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31/03/2016

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DESTACADOS VIGUESES DE ORIGEN CASTELLANO

Uno de los más relevantes descendientes de los castellanos que fueron llegando a un Vigo que en el Siglo XIX se encontraba en rápido crecimiento para dedicarse al comercio fue Rafael Olmedo Limeses, en la foto a la caña con las Cíes al fondo. Gran aficionado a la náutica, se significó como sobresaliente y muy principal impulsor de esta actividad en la Ría, promotor desde el MRCYB de regatas primer nivel nacional e internacional.

DESTACADOS VIGUESES DE ORIGEN CASTELLANO

Casi siempre nos referimos a las familias de inmigrantes catalanes procedentes de la Costa Brava que antes habían arribado a las Rías Baixas para montar sus industrias artesanales de salazón. O a los orensanos que, gracias al progreso de los primeros y a la iniciativa de emprendedores industriales gallegos retornados de América, llegaron en oleadas para poblar una ciudad que les ofrecía trabajo y alternativa a la emigración; pero con frecuencia nos olvidamos de los castellanos, principalmente de Zamora, también de la Maragatería, en León, incluso de Valladolid, quienes mediante el comercio aportaron lo suyo y en considerable medida al desarrollo de Vigo, en algunos casos tras recalada en Ourense.

Los primeros castellanos frecuentadores de nuestras latitudes fueron los arrieros o comerciantes ambulantes, también actuaban como recaderos, que en el Siglo XVIII acudían a la Ribera del Berbés en procura de pescados y pulpo para secar y llevar a la meseta. Que traían consigo mercadurías y productos de alimentación por aquí inexistentes y para los que crearon una demanda, como el pimentón, los ajos, garbanzos o el comino.

Unos arrieros que tuvieron una gran influencia sobre nuestra gastronomía, que nos dejaron ese pimentón como condimento básico del pulpo a feira. O la merluza con ajada que se dice a la gallega; pero que, en realidad, es una derivación del ajo arriero. Y los callos como se toman por aquí, con sus garbanzos de secano que no se cultivan en Galicia aderezados con comino, tan árabe y que en algunas de nuestras tiendas se sigue denominando especie para callos.

COLONIZARON CON SUS COMERCIOS LA CALLE DEL PRÍNCIPE

Algunos de estos castellanos terminaron por establecerse con tiendas de alimentación y no pocas de tejidos, ya que en Zamora existía una tradición y sus telares producían, entre otras cosas, buenas mantas zamoranas.                             

Comenzaron por asentarse en el Casco Vello; pero con el tiempo terminaron por dominar la calle del Príncipe, a la que convirtieron en el principal y privilegiado territorio comercial de la ciudad. Algunos negocios llevaban los apelllidos de sus propietarios, como Bravo o Carbajo, ambos dedicados al textil. En algunos casos acompañados de nombres propios nada habituales por aquí, como las zapaterías de Abdón Cruces y Balbino Cruces.

Eran castellanos los dueños de Papelería Española; de la mercería La Favorita, que cerró hace unos años; y de la pastelería Las Colonias. También de España y sus Colonias, que no estaba en Príncipe, sino en Policarpo Sanz. Otras mercerías muy reconocidas eran Bobillo y Saldaña, que sigue existiendo. Y en el Casco Vello, en la calle Oliva, la de Doña Filo.

Como se puede ver, los castellanos estaban presentes en muy diversos sectores. En la calle Elduayen, en la Librería Tetilla, que eran familiares de los Barrientos, todos originarios de Astorga y dedicados al mismo ramo. Como impresores lanzaron las primeras postales de Vigo, las mismas que hoy circulan por Internet y que son objeto de coleccionismo. Y no sólo eso: a mediados del Siglo XX crearon una destacada editorial, la Editorial Cíes, que tuvo extraordinario éxito y difusión a nivel nacional con unas novelitas tremendamente populares llamadas del Oeste que se puede decir  inventaron ellos (Ver aquí reportaje: UN FENÓMENO EDITORIAL QUE NACIÓ EN VIGO EN LOS CUARENTA DEL SIGLO PASADO)

Otro destacado emprendedor fue Teodoro Gómez, procedente de Valladolid, al que le dió por denominaciones francesas para sus comercios de tejidos. La Villa de París marcó toda una época en Vigo, al igual que su segunda marca Las Tres BBB. En medio La Maison Blanc, que era casa especializada en sábanas.

LOS GRANDES ESTABLECIMIENTOS DE MODA DE LA ÉPOCA

La Villa de París fue uno de ellos; pero en cuanto a puesta en escena arquitectónica y comercial destacaba a mediados del siglo pasado el extraordinario edificio de Alfredo Romero, de gran modernidad y suntuosidad, con sus grandes escaparates, lujosas escaleras interiores y una entrada con fuente y jaula de pájaros exóticos, donde todos los jueves se repartían globos gratis a los niños sin necesidad de que sus madres compraran nada en aquel momento. 

En la esquina de Príncipe con López de Neira se encontraban los Almacenes Olmedo, en un edificio de arquitectura tan clásica castellana, aunque sus soportales estuvieran sostenidos por columnas dóricas, que bien pudiera encontrarse en cualquier calle de Zamora. En realidad, Almacenes Olmedo era una potente cadena tras expandirse por Galicia y el norte de España, llegando a contar con veinte establecimientos. El de Vigo cerró en 1988.

Al igual que los Olmedo, los Romero primero se establecieron en Ourense antes de dar el salto a Vigo. De hecho, el primer Alfredo Romero comenzó siendo niño a trabajar como aprendiz con los Olmedo.

Simeón García, en cambió, no era del todo castellano, sino de la localidad de Cameros, en La Rioja. Y en Galicia se estableció primero en Santiago, llegando a Vigo llegó más tarde una rama de la familia, los  Sáenz-Díez García (ver aquí un interesante y muy detallado estudio: Los orígenes del Banco Simeón. La evolución de los negocios de Simeón García) El de Simeón García era todo un emporio comercial e inmobiliario que llegaba a países sudamericanos y que dio lugar al Banco Simeón.

En 1975 llegó El Corte Inglés, lo que supuso entonces un duro golpe para la calle del Príncipe y para los comerciantes castellanos. Y años más tarde las tiendas de firmas nacionales e internacionales. Así, aquellos fantásticos almaces de Alfredo Romero son hoy propiedad de una conocida marca de ropa.

LA SARDINOCRIA CATALANA POR UN LADO, LOS COMERCIANTES CASTELLANOS POR OTRO

Las sociedades recreativas de Vigo con relevancia eran hasta hace unas décadas el Club de Campo y el Náutico, que estaban en manos de la sardinocracia, el primero más solar de los Curbera y el segundo de los Massó, que entre ellos existían clanes diferenciados.

A los castellanos también les eran ajenas las colonias veraniegas de Canido y Playa América, asimismo ocupadas por distintas tribus dominantes socialmente. Así que se montaron su territorio alternativo en Panxón, que, dadas las relaciones de los comerciantes con Ourense, ese es el origen de la querencia ourensana por esta playa como lugar de vacaciones estivales.

Alfredo Romero participó muy activamente en la creación del Náutico de Panxón y también tuvo mucho que ver, en 1965, con la puesta en marcha del Monte Real Club de Yates de Baiona, del que su amigo Rafael Olmedo se convertiría en gran patrón, ostentando la presidencia del mismo desde 1973 hasta su fallecimiento en 2015. El Monte Real fue el primer club español en presentar su desafío en la Copa América, lo que ocurrió en 1989.

Rafael Olmedo fue, sin ninguna duda, uno de los vigueses más destacados del siglo pasado y de actual, que para eso vivió casi cien años. El mejor respresentante de la herencia que dejaron en Vigo, sobre el Atlántico, los comerciantes originarios de las tierras castellanas.

Pero no hay que olvidar el Berbés ni mucho menos, donde comenzó todo, que primero fueron los arrieros. Un puerto pesquero de Vigo que siguió manteniendo su conexión zamorana, en el que una empresa de gran tradición, más que centenaria, es, por ejemplo, Casa Botas. Y en el que no hace mucho tiempo – falleció en 2009 – una figura muy conocida y popular era Ramiro Gordejuela Aguilar, burgalés de Miranda de Ebro llegado a Vigo en los cincuenta, primero asentador y posteriormente, en 1972, uno de los fundadores de la Cooperativa de Armadores, de la que fue presidente desde 1988 hasta la fecha de su fallecimiento.

Hicieron mucho por Vigo todos estos castellanos.

B.C

UN CASO MUY ESPECIAL EN LA INDUSTRIA DE LA AUTOMOCIÓN

Otra historia intersante, en esta caso relacionada con la actividad industrial, fue la protagonizada por Andrés Vega Alonso, de Zamora, quien arribó a principios de los 50 del pasado siglo para montar un pequeño taller de herrería en el barrio de Teis. Cuando a principios de la década de los 60 la precaria cadena de montaje que entonces era Citroën tuvo un problema con los suministros de armazones de los asientos del 2CV que venían de Francia, el taller de Andrés Vega supo solucionarlo de manera artesanal.

Aquella circunstancia fue el origen de Talleres Viza. Hoy, más de medio siglo después, Viza Automoción hace tiempo que se ha convertido en una de las principales industrias del sector, con plantas en otros países y de las muy escasas surgidas en la ciudad a la sombra de Citroën que permanecen en manos de sus originales propietarios.


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