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Artículo publicado

01/05/2011

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EL DESASTRE DE DOMAIO
LAS AMBICIONES DE PERLY (II)

No fueron pocos los que se sintieron víctimas tras haber invertido y perdido su dinero en el proyecto del campo de golf de Domaio, promovido y vendido, entre otros, por una Corina Porro que jugó destacado papel en aquella fracasada iniciativa cuyo objetivo final era un pelotazo inmobiliario.

EL DESASTRE DE DOMAIO | LAS AMBICIONES DE PERLY (II)

A finales de los años ochenta, la Dirección General de Aviación Civil se aprestaba a ampliar Peinador para dotar al aeropuerto de una pista de rodadura hacia la cabecera norte. Para ello reclamarían los terrenos del campo de golf de Peinador, que el ente consideraba de su propiedad.

El único campo de golf de Vigo iba a desaparecer; y desde el Aero Club, como sociedad, se barajaban varias posibilidades para construir otro nuevo en diferente ubicación.

Ocurrió que, a espaldas del resto de los socios, un grupo minoritario comandado por el empresario Ignacio Alzueta como cerebro de la operación; Perly Porro; su marido (a partir de ahora JLQ); otro médico, Andrés Cristos; y un ejecutivo de la industria del automóvil, José María Fernández Otero, tenían su propio proyecto y ya estaban adquiriendo en secreto terrenos en las faldas de los montes de Domaio, explicando a los vecinos que serían destinados a una plantación de kiwis.

EL PASTEL NO ERA DE KIWI

Sin embargo, la necesidad de constituir una sociedad y de conseguir aportaciones económicas obligó a sus promotores a levantar los velos y mostrar la realidad: esa camarilla de miembros del club, casi todos de nuevo cuño, con poca antiguedad, pretendía hacer el negocio de su vida a costa de los demás socios y jugadores.

Mediante un procedimiento en círculos concéntricos: un conjunto de sesenta personas, la mitad de ellos jugadores de golf y la otra mitad reclutados mayoritariamente entre la profesión médica y totalmente ajenos al Aero Club, se adjudicaban acciones a 200.000 pesetas; un segundo grupo de elegidos las podría comprar a 800.000; y ya un tercero debería abonar hasta 2.000.000 por cada acción.

En realidad, se trataba de dos sociedades: Golf Domaio S.A, para la construcción y explotación del campo; y Residencial Muiños, S.A., para la construcción de una urbanización anexa, en la que estaban previstas  nada menos que 462 viviendas unifamiliares. El quid de la cuestión, el truco del pretendido gran negocio, era que la totalidad de las acciones de Residencial Muiños estaba detentado por Alzuerta, JQL, Perly y los suyos, los sesenta de marras.

El resto, los que habían aportado 800.000 y hasta 2.000.000 de pesetas serían los paganos del campo de golf. Y lo que es más destacable, de los terrenos de Residencial Muiños.

Para animar la venta de acciones, en su papel de principal agente comercial, Perly anunciaba que también se construiría un hotel de cinco estrellas; y que el campo de Domaio pronto obtendría un torneo del Tour Europeo en el que participarían las estrellas de la época, Ballesteros, Nick Faldo, Sam Torrance, Olazábal, para lo cual se contaba, como “public relations”, con Michael Skinner, ese singular personaje radicado en Vigo, pintoresco, fabulador y solo medio inglés por los apellidos. Con el idioma como único recurso para conseguirlo.

ENFRENTAMIENTOS CON VECINOS CABREADOS Y ARMADOS

No sólo se sentían traicionados la gran mayoría de socios del Aero Club: los vecinos de Domaio, que habían vendido sus tierras para una plantación de kiwis y que ahora comprobaban que lo que se iba a plantar eran viviendas caras, se consideraban – también con razón – víctimas de un fraude. Con el agravante de que las obras del campo de golf, que comenzaron en el año 1991, supusieron el desvío de las aguas comunales necesarias para sus pequeñas explotaciones agrícolas. Que se emplearían para regar el campo de golf.

Así las cosas, no tardaron en producirse los primeros enfrentamientos, que fueron tomando fuerza hasta que, en 1992, concretamente el 16 de Abril, cien vecinos penetraron en las instalaciones – algunos hoyos ya estaban practicables – bien armados con estacas y otro material contundente, en principio únicamente en actitud amenazante. A los que, en un arranque chulesco y hasta un poco suicida, se enfrentó JLQ a cara descubierta, quizás pensando que le protegerían los guardias de seguridad contratados y que estaban presentes, pero que fueron mucho más prudentes.

Con el resultado que cabía esperar: fractura de tabique nasal.

Al día siguiente, una espectacular foto de JLQ tapándose la nariz y con la camisa empapada de sangre apareció en Faro de Vigo. Acompañado por Perly, fue de inmediato trasladado a su centro de trabajo, el Hospital Xeral. “¡Qué bestias! Qué bestias!”

Dado que el acceso al complejo se hacía difícil por la siembra de tachuelas y clavos que provocaban innumerables pinchazos; y que incluso se produjeron disparos de escopeta en la inmediaciones de la casa de un tal “Cambeiro”, paisano y patrón mayor de la Cofradía de Domaio, que había actuado de mediador en las compras de los terrenos supuestamente para kiwis – al que Alzueta había metido en el negocio de los sesenta primeros socios -, no es de extrañar que Residencial Muiños apenas consiguiera vender algunas primeras parcelas.

INAUGURACIÓN, PROBLEMAS FINANCIEROS Y COCOCHAS AL PIL PIL

El campo de golf de Domaio se inauguró un día de otoño de 1992 a pesar de que la sociedad atravesaba por graves problemas financieros, al no haberse cumplido las previsiones de sus promotores, puesto que la mayoría de los socios del Aero Club, que, como se dijo, se consideraban damnificados por felonía y deslealtad social, se negaron a integrarse, y menos en aquellas gravosas, ventajistas para otros, condiciones.

A pesar de lo cual, de la considerable deuda contraída con entidades bancarias, nada parecía importar a Ignacio Alzueta, Perly Porro, su marido JLQ y amigos, que se dedicaron a vivir su campo como unos verdaderos nuevos ricos del golf, al tiempo que disfrutando de las espectaculares vistas a la Ría.

Así, por poner un ejemplo, contrataron un cocinero vasco de postín y se hacían traer las cocochas del norte por avión. Mientras que gerente del club, con un desproporcionado sueldo, fue nombrado el hermano de Corina, José Antonio Porro, quien aterrizó en Vigo procedente de Ferrol.

Con su recién adquirido status, se complacían elaborando listas negras de personas que no podían acceder a las instalaciones ni siquiera estando federados y pagando el correspondiente “fee” por jugar. Entre ellos algunos de los más destacados jugadores de Galicia, incluidos dos veteranos introductores del golf en Vigo, fundadores del campo del Aero Club.

INTERVENCIÓN DE LOS BANCOS ACREEDORES

Los bancos apretaban cada vez más el cerco ante los impagos de deuda. Y en Noviembre de 1994, una auditoría encargada por un grupo de socios disconformes con la gestión desveló importantes deudas no contabilizadas, que no existía libro de actas, que se habían efectuado pagos sin facturas, que los saldos de caja estaban inflados y que se habían producido traspasos del dinero aportado por los socios de Golf Domayo a Residencial Muiños. Así, el anunciado desastre llegó después de dos años de golf y cocochas

Tras algunos fallidos intentos para reflotar la sociedad, las entidades bancarias decidieron por fin intervenir. También sobre las propiedades de los responsables de Golf Domaio SA y Residencial Muiños. Se había derrumbado el castillo de naipes de dinero soñado, construido a base de acciones marcadas. Corina Porro vio embargado su piso de la calle Barcelona, así como propiedades familiares en el entorno de Ferrol.

También perdieron su dinero los incautos detentadores de acciones, algunos de ellos quejándose de haber sido “timados”.

Fue entonces cuando la actual Corina Porro tuvo una revelación: entrar en política podría ser la solución para sus problemas económicos inmediatos y quizás le proporcionara la tan ansiada prosperidad en un futuro.

El campo de golf de Peinador sigue funcionando. La Dirección General de Aviación Civil no pudo construir la pista de rodadura al descubrirse – sorprendentemente, todas las partes lo ignoraban a finales de los ochenta, hasta que a alguien se le ocurrió comprobarlo – que los terrenos no pertenecían al ente estatal, sino, por ley, a los comuneros de Cabral, con los que el Aero Club llegó a un acuerdo.

El campo de Domaio se llama en la actualidad Club de Golf Ría de Vigo. Fue adquirido a precio de saldo por una sociedad coreana que posee hoteles en diversos países e intereses relacionados con la pesca en Galicia. Lo preside, con la mayor discreción, un coreano residente en Vigo desde hace décadas, que comenzó a jugar al golf casi al tiempo que Perly Porro, el conocido acupunturista Suh Seung Yeul.

J.FERNÁNDEZ / M.SEARA 

VER TAMBIÉN: LAS AMBICIONES DE PERLY (I). LLEGADA A VIGO Y AL GOLF.

VER TAMBIÉN: LAS AMBICIONES DE PERLY (Y III) A LA POLÍTICA POR LA MUÑEIRA Y COMO VÍA ECONÓMICA

 

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