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Artículo publicado

23/10/2003

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Crecimiento Urbanístico

Entre 1877 y 1900, Vigo casi dobló su población, que se situó en torno a los 23.000 habitantes, aunque hay que tener en cuenta que los vecinos municipios de Bouzas y Lavadores todavía no estaban anexionados. Entre ambos alcanzaban una población similar.

Crecimiento Urbanístico

El crecimiento plobacional de la ciudad se debía, en buena parte, a una elevada tasa de inmigración determinada por la necesidad de operarios para la industria y albañiles, canteros y otros artesanos para la construcción.

En las nuevas y anchas avenidas, las actuales Policarpo Sanz, Colón y Urzáiz, el ritmo de construcción era frenético, estimándose que diariamente entraban en Vigo cien carros del país con piedra de las canteras de Castrelos y Matamá y otros tantos con madera y diversos materiales.

Los espléndidos edificios que por entonces se estaban levantando reflejaban el auge de la ciudad, su poderío, al tiempo que la opulencia de sus propietarios.

En 1874 llegó a la ciudad el arquitecto Jenaro de la Fuente, quien, entre otras realizaciones, dejó el edificio de Bárcena, el actual Centro Social de Caixanova; la impresionante Casa Bonín, en el Areal; y Casa Pardo, en la Puerta del Sol. Y unos años después, procedente de París, lo hizo el polaco Pacewicz, que trajo consigo las últimas tendencias de la arquitectura modernista.

De su autoría son la Casa Acuña, en Policarpo Sanz; la singular Casa de Yánez, en la Alameda; y, sobre todo, el elegante edificio que después pasó a llamarse El Moderno, en la Puerta del Sol.

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