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Astillero Barreras

Su existencia más que centenaria forma parte muy importante de la historia de esta ciudad trabajadora cuyas referencias son casi siempre industriales. Miles de ciudadanos vigueses han estado a lo largo de su vida de alguna manera relacionados con el devenir y las actividades de esta empresa que fue fundada en 1892.

Astillero Barreras

Desde entonces, de las gradas de Barreras han salido 1.600 barcos. En la actualidad son roll on-roll off, ferries y diferentes grandes buques; pero antes fueron pesqueros en su mayor parte. Hoy tienen también fama de ser uno de los mejores astilleros en la construcción de atuneros.
Como miles de catalanes de la Costa Brava, los Barreras emigraron a Galicia a comienzos del siglo XIX para dedicarse a la industria del salazón. En 1818 se establecieron en Puebla del Caramiñal. Posteriormente, en 1864, se trasladaron a Vigo, donde comenzaron por dedicarse a los efectos navales, para abrir después dos plantas de pescado.

Al igual que otros catalanes, se convirtieron en armadores cuyos barcos transportaban los salazones al Mediterráneo, a Canarias, e incluso a las Antillas, para regresar con productos de aquellos territorios. En una primera etapa armaron goletas y bergantines, hasta que en 1871 adquirieron en Inglaterra un primer vapor, que bautizaron, precisamente, “Primer Barreras”. Le seguirían otros.

Fundación del astillero

En el año 1892 se constituyó la firma denominada “Viuda e Hijos de J.Barreras i Casellas”, que instaló en el Areal unos talleres para la construcción y reparación de unas pequeñas embarcaciones pesqueras de madera a las que se incorporaban motores de vapor importados de Inglaterra.

En 1909 ya construían barcos de 20 metros de eslora con toda la maquinaria también fabricada en Vigo. De aquellas gradas, que se encontraban a la altura del actual edificio del Rectorado de la Universidad, fue de donde salieron los famosos vapores “Tipo Vigo”, unas embarcaciones especialmente apropiadas para la pesca de la sardina al cerco.

Tuvieron un inmediato gran éxito aquellos barcos de línea estilizada, que se exportaron a todo el litoral peninsular. No sólo eso: debido a su buena navegación y velocidad, en un número elevado fueron adquiridos por las potencias aliadas en la I Guerra Mundial y adaptados para actuar como dragaminas.

Entre los años 1892 y 1918, en los astilleros del Areal llegaron a construirse 376 unidades de vapores “Tipo Vigo” y sus modelos predecesores.

Factoría de Coia

Dada la buena marcha de la industria naval, los Barreras decidieron construir unas nuevas instalaciones en Coia, con capacidad para buques de hasta 5.000 toneladas, a las que se trasladaron en 1918.

En 1927 navegó el primer pesquero de acero, y en 1928 quedó constituida la sociedad anónima “Hijos de J.Barreras”. El buque tanque Campaláns, que tendría tan larga vida de servicio en el puerto de Vigo, fue botado en el año 1932.

En 1957 ya se habían construido en los astilleros de Coia centenares de barcos destinados a la pesca en lejanos caladeros, como los bacaladeros de 60 metros de eslora pertenecientes a la serie “Super-Standard”, que faenaban en Terranova; y también algunos buques de carga y pasaje, los más conocidos el Huesca y el Teruel, para la Naviera Elcano, que entonces fueron los mayores buques construidos en Vigo.

El día 4 de Mayo de 1959 se declaró en Barreras un devastador incendio que destruyó los edificios de administración, las oficinas, archivos y departamentos técnicos. Aparte de las pérdidas materiales, el fuego se llevó casi toda la memoria gráfica del astillero, una parte esencial de la historia industrial de la ciudad. Apenas se salvaron unas pocas fotografías y unos cuantos papeles.

Hacia una nueva etapa

Tras la fundación de Pescanova en 1959, iniciada la era del pescado congelado en alta mar, un camino que pronto siguieron otros armadores vigueses, los años 60 y primeros de la siguiente década fueron magníficos para todos los astilleros de la Ría, construyéndose decenas de los nuevos barcos arrastreros-congeladores. La plantilla de Barreras superaba los 1.800 trabajadores.

A principios la década de los 70 la dirección decidió aceptar el encargo de dos grandes plataformas para la prospección petrolífera, teniendo por este motivo que abandonar la construcción de buques. Contratadas a un precio que resultó ser excesivamente bajo, al verse afectado por una devaluación del dólar, la operación resultó ruinosa para la empresa, que para sobrevivir tuvo que recurrir al Instituto Nacional de Industria. En 1976 aquel organismo estatal ya había adquirido el 99% del capital.

Los astilleros, en los cuales hasta entonces se habían construido 1.400 barcos, siguieron llamándose Hijos de J.Barreras; pero habían dejado de pertenecer a la familia fundadora.

Con la desaparición del INI, la empresa pasó a ser gestionada por el ente que lo sustituyó, el SEPI. Hace unos años la firma fue de nuevo privatizada, las acciones transferidas a los actuales propietarios, comenzando así una otra etapa.

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