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25/06/2020

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UN TURISMO NÁUTICO QUE TAMBIÉN ES GASTRONÓMICO Y QUE CONVIENE ATRAER
(Crónica de una visita a la Ría de Vigo)

Es una buena combinación

UN TURISMO NÁUTICO QUE TAMBIÉN ES GASTRONÓMICO Y QUE CONVIENE ATRAER | (Crónica de una visita a la Ría de Vigo)

A mediados de Junio de 2016. Cuatro amigos expertos navegantes y empresarios de Sevilla, los cuatro con barco en el gaditano en Puerto Sherry. Uno de ellos con evocaciones de juventud en la Ría de Vigo, que fue el que se encargó de convencer a los otros tres.

Hicieron el viaje por autopista, por Portugal. Llegaron un viernes por la tarde, recogieron en A Laxe el barco de dos motores que habían alquilado por Internet y enfilaron hacia San Adrián de Cobres para alojarse en una magnífica casa de turismo rural.

El sábado fue un día de navegación y gastronomía. Por la mañana rumbo a Cíes, vuelta a las islas y comida en el Monterreal Club de Yates de Baiona. ´Que bien se come en ese club náutico´ . Le dieron una nota alta.

Al anochecer, tras atracar de nuevo en San Adrían, visita a un restaurante barato muy popular en la zona. Se pusieron morados de buen producto, bebieron Albariño casero y pagaron ochenta euros entre los cuatro. No se lo creían.

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Al día siguiente visita a la preciosa isla de San Simón, de la que salieron algo decepcionados por la explicaciones de un guía que empleó demasiado acento en la memoria de la guerra civil, tras la cual el enclave fue prisión de rojos y afines. No les explicó, sin embargo, que gracias al lazareto que allí funcionó a partir de mediados del Siglo XIX el puerto de Vigo recibió su definitivo impulso, que el puerto se desarrolló en buena parte gracias a San Simón (ver aquí: En la Isla de San Simón está el origen del despegue del puerto de Vigo)

Ya cerca del mediodía pusieron rumbo a Vigo a toda potencia de la embarcación. Atraque en A Laxe y subida a la calle de las ostras, de nombre oficial Pescadería. Cayeron ocho docenas, dos por cabeza. Y les sorprendieron y encantaron las xoubiñas que les sirvieron a continuación, no pudieron decir cuantas, un par de fuentes.

Y otra vez a navegar por la Ría hasta las siete de la tarde. Después cena ligera en el restaurante del hotel de cinco estrellas de la Plaza de Compostela en el que se alojaron. Y allí tuvo lugar lo que consideraron un gran descubrimiento: un excelente Godello, ese magnífico vino del interior de Galicia que es tan desconocido y que de esta manera encontró unos nuevos incondicionales (tras tomar buena nota de la etiqueta y la bodega anunciaron su intención de comprar unas cajas para después sorprender a sus amistades en el Sur)

Al día siguiente, domingo, volvieron a ponerse en la carretera con dirección a Sevilla.

Y una semana después tres de ellos ya se encontraban en la isla griega de Corfú para otros días de navegación, esta vez a vela. Ya sabían, por visitas anteriores, que allí el pulpo o jtapodi, preparado de otra forma, es distinto; pero también muy bueno.

De Vigo se llevaron un gran recuerdo.

Este turismo náutico ahora minoritario hay que promocionarlo, que la Ría da para mucho.

Y la gastronomía es un reclamo añadido.

J.P

 

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