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21/11/2018

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EL HISTÓRICO TIMO DEL LANGOSTINO
Tuvo lugar en el año 1996, cuando los entonces sumos hacedores de la Vieja Pescanova trilearon a Don Manuel, que se dejó

La primera ruina de la Vieja Pescanova se produjo aquel año, ya hace más de dos décadas. No resultó una quiebra en el sentido judicial porque el patrón Don Manuel acudió en auxilio de la compañía aportando miles de millones de pesetas de dinero público

EL HISTÓRICO TIMO DEL LANGOSTINO | Tuvo lugar en el año 1996, cuando los entonces sumos hacedores de la Vieja Pescanova trilearon a Don Manuel, que se dejó

A Don Manuel medio le explicaron por teléfono lo que sucedía y se prestó a acudir a la sede de la empresa en Chapela. Una vez allí le colocaron una bata y un gorrito, le lloraron penas financieras que eran producto de unas circunstancias de las que ellos no tenían ninguna culpa, le mostraron una caja de langostinos para la foto y le levantaron, mediante mareo de números falsos, miles de millones de pesetas en obligaciones de la Xunta, es decir, en dinero de todos los gallegos.

La bola que le movieron de un lado a otro a Manuel Fraga era demasiado grande como para esconderla; pero esto a él le dio igual, se dejó trilear. Rodolfo Langostino, de origen argentino, testigo de excepción del embolado y que se vio salvado en las etiquetas de los productos de la empresa, levantó el Borsalino para soltar un ´cappello´ con el mejor acento porteño dedicado a sus jefes.

 

Entre ambos, Manuel Fernández Sousa y Alfonso Paz Andrade, con sus temeridades empresariales habían llevado a la compañía a la práctica ruina, no había dinero para pagar a proveedores, las deudas eran enormes y la holandesa Unilever estaba a punto de hacerse con la empresa. Por aquí le entraron a Don Manuel, quien, desde su trono de gaitero mayor, no podía permitir que una gran firma gallega, tan emblemática, terminara en manos foráneas. La Xunta, a través de Sodiga e Igape  aportó el dinero de todos los gallegos y después, por esa vía abierta, la Caixagalicia de José Luis Méndez, terminó por hacerse con el veinticinco por ciento de la empresa.

Ya salvados en esa ocasión, Fernández Sousa y Paz Andrade siguieron a lo suyo. A sus engaños y audacias empresariales.  Hasta que en 2013, muy desaparecido Don Manuel, pasó lo que pasó, lo inevitable. Con el consiguiente perjuicio para muchos miles de pequeños accionistas víctimas de los manejos fraudulentos de ambos personajes.

Publicado el 04/01/2014:

¿Y CUÁNDO SE JODIÓ LA VIEJA PESCANOVA?

Ver también aquí: UNA DE LAS MÁS SONADAS MACHADAS EMPRESARIALES DE MANUEL FERNÁNDEZ SOUSA

 

 

 

 

 

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