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Artículo publicado

15/05/2011

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EL EMPUJE DE UNA CIUDAD

Surgida de iniciativas empresariales de personas foráneas, la ciudad creció imparable en el Siglo XIX generando un poderoso impulso estimulador de desarrollo en una Galicia hasta entonces carente de industria.

EL EMPUJE DE UNA CIUDAD

Si la planta de PSA Peugeot Citroën asentada en pleno núcleo urbano se ha convertido en la primera del grupo francés y en una de las más importantes de Europa, se debe, en buena parte, a la excepcional fuerza laboral con la que cuenta la factoría, producto de una cultura de trabajo que existe en Vigo.

Que, combinada con el marcado espíritu emprendedor que distingue a los vigueses, ha hecho desarrollarse a esta ciudad hasta convertirse en la primera y más dinámica de Galicia.

Abierta y cosmopolita, el carácter diferenciado de Vigo, su empuje, tiene origen en la llegada de los famosos "fomentadores" catalanes en la segunda mitad del Siglo XIX, que se instalaron por miles en el Areal para allí montar sus primerfas plantas de salazón, de conservas más tarde.

Fueron ellos los que crearon Vigo. Y, contra lo que se cree, no solo se dedicaban a la actividad salazonera, sino que se convirtieron en armadores de líneas marítimas de cabotaje y de rutas al continente americano. Que también iniciaron – los Barreras – la industria naval en la Ría de Vigo, en 1892, con un astillero en el Areal que unos años después pasó a su actual emplazamiento. 

Aunque no sólo catalanes: entre los propulsores de aquel Vigo se cuentan destacados emprendedores de otras geografías. Como Manuel Bárcena, originario de Cantabria. O Velázque Moreno, que procedía de La Rioja.

EMIGRACIÓN E INMIGRACIÓN

La paradoja es que mientras la ciudad crecía de manera espectacular, a partir de 1850 una Galicia empobrecida comenzó a experimentar el éxodo hacia América, convirtiéndose Vigo en principal puerta de salida.

El gran núcleo de desarrollo, la única ciudad de Galicia capaz de generar miles de puestos de trabajo, era también la que despedía a los emigrantes. Otra paradoja: el intenso tráfico portuario – ya en 1913, se despacharon nada menos que 733 trasatlánticos, en los que partieron 44.301 personas -, fue la que provocó el despegue definitivo del puerto, creando más riqueza para y propiciando la actividad de rentables oficinas consignatarias.

Una masiva emigración que tuvo otros retornos, como los aportados por emigrantes que volvieron unos años más tarde con ahorros suficientes  para montar industrias y ayudar a construir la ciudad. Es el caso de Manuel Sanjurjo Badía, natural de Sada, quien decidió regresar para convertirse en uno de los principales industriales de Vigo a finales del Siglo XIX y primera mitad del XX.

HASTA NUESTROS TIEMPOS

El carácter de de la ciudad se forjó a base de iniciativas empresariales y esfuerzo laboral. Fue una de las razonas por las que, a finales de la década de los cincuenta del pasado siglo, Citroën decidió instalarse aquí. No solo porque existía una Zona Franca – hasta entonces inactiva -: o por los buenos oficios del industrial vigués Félix Santamaría, que jugó un importante papel, sino también debido a que, funcionando una industria de la construcción naval, los franceses sabían que encontrarían mano de obra capacitada de primer nivel. 

Por aquellos años se inició en Vigo – a escala mundial, hay que decir – la industria del pescado congelado. Nació gracias a un antiguo ganadero de Lugo que supo ver en el mar una enorme despensa desaprovechada. Así decidió José Fernández López fundar Pescanova, con el asesoramiento del vigués Valentín Paz Andrade. Inventó la industria y con ella los buques arrastreros congeladores, lo que dió lugar a un considerable crecimiento en la actividad de los astilleros de la Ría.

Impulsando la primera empresa pesquera viguesa con proyección internacional, José Fernández abrió las puertas a otras que siguieron y que hoy operan y tienen filiales en diversos países del mundo.
 
Un José Fernández López que antes, tras la guerra civil, había constituido en Vigo los laboratorios Zeltia, en un principio dedicados a productos veterinarios. Esos que hoy, a través de Pharmamar, se han convertido en una empresa biotecnológica que es pionera y está a la cabeza de la investigación internacional de medicamentos de origen marino.

El potencial empresarial de Vigo es lo que pretendía asaltar el lobby del Norte haciéndose con Caixanova.

Como en la fábula de la cigarra y la hormiga, la primera, tras haber dilapidado el suyo, trataba de apropiarse del capital acumulado por la hormiga con mucho trabajo. Pero en esta ocasión la cigarra coruñesa se encontró con una hormiga grandota, con más cuerpo que ella. Y, claro, no se lo dejó arrebatar.

BLAS CAÑADA

 

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