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Artículo publicado

26/09/2003

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Exportación de ganado

En el último tercio del siglo XIX la ciudad atravesaba uno de sus mejores etapas de expansión, con la potente industria conservera a pleno rendimiento, al tiempo que mantenía fuertes lazos económicos con el Reino Unido.

Exportación de ganado

A Vigo llegaban por mar importaciones de maquinaria de aquel país, las flotas de guerra británicas recalaban con frecuencia en el puerto, y la presencia de los empleados de la Eastern Telegaph Company, más conocida por Cable Inglés, se dejaba sentir en la vida social de la ciudad. Pero, además, y esto es un hecho bastante desconocido, una de las empresas más rentables de aquellos tiempos era la exportación de ganado a Inglaterra.

Entre los años 1865 y 1886 salieron de Vigo con destino a las Islas Británicas nada menos que 93.000 cabezas de vacuno para dedicar a carne, lo que se traduce en una media de casi 4.500 reses anuales. Su punto culminante lo alcanzaron estas remesas en el año 1882, en el que fueron embarcadas por el muelle de madera nada menos que 9.000 ejemplares de la raza rubia gallega.

El ganado entraba en Vigo por el Calvario, y era conducido, como si de una cañada se tratase, por las actuales calles Urzáiz y Colón abajo, vías urbanas recién abiertas en las cuales se encontraban en construcción los magníficos edificios de cantería de cuyas fachadas podemos gozar hoy.

El artífice de aquellos envíos de ganado era el acaudalado comerciante Manuel Bárcena y Franco, a la sazón alcalde de Vigo, que también tenía una importante fábrica de curtidos.

Desde la alcaldía, Manuel Bárcena promovió en 1880 la creación de la Caja Municipal de Ahorros y Monte de Piedad, construyendo a sus expensas el primer edificio que le sirvió de sede, en Policarpo Sanz esquina Velázquez Moreno, que está a punto de convertirse hoy en magnífico centro cultural que llevará su nombre. Y aportó, además, en préstamo, la enorme suma de 20.000 reales, para que la entidad pudiera desenvolverse sin agobios en sus primeros años.

La exportación de ganado a Inglaterra comenzó a declinar a partir de 1887, debido al aumento del precio del vacuno gallego y la competencia de otros países, en especial Estados Unidos. Y terminó por desaparecer a finales de ese siglo.

Crecimiento urbanístico

En el periodo que va desde 1877 hasta 1900, Vigo casi dobló la cifra de sus habitantes, que se situó en torno a los 23.000 habitantes, esto sin incluir los municipios vecinos, todavía no anexionados, de Bouzas y Lavadores, que entre ambos alcanzaban una población similar.

Un impresionante crecimiento demográfico debido a la alta tasa de emigración determinada por la necesidad de operarios para la industria de la ciudad, y de albañiles, canteros y otros artesanos. El ritmo de construcción era frenético, estimándose que diariamente entraban en Vigo hasta cien carros del país cargados con piedra de las canteras de Castrelos y Matamá, y otros tantos con vigas de madera y otros materiales.

Los suntuosos edificios que se construyeron entonces reflejaban el auge y poderío de la ciudad, al tiempo que la opulencia de sus propietarios, que de esa manera la querían demostrar.

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