Baixo Miño

Artículo publicado

09/03/2014

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CURIOSOS NOMBRES EN GOIÁN

Los habitantes de Goián, en el Baixo Miño, a unos cincuenta kilómetros de nuestra ciudad, son ávidos lectores de Faro de Vigo sobre todo cuando el cronista Fernando Franco les dedica afectuosos comentarios en su columna. Lo que ocurre con frecuencia, pues lo tratan mejor que bien en sus periódicas visitas. Goián presume – con … Continuar leyendo "CURIOSOS NOMBRES EN GOIÁN"

CURIOSOS NOMBRES EN GOIÁN

Los habitantes de Goián, en el Baixo Miño, a unos cincuenta kilómetros de nuestra ciudad, son ávidos lectores de Faro de Vigo sobre todo cuando el cronista Fernando Franco les dedica afectuosos comentarios en su columna. Lo que ocurre con frecuencia, pues lo tratan mejor que bien en sus periódicas visitas.

Goián presume – con razón – de ser tierra de notables artistas plásticos como Antonio Fernández (1882-1970), cuya obra y memoria son veneradas. Y está la fundición de Cuqui Piñeiro, hija y continuadora del escultor, también fallecido, Xoan Piñeiro. Que estaba emparentado con Xavier Pousa, otro nativo del lugar.

Pero es, además, población que se distingue por los singulares nombres de sus establecimientos.

Por ejemplo, una chacinería que duró poco tiempo y que se llamaba, de manera muy descriptiva, O Porco que Foi.

También cerró el bar tapería Casa Cuartel, en la foto, que ocupaba la que había sido lo mismo de la Guardia Civil. Lucía en la fachada mástil con bandera española y un lema, que, de manera muy congruente, figuraba en las paredes: ´Todo por la tapa´

Curioso nombre es el del restaurante Casa das do Correo, asimismo conocido por ´As do Correo´. Situado en una bella construcción rústica, allí moraban antaño las encargadas de trajinar la correspondencia que llegaba a la localidad o que salía, por lo que el nombre era la referencia popular. De modo que las propietarias del actual negocio hostelero tuvieron el buen gusto de mantenerlo.

Singular es Tu detalle. Que no se trata de un comercio de cursiladas, sino de una precaria y algo destartalada tienda de ultramarinos con taberna-estanco adosada en cuyo mostrador se sirven vinos y cervezas a unos parroquianos que son tan fieles como regulares en sus hábitos. Lo que, efectivamente, puede ser considerado como un permanente detalle hacia el establecimiento.

El bar cafetería más sofisticado, por decirlo de alguna manera, se llama O Vello París, que suena como un poco raro, como a casco vello de Notre Dame. Y está después la trilogía de los puntos… El más clásico era el bar El Punto, en la carretera general, denominado así porque allí se encontraba el punto de parada de los autobuses de línea. Que dio lugar al Nuevo Punto, al otro lado del pueblo, por donde jamás pasó un autobús. Hasta que unos jóvenes decidieron abrir el Vaya Punto, ante cuya puerta suelen aparcar motos y coches tuneados.

Bazar Feliz no cuenta porque es chino. Pero también está bien la mercería Sin Mais. Y una ferretería que tiene denominación duplicada, Juan Juan, seguramente debido a que son padre e hijo.

Los de Goián son tan especiales que incluso se expresan en un dialecto propio, el goianés. Tienen, sin embargo, una espina clavada: no son oficialmente pueblo, sino parroquia que pertenece a Tomiño, lo que llevan bastante mal. Por eso, para sus compras y ocio acuden siempre a A Guarda; y sólo se acercan a Tomiño cuando surge la imperiosa necesidad de acudir al ayuntamiento. En todo caso, para tratar de evitarlo, también hay un par de gestorías.

Y una farmacia, la farmacia de Goián, que se llama de otra forma pero que se podría rotular Farmacia la Borde por las actitudes nada amables de su propietario y empleadas hacia los clientes. Un boticario realmente impopular, manifiestamente acidulado, cuando entre sus cajones seguro que encontraría algún remedio para mejorar su carácter. No es nada extraño que un buen número de vecinos se tomen la molestia de trasladarse a O Rosal o Tomiño en procura de sus medicinas.

Lo que decíamos al principio: en Goián se lee mucho Faro de Vigo, que incluso sienten propio, como si fueran casi vigueses. Excepto en la taberna-estanco Tu Detalle, donde, por alguna razón que desconocemos, el único periódico disponible es La Voz de Galicia.

Sin olvidar hacer una especial histórica mención al hace mucho tiempo desaparecido bar conocido como El Canta, establecimiento muy movido que estaba enfrente de la Casa Cuartel por entonces todavía residencia de la Guardia Civil. Sin demasiado disimulo, allí, dicen los antiguos, se repartían los dineros por el transporte del “pisco” o contabando.

El nombre venía de que su propietario era conocido como el Cantamañanas, un simpático individuo de portentosa imaginación.

Porque la ubérrima imaginación es una de las señas de identidad de las gentes de Goián, una de cuyas calles más céntricas se llama precisamente A CALLE. Es el nombre oficial que figura en los rótulos.

V.E

 

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