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Artículo publicado

29/09/2019

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CABALLERO DESBORDA LA NAVIDAD

Punto de Mira

06/12/2019

CABALLERO DESBORDA LA NAVIDAD

DOS EMPRESARIOS DEL NAVAL

José García Costas y Manuel Rodríguez Vázquez pertenecen a la categoría de los llamados empresarios hechos a sí mismos, entre los que se cuentan los que, carentes de ilustración, aprovechan la ventaja que les es natural de falta de impedimentos o miramientos. Ambos encontraron en momentos claves de sus respectivas paralelas trayectorias unos decisivos apoyos, los que supieron buscarse a su manera y desde distintas conexiones políticas y de otras. Al final, entre los dos, aunque cada uno por su lado, hicieron un considerable daño directo a la imagen y reputación de la industria de la construcción naval en Vigo.

En el caso de Pepe García Costas su valedor o padrino fue Fernández Gayoso por medio de créditos muy preferentes concedidos por Caixanova a cambio de contar, para su permanencia en el cargo, con el apoyo imprescindible de los votos de la Cámara de Comercio Ver aquí, publicado en 2011: QUE SE EXPLIQUE GARCÍA COSTAS

Manolo Rodman dio un salto como empresario gracias a Abel Caballero en su etapa de ministro, que le facilitó el contacto con Luis Roldan para que este le encargase, a cambio de lo que fuera, los contratos para la construcción de las patrulleras de la Guardia Civil.  La concesión del astillero la consiguió por la misma vía, en esta ocasión con la intervención de Elenita Espinosa, eterna meritoria de Caballero desde la universidad, que en aquellos tiempos manejaba los asuntos de la reconversión naval. Ver: MANOLO RODMAN (MANUEL RODRÍGUEZ) DE LUIS ROLDÁN A SAM PA

También: LOS PEONES QUE SIEMPRE SUPO MOVER MANOLO RODMAN

 


José García Costas, hombre siempre próximo al PP, es de condición tosca, carácter rudo, con frecuencia grosero, que en una ocasión amenazó en público a Caballero con soltarle un correctivo físico. Se levantó de una reunión oficial tras largar lo siguiente: ´Alcalde, me voy porque si me quedo te pego una hostia´.

Hace otros cuantos años, en un programa de una extinta televisión local la ingenua entrevistadora se atrevió a comentarle que a pesar de su aspecto y fama se decía que en el fondo era un trozo de pan… A lo que el personaje, cabreado por la bobada, respondió: ´Si, pero de pan duro. Muy duro´ . Lo hubiera firmado cualquier guionista de películas del Oeste.

Una de las pocas veces que se vio sonreír a García Costas fue un domingo muy de mañana cuando, con evidente reciente satisfacción, salía de un portal de un edificio de apartamentos en Traviesas, junto a la iglesia de los Carmelitas. Eran los tiempos en los que formaba parte de la cuadrilla mercantil deportiva comandada por Horacio Gómez, que frecuentaba el mismo inmueble.

Pepe García Costas y Manolo Rodríguez Vázquez son enemigos desde siempre, no se pueden ver. De manera independiente, aunque en paralelo, han causado un tremendo agujero – o dos agujeros – al prestigio de la industria naval viguesa. Manolo Rodman con su estrambótica y un tanto enajenada aventura empresarial africana con la participación de un destacado delincuente financiero internacional – el chino Sam Pa, antiguo proveedor de armas a guerrillas africanas – que actuó en calidad de intermediario, o así fue calificado por entonces. 

A García Costas la gestión de Barreras le vino grande. Y el barco para Ritz Carlton le vino enorme al astillero.

(Lo peor: las consecuencias inmediatas las pagará la industria auxiliar viguesa, que con García Costas ya padeció hace pocos años muy malas coyunturas de quitas e impagos. Ahora vendrán las quiebras)

V.E

 

 

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