Punto de Mira

EL NUEVO ESTADIO DE BALAÍDOS
SERÁ HORRIBLE
Ya lo es

La imagen corresponde a una pre creación en vídeo encargada por el Ayuntamiento y difundida a través de YouTube en Febrero 2019

EL NUEVO ESTADIO DE BALAÍDOS | SERÁ HORRIBLE | Ya lo es

Y esta es una infografía también en su momento distribuida por el Concello:

A falta de finalizar dos gradas en su interior, las de los fondos, el estadio ya es todo un pastelón en su exterior, como una especie de futurista hamburguesa mal resuelta. El significado gran disparate arquitectónico que dejará Abel Caballero como legado a la ciudad, ello en correspondencia con su personalidad fantasiosa y aberrante sentido de la estética, campeón de un pésimo gusto que de manera continuada ha demostrado en otras actuaciones urbanas, aunque a menor escala.

El arquitecto autor de Balaídos quiso, sin duda, hacer recordar al estupendo Birds Nest construido para los Juegos Olímpicos de Pekín  2008. 

Pero le salió que le salió, un sinuoso pastelón azul metálico que, para completar el delirio, incorpora a su manera excesiva las curvaturas características del Museo Guggenheim, puede que por sugerencia del propio alcalde, para después poder decir lo que dijo, aquello de que Balaídos será ´un Guggenheim del fútbol´, una tremenda parida en consonancia con su ignorancia tanto de fútbol y sus escenarios como de museos y artes plásticas. Será el estadio más feo de España, seguro. De Europa casi con toda probabilidad.

Tan feo que para la posteridad merecería ser llamado Estadio Abel Caballero.

UNA REFERENCIA QUE VIENE MUY A PROPÓSITO 

Como las comparaciones son a veces odiosas, la que sigue va muy especialmente destinada a Abel Caballero, para que se entere:

En la fotografía de abajo se muestra el nuevo estadio de San Mamés, inaugurado en 2007. Obra del arquitecto vasco César Azkárate, en el año 2015 recibió el galardón de Mejor Edificio Deportivo del Mundo, otorgado por el congreso de World Architecture celebrado aquel año en Singapur.

Se trata de un verdadero prodigio arquitectónico, un campo muy bello en su exterior, que se puede iluminar y se ilumina con distintas combinaciones cambiantes. También espectacular es su interior, con capacidad para cincuenta y tres mil espectadores, con todas las gradas muy protegidas de la lluvia y otras inclemencias del tiempo. Que se encuentra a tan sólo un par de kilómetros del repetidamente mentado Museo Guggenheim, con cuya arquitectura no desmerece nada, al contrario, puede que la supere.

En todo caso son edificios muy diferentes, concebidos cada uno para su función.

Mientras que aquí, en Balaídos, se quisieron mezclar churras con merinas. Y además a lo bruto, de modo que, pretendiendo lo extravagante, les salió a Caballero y a su arquitecto una deforme, nada atractiva, si se quiere repulsiva, tarta futbolera monumental. Por aplicar demasiada levadura mental, quizás.

 

V.E

 

 

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page