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03/09/2015

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EL CUERPO CONSULAR EN VIGO

Tenemos en Vigo quince consulados honorarios gestionados por particulares. Por lo que respecta a legaciones oficiales en otros tiempos fueron casi una decena; pero en la actualidad a cargo de funcionarios de carrera tan sólo operan las de Argentina y Venezuela. Y está el vice consulado de Portugal.

EL CUERPO CONSULAR EN VIGO

Los consulados honorarios son de larga tradición en nuestra ciudad y entre sus titulares siempre se contaron personajes peculiares.

Como aquel que, allá por los años sesenta en la terraza de su casa de verano en Coruxo, sobre la playa de A Fontaiña, tenía un mástil en el que hacía ondear la bandera de la nación sudamericana que representaba. Al atardecer se sentaba en un cómodo sillón mirando a las Cíes, un vaso largo en la mano y la bandera, que no era de pequeñas dimensiones, ondulando sobre su cabeza. Una gozada.

De los actuales merecen especial mención los consulados de Venezuela y de Perú, el primero oficial y el segundo honorario.

LA DE VENEZUELA, UNA LEGACIÓN PERO QUE MUY BOLIVARIANA

El Consulado General de Venezuela para Galicia y Asturias dependiente del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana está en la actualidad, desde principios de 2014, a cargo de Luisana Sánchez Cohen, a la que se puede ver en la foto de arriba durante la última celebración del cumpleaños – que se sigue celebrando oficialmente – del fallecido Hugo Chaves. Lo cual resulta más que justificado,  puesto que tras el óbito Chaves fue elevado a la jerarquía de "Comandante Eterno".

Se trata de una legación consular muy activa que, aparte de atender en sus trámites a la numerosa comunidad gallego venezolana, funciona  como dinámico centro difusor de propaganda revolucionaria mediante los movidos actos que organiza – en los que participa una "Associaçon de Amizade com a Revoluçon Bolivariana", así, en luso gallego – y también de una página web (www.consulvenevigo.es) que es todo un panfleto digital plagado de batalladoras noticias bolivarianas frecuentemente actualizadas con sus correspondientes faltas de ortografía.

Desde 2004 el consulado ha estado a cargo de mujeres. A reseñar la trifulca que se produjo en 2007 cuando la cónsul entrante no fue bien recibida por la saliente y ambas, en medio del local y ante las personas que allí esperaban y los empleados, se enredaron en una pelea trufada de insultos, bofetadas y tirones de pelo. Todo un espectáculo que trascendió a los medios y que dio lugar a un procedimiento judicial por demanda de que la que resultó más apalizada, la saliente, que terminó desmayada en el suelo.

Con la posterior reclamación de un abogado defensor de la perjudicada al que el consulado se negaba a  abonar sus honorarios, aunque al final cobró mediante un enviado ex profeso desde la embajada en Madrid.

Ver aquí reportaje: CONSULADO DE VENEZUELA NO PAGA LETRADO

Y EL DE PERÚ EN VIGO ES UN CONSULADO DISTINTO A TODOS

Para empezar, cuando abrió sus puertas en nuestra ciudad, en 2010, lo hizo en dependencias municipales cedidas por el alcalde Caballero en el edificio del antiguo Rectorado. Toda una deferencia hacia la cónsul honoraria aunque ello resultara algo, por decirlo así, un tanto inusual.

Allí permaneció hasta este mismo año, cuando, tras el traspaso efectivo del edificio a Zona Franca, el consulado se mudó a la sede de la Fundación Rodman, que es donde también se encuentra domiciliada la sociedad denominada Alfa Europa Eco, cabeza del grupo empresarial de Manuel Rodriguez Vázquez.

Se trata de un consulado honorario que se distingue porque funciona como si fuera uno oficial para así poder atender a la numerosa colonia peruana en Galicia, que asciende a varios miles de personas. Lo que a la República de Perú le sale muy arreglado y muy bien: la cónsul no cobra honorarios precisamente por ser honoraria; y además pone las instalaciones. Lo que ignoramos es si los gastos ordinarios y de personal también corren a su cargo, aunque es de suponer que no, dado que el movimiento de papeles con sus correspondientes tasas debería proporcionar los suficientes ingresos.

Lo que está claro es que, por una cuestión de armonía y estética, Rosa Fernández-Montenegro Iglesias jamás se colocaría encima para un acto  un chándal con la bandera del país andino. Aunque sí gusta de lucir en sus apariciones públicas los colores blanco, verde y rojo de Perú estampados y combinados en tejidos de elegantes vestidos para ocasiones especiales como son las fiestas patrias.

Se le nota que vive su condición de cónsul honoraria con gran dedicación e incluso pasión.

Siendo justo reseñar – por testimonios directos que hemos recogido – que los peruanos residentes en la ciudad están muy satisfechos por la labor consular y por el apoyo que reciben para sus fiestas y tradiciones.

Ver: MARINEROS PERUANOS EN VIGO

B.C

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