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25/01/2018

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EL DUEÑO DE FARO DE VIGO, JAVIER MOLL DE MIGUEL

Comenzó su andadura como comercial de banca; pero desde hace décadas preside el poderoso grupo editorial Prensa Ibérica cuyas bases se cimentaron en 1984 con la compra de algunas cabeceras supervivientes de la que había sido durante el régimen franquista Prensa del Movimiento, las que eran rentables, como La Nueva España, de Oviedo.

EL DUEÑO DE FARO DE VIGO, JAVIER MOLL DE MIGUEL

En 1978 se aprobó la Constitución española. Y aquel mismo año Francisco Javier Moll de Miguel y su esposa María Aránzazu (Arantxa) Sarasola  se iniciaron como empresarios periodísticos con la adquisición de Prensa Canaria, a la que pertenecían Diario de Las Palmas y La Provincia.

Lo que puede parecer sorprendente teniendo en cuenta que Javier Moll, natural de Zaragoza, nacido en 1950, que por lo tanto sólo contaba veintiocho años de edad, era un joven abogado que hasta entonces se había ganado la vida como simple comercial del extinto Banco Atlántico en San Sebastián.

Pero que se explica porque su mujer, Arantxa Sarasola, a la que había conocido y con la que se había casado en la capital vasca, era hermana de Enrique Sarasola Lerchundi, el empresario también joven, apenas rebasados los cuarenta, que había establecido en los primeros años de la etapa de la Transición estrechos lazos y una fuerte alianza con el líder del Psoe Felipe González. Y que la adquisición de Prensa Canaria se hizo a través de una sociedad denominada ´Inversiones, Servicios y Comercio´, controlada por Sarasola.

El líder socialista y Enrique Sarasola figuraban también entre los accionistas del semanario Cambio16, una publicación que desempeñó un papel clave en unos tiempos políticos complicados.

Ver aquí enlace: ENRIQUE SARASOLA (1937-2012)

LA COMPRA DE ALGUNOS PERIÓDICOS DE LA LLAMADA PRENSA DEL MOVIMIENTO

En 1982 el Partido Socialista llega al poder y se abren en España las puertas para el gran cambio. Quedaban del aparato de propaganda del franquismo, pertenecientes a la cadena de periódicos que había sido conocida como Prensa del Movimiento, algunos diarios que seguían funcionando como propiedad del Estado y que resultaban rentables. Pronto iban a pasar a manos privadas. Naturalmente, socialistas.

Así, en el año 1984 el gobierno de Felipe González sacó a subasta las cabeceras de Nueva España, de Oviedo y de Información, de Alicante. Ambas con gran implantación en sus respectivos ámbitos geográficos. También la de Levante, de Valencia.

Y, como no podía ser de otra manera, los tres periódicos fueron adjudicados a la empresa apadrinada por Enrique Sarasola, la que ya poseía los dos diarios canarios. Lo que dio lugar al nacimiento de Prensa Ibérica, que pronto en medios periodísticos se iba a conocer también como Grupo Moll.

El diario La Nueva España, un nombre que transmitía claramente su origen falangista, pasó a ser el emblema del grupo. Porque, paradojicamente, ante la nueva realidad socio política, en este caso la cabecera seguía resultando igual de apropiada dado el gran cambio que estaba experimentando el país.

FARO DE VIGO SE TRASPASÓ COMO UN SALDO

Si la compra en 1978 de las dos periódicos canarios resultó, por favorables las condiciones en que se realizó, una excelente operación no lo fue menos la adquisición en 1986 de Faro de Vigo por parte Prensa Ibérica.

Aquello fue todo un mazazo para una ciudad que consideraba el diario como algo propio, que lo era sentimentalmente y como institución. Pero en aquellos momentos la empresa estaba mal gestionada, atravesaba por sus peores momentos y además padecía de graves problemas laborales, por lo que Prensa Ibérica se hizo con el diario vigués por un precio muy por debajo de su valor real.

El Faro de toda la vida dejaba de ser de Vigo y a sus últimos propietarios se les echó en cara que hubieran preferido su venta a un grupo foráneo y además en la órbita del Psoe que a empresarios vigueses o gallegos. A lo que ellos replicaron que lo habían ofrecido a personajes locales; pero que estos no habían mostrado interés.

Parece más cierto, sin embargo, que, ya que se veían obligados a vender, prefirieron que el periódico no fuera a parar a manos de otros empresarios demasiado próximos,  con los que mantenían, quizás, viejas cuentas pendientes. No trascendieron las cifras de la operación; pero se dijo que únicamente se valoraron las instalaciones, dejando a un lado lo más valioso, la cabecera.

CRECIMIENTO DE PRENSA IBÉRICA

Incorporado como una de las joyas del grupo, desde el principio Faro de Vigo fue pilotado desde La Nueva España de Oviedo, que sigue siendo la procedencia continuada de sus directivos y directores.

Tras Faro de Vigo, el grupo Moll fue haciéndose con otras cabeceras como Diario de Ibiza y Diario de Mallorca. Y creó la suya propia, La Opinión, presente en varias ciudades españolas. Más tarde, en 2006, Prensa Ibérica puso su pica en Cataluña: Diari de Girona.

En la actualidad EPI (Editorial Prensa Ibérica) cuenta con quince diarios regionales además de, en alemán Mallorca Zeitung; y Superdeporte. El grupo es también titular de licencias de radio y de televisión local.

Al entramado hay que sumar Alba Editorial y la inglesa Allison&Busby, así como diversas plantas industriales de artes gráficas distribuidas por la geografía nacional

JAVIER MOLL SE ESTABLECE EN AUSTRALIA Y ENTRA LA SEGUNDA GENERACIÓN

Javier Moll de Miguel, aquel joven comercial del Banco Atlántico que se casó en Donosti con Arantxa Sarasola, es hoy uno de los grandes capos del negocio de la información en España; pero, por algún motivo, en un momento determinado sintió una fuerte atracción por Australia, donde pasa largas temporadas.

En 2002 adquirió el diario Adelaide Review y a través del grupo Euro Pacific Holdings posee allí importantes intereses inmobiliarios.

Desde Enero 2015 al frente de la gestión de Prensa Ibérica se encuentra Aitor Moll Sarasola como consejero-delegado. Licenciado en Periodismo, inició su rodadura y aprendizaje, como no podía ser menos, en La Nueva España. Es el heredero del imperio de la prensa regional española.

Mientras que Faro de Vigo es uno de los más rentables del grupo, probablemente sea el primero en este aspecto.

Pero lo cierto es que, a pesar de lo que reza su decana cabecera, desde hace ya más de treinta años ya no es exactamente de Vigo.

J.G.F

EL ESTUPENDO EPISODIO DE LAS TOALLAS PORTUGUESAS

Ocurrió hace ya unos cuantos años, cuando Faro de Vigo, se decía, contaba con una dirección matrimonial.
Por entonces, cuando Javier Moll venía de visita de inspección o lo que fuera a la empresa se alojaba en una especie de lujosoe penthouse con vistas a la Ría que se había hecho construir en las instalaciones de Chapela, al que se accedía mediante un exclusivo ascensor.
Anunciada una de aquellas visitas, especificando Moll que en aquella ocasión vendría acompañado de su esposa, Arantxa Sarasola, el director del diario envió a su propia señora, también empleada de la casa en calidad de responsable de una sección bastante especial, a comprar toallas nuevas a Portugal, las mejores que encontrara en Valença do Minho.
Así lo hizo; pero a su regreso, con tantas ganas de servir, con un exceso de mal resuelta diligencia, se dio tanta prisa en colocarlas en el cuarto de baño que lo hizo tal cual, sin sacarles el apresto ni nada.
Total, que cuando Doña Arantxa salió de la ducha resultó que aquellas toallas no secaban…Por lo que la dama, con toda la razón, se agarró un tremendo cabreo con el correspondiente alboroto. Le montó semejante pollo a la autora del tan mal resuelto asunto de las toallas que en aquel momento casi ruedan cabezas gestoras, concretamente dos.

El asunto fue muy comentado en la redacción, por supuesto a hurtadillas y es de suponer que entre risas contenidas. Algunos de los veteranos del periódico siempre lo recuerdan.

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