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EN RECUERDO Y COMO HOMENAJE A JOSÉ FERNÁNDEZ LÓPEZ

A Manuel Fernández de Sousa y Faro - que así se autotitula el personaje en una elongación de apellido que debe guardar relación psicológica con la insensata expansión que llevó a cabo en Pescanova - que le ponga el lector todos los epítetos que desee. Que nosotros no vamos a hacer leña de un árbol caído que desde hace años estaba financieramente carcomido. Preferimos expresar nuestro respeto hacia la figura del Fernández que fue fundador de la multinacional viguesa.

EN RECUERDO Y COMO HOMENAJE A JOSÉ FERNÁNDEZ LÓPEZ

José Fernández López era, como es bien sabido, un emprendedor visionario. Nada menos que el "inventor" del pescado congelado y de la pesca en caladeros lejanos.

Don José, como le trataban sus colaboradores, era natural de Sarria, en Lugo. Se dedicaba en los años cincuenta a la producción de carne junto con sus hermanos Manuel, Antonio y Concepción, continuadores de una tradición familiar de tratantes de ganado que su padre, conocido como Antón de Marcos, fallecido prematuramente, iniciara con ahorros procedentes de la emigración en Cuba. Ellos orientaron la actividad  hacia mataderos industriales propios y la distribución de productos cárnicos.

Hasta que José Fernández tuvo la iluminación de lanzarse a los negocios de la pesca en el año 1960, con la creación de Pescanova.

Un hombre de inacabable vocación empresarial, muy apreciado por todos los que trabajaban con él, con inquietudes y formación cultural. También un galleguista, porque, aunque algunos se nieguen a aceptarlo, en el entorno del franquismo se daban personas con sólidas bases de país que hicieron no poco por Galicia.

DIFERENTES INDUSTRIAS Y COMPROMISO CON SU TIERRA

Los hermanos Fernández López formaban un equipo eficaz y bien avenido, volcado en los negocios. Vigo, como Porriño, les debe mucho. También Galicia. 
 

En los años que duró la Guerra Civil fueron los principales suministradores de carne para la "zona nacional” y para los ejércitos de Franco, función logística muy bien recompensada tras la contienda, de modo que sus perspectivas empresariales se ampliaron tras la creación de Zeltia, en 1939, a la que siguieron Frigolouro, en Porriño, y Frigsa, ésta en Lugo. También Transfesa (Transportes Ferroviarios Especiales); y Cementos del Noroeste. Más tarde fueron promotores de la Caja de Ahorros de Lugo, fundada en 1968.
 
De forma paralela, dieron cobijo en sus empresas a conocidos intelectuales represaliados o a punto de serlo por el régimen franquista, entre ellos Isidro Parga Pondal, Fidel Isla Couto, Ricardo Carballo Calero y Valentín Paz Andrade, participando de forma decisiva en la fundación de la Editorial Galaxia. Y con su aportación económica impulsaron el Museo de Pontevedra.
 
LA APARICIÓN DE PESCANOVA
 
José Fernández López pensó, y pensó muy bien, que el mar era enorme y estaba lleno de peces que nadie aprovechaba en los caladeros remotos del hemisferio sur debido a la falta de barcos apropiados para singladuras tan largas, con los consiguientes problemas de conservación. Una buena solución sería congelar las capturas a bordo. Y los Fernández tenían experiencia en el campo del frío industrial.
 
A finales de los años 50, José Fernández pasaba largas temporadas de trabajo en Vigo, alojándose en el desaparecido Hotel Universal, frente al Náutico. No demasiado versado en la actividad pesquera, buscó el asesoramiento de un Valentín Paz Andrade que, abogado de armadores de Bouzas, dirigía una pequeña y voluntariosa revista dedicada al sector, Industrias Pesqueras.
 
Pescanova se fundó en Junio de 1960, y al año siguiente ya contaba con los dos primeros buques arrastreros congeladores, los que marcaron el camino para que pronto comenzara a desarrollarse en Vigo una potente industria naval dedicada a la construcción de estos nuevos buques.
 

En sus años iniciales no le resultó fácil a Pescanova introducir el pescado congelado en los mercados. Algunos decían que no era pescado, sino “palos de pescado”; y, por supuesto, se consideraba muy inferior al fresco, aunque éste no siempre estuviera en buenas condiciones.

 
Sin embargo, sólo una década después de su creación, en los primeros setenta ya se había convertido en una empresa que figuraba entre las cien mayores de España y era la primera compañía pesquera de Europa. 

Aquel hombre que desde Vigo revolucionó el mundo de la pesca a nivel mundial y los hábitos alimenticios de buena parte de la población – que también, no hay que olvidarlo, fue el introductor del Kiwi en el sur de Galicia – se llamaba José Fernández López. Su hijo, que tan grandilocuentemente se hace nominar, pronto se verá ante los tribunales debido a una prepotente, temeraria y fraudulenta gestión de una multinacional que él solito ha llevado a la lamentable situación actual. Qué pena.

 

M.GONZÁLEZ P.

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