocurre – ocurrió – es que la actual junta del Club Financiero se constituyó en Mayo del 2004, y Anna Scheidgen no entró a pertenecer a la misma hasta el mes de Agosto. Lógicamente, no podía asistir a ninguna de las reuniones mensuales que hasta esa fecha se celebraron. Posteriormente sólo faltó en una ocasión, y por ineludibles compromisos profesionales.
Por otra parte, hay que decir que sorprende que, habiendose estrenado la nueva directiva del club en Mayo, el nombramiento de Anna no se produjera hasta Agosto.
Parece – y seguramente fue así – que Güell trató de remediar, aunque fuera con cierto retraso, esa falta de presencia femenina. Eso sí, para que el asunto no fuera demasiado cantoso, como un parche de última hora, la designación de Anna Scheidgen estuvo arropada por la de otro caballero, un nuevo miembro de la junta; y, de este modo, completar ese número de dieciocho.

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