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11/11/2020

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O TITANIS DE CESANTES

EL JEQUE DEL CELTA

Al presidente y propietario del Celta ni siquiera le hace falta lucir la tradicional vestimenta de los jefes árabes. Y en la fotografía muestra un llamativo parecido con aquel político al que llamaban el Califa de Córdoba.

EL JEQUE DEL CELTA

El petróleo de Carlos Mouriño se encuentra en México. Es el de la empresa estatal Pemex que él distribuye a través de camiones propios y que también vende en sus gasolineras localizadas en Campeche, el estado sureño en el cual hizo una fortuna largamente amasada, en buena parte levantada gracias a la levadura proporcionada por sus rentables conexiones políticas a la manera mexicana.

Se construyó una gran mezquita en la calle del Príncipe, que luce una enorme y fea cúpula a la que le falta un detalle: estar rematada por una media luna creciente conteniendo el escudo del Celta. Una luna creciente que debería ser intercambiable – en circunstancias como las actuales – por una decreciente.

Es mezquita; pero también alcázar de trabajo de Carlos Mouriño. Un apellido que es muy probable que venga de ´mouro´ o ´mouriscado´, que haber los hubo en Galicia, los moriscos levantiscos que llegaron obligatoriamente trasplantados desde el sur de la Península Ibérica en tiempos de Felipe II tras una rebelión en las Alpujarras. En gustos decorativos de entorno habitacional y de despacho, con tendencia a lo recargado y siempre con toques dorados, Mouriño también es bastante mouriscado.

———

La mayor peculiaridad de este jeque es que es vigués, nacido en el Barrio del Cura. Y desde siempre muy celtista, sentimiento que durante décadas alimentó desde la distancia de la emigración.

Como jeque, al igual que otros jeques propietarios de equipos de fútbol, es caprichoso y veleta. Los jeques de verdad lo son por desconocimiento y prepotencia, en el caso de Mouriño por ser hincha metido a labores de técnico. Por eso su gestión deportiva, en contraste con la económica, ha sido casi siempre un desastre.

Con el que llega ya serán diecisiete entrenadores en catorce años, que, en realidad, no tantos para un jeque. Pero entre ellos aparece, por ejemplo, un exótico Mohamed, el Turco Mohamed, que con sus trajes, corbata abombada, zapatos de larga punta y gafas de espejo en fuerte tonalidad azul fue el entrenador más hortera, en extremo hortera, que jamás pasó por el fútbol español. Y aquí hay que señalar que en Argentina llaman ´turcos´ a los descendientes de los que llegaron al país procedentes de cualquier punto de Oriente Medio.

En los últimos tiempos, ya que se juega sin público, se ha salvado Mouriño de escándalo, insultos y abucheos en las gradas de Balaídos. Porque los seguidores del equipo del jeque que ya lo eran antes de su llegada – en un alto porcentaje desde mucho antes – tienen todas las razones para protestar bien alto y claro. Ya lo hicieron otras temporadas; pero este jeque es sordo.

Esperemos que el nuevo entrenador, que es argentino, parece que temperamental y de sobrenombre ´Chacho´, consiga poner orden y organizar un verdadero equipo con el conjunto de figuritas fichadas caprichosamente por el jeque Mouriño. Algo nada fácil, hacer correr a algunos jugadores que se consideran unos virtuosos de fútbol de salón a los que el dueño del club puso las alfombras.

V.E

 

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