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EL CABLE INGLÉS
Trajo la cerveza, el tenis, el hockey, el fútbol, nombró los croques y además propició la creación de Bodegas Bandeira

Mucho antes de El Corte Inglés con sus extraordinarias escaleras mecánicas, toda una innovación entonces, que lo hizo en 1975, en 1873 llegó a nuestra ciudad la británica Eastern Telegraph Company Company, que los vigueses, para simplificar y no andarse con problemas de pronunciación, dieron en llamar Cable Inglés. Esto ocurrió en 1873, hace casi … Continuar leyendo "EL CABLE INGLÉS | Trajo la cerveza, el tenis, el hockey, el fútbol, nombró los croques y además propició la creación de Bodegas Bandeira"

EL CABLE INGLÉS | Trajo la cerveza, el tenis, el hockey, el fútbol, nombró los croques y además propició la creación de Bodegas Bandeira

Mucho antes de El Corte Inglés con sus extraordinarias escaleras mecánicas, toda una innovación entonces, que lo hizo en 1975, en 1873 llegó a nuestra ciudad la británica Eastern Telegraph Company Company, que los vigueses, para simplificar y no andarse con problemas de pronunciación, dieron en llamar Cable Inglés.

Esto ocurrió en 1873, hace casi ciento cincuenta años. Primero se instaló en la calle Real, para muy pronto pasar a mejores y mayores dependencias en el edificio Bárcena (en la foto) en el que posteriormente coincidiría con su competencia del Cable Alemán.

La Estern Telegraph Company se iba a encargar de tender los cables submarinos para la telegrafía entre las Islas Británicas y el continente europeo, para posteriormente conectar Europa con Africa, Asia y América.

Uno de los cables enlazaba Porthcurno, en Gales, con Vigo; y Vigo con Carcavelos, en Portugal, desde donde partían otros, unos hacia el Mediterráneo y otros hacia Brasil. De esta manera nuestro puerto se convirtió en punto de partida de las comunicaciones de España con América.

CROQUES Y CERVEZA

Y si El Corte Inglés – escaleras aparte – dio a conocer productos gastronómicos cuya existencia ignoraban muchos vigueses, tales, por ejemplo, como las coles de Bruselas, que hasta entonces no se vendían por aquí,  el Cable Inglés no trajo los berberechos; pero sí los nombró. Desde entonces los vigueses los llamamos croques.

Unos berberechos por entonces despreciados por aquí por ser muy abundantes; pero que eran muy populares en las calles de Londres, en las que se vendían en puestos móviles, cocidos y adobados con vinagre de manzana y en cucuruchos de papel, lo mismo que los mejillones. ´ Mussels and cockles ´ era el grito de guerra de los expendedores. Consecuentemente, los primeros empleados del Cable Inglés cuando llegaron a Vigo los consumían con gran afición que les venía de origen y los llamaban por su nombre, en su idioma ´cockles´. De ahí viene lo de croques.

Lo que sí trajo el Cable Inglés fue la cerveza, mejor dicho, una fábrica de cerveza, industria singular, nada que ver con las conservas, que montó un tal Mister Hyde. En una publicación de la época, el día 8 de Mayo de 1875, un cronista urbano informaba al respecto:

“La fabricación de cerveza ha sido emprendida por Mr.Hyde, quien acumulando una excelente clase de materias primas para su elaboración, ha logrado dar cima a una justa y honrosa competición con la cerveza del extranjero, tanto por su buen gusto como por el “spirit” del líquido, de fermentación completa y acabada”.

Al parecer, según otras reseñas, la novedosa cerveza era considerada capricho de jóvenes modernistas, pijos que diríamos ahora, en especial de aquellos que frecuentaban una sociedad llamada ´Gimnasio´, unos considerados snobs que también fumaban tabaco perfumado  preferiblemente egipcio.

Mayor y más amplia repercusión tuvo la importación de deportes como el hockey sobre hierba o el tenis, también sobre hierba, el ´lawn tennis´. Por eso Vigo fue ciudad pionera en Galicia en contar con canchas de tenis; y también la primera donde se practicó el tenis de mesa, en un principio considerado un entretenimiento elitista y propio de los clubs más distinguidos. Esto aparte del football, naturalmente.

LOS VINOS DE OPORTO DE BODEGAS BANDEIRA

Los ingleses del Cable propiciaron, además, el desarrollo de otra industria del sector bebidas, la que nació de un pequeño despacho de vinos propiedad de un ciudadano de origen portugués apellidado Bandeira, un establecimiento que se encontraba justo al lado de las oficinas cableras instaladas en el edificio de Bárcena, en Velázquez Moreno esquina Policarpo Sanz.

Parece ser que el señor Bandeira expendía notables caldos de Oporto y es bien conocida la afición de los británicos por estos vinos. Total, que gracias a aquella fiel consumidora clientela le fueron muy bien las cosas al señor Bandeira, hasta el punto de que, con el tiempo, el despacho habría de convertirse en gran bodega. Los vinos de Oporto con la etiqueta Antonio Bandeira llegaron a ser, hasta los años 80 del siglo pasado, una referencia en el mercado nacional de bebidas, con notable presencia en las estanterías de un gran número de bares de toda España.

ANIMADAS FIESTAS A BORDO DE LOS ÚLTIMOS CABLEROS

La oficina de comunicaciones del Cable Inglés, con toda su maquinaria, siguió funcionando hasta 1969; pero el puerto de Vigo se mantuvo como base de algunos de sus cableros hasta finales de los años setenta del siglo pasado.

Unos cableros ya modernos que periódicamente regresaban a la Ría para cargar los cables que se encontraban en un depósito del muelle de trasatlánticos, destinados a sustituir a otros ya deteriorados; y cuya marinería de base, incluidos camareros y cocineros, era mayoritariamente de Redondela. En Vigo vivían los empleados británicos en tierra y también las familias de los oficiales tripulantes y técnicos a bordo, unos cuantos ´llanitos´ originarios de Gibraltar, es decir, de Malta y de otras islas mediterráneas. Todos ellos disfrutando siempre de una excelente atención por parte de la Consignataria Durán, que incluso se encargaba de cuestiones de mantenimiento doméstico, proporcionando fontaneros, electricistas, lo que hiciera falta.

Las fiestas a bordo de aquellos cableros durante sus escalas eran sonadas y, sobre todo, bien regadas. El autor de esta crónica, que es un vigués veterano y que asistió a algunas de aquellas animadas recepciones – por llamarlas así – recuerda a uno de los anfitriones decir que a él no le preocupaban las dolencias hepáticas derivadas de la degustación e ingesta de ´spirits´ porque ya hacía años que no tenía ni hígado.

Aportaron muchas cosas los británicos de la Eastern Telegraph Company a aquel Vigo que comenzaba a ser cosmopolita.

Blas.C

En la ciudad se asentaron definitivamente algunos descendientes de empleados del Cable Inglés. Como una familia de ´llanitos´ con apellido típico – aunque posteriormente adaptado al inglés y más tarde españolizado – de la Italia profunda, de los Abruzzi. De allí a Malta y de la isla a Gibraltar. Para terminar en Vigo y convertirse en vigueses de pro. Son los Bruzón.

 

 

 

 

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