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Artículo publicado

10/01/2016

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FÉLIX SANTAMARÍAEL VIGUÉS QUE HIZO PRODIGIOS

El mayor de los portentos de Félix Santamaría, como se destacó en la primera entrega, consistió en traer Citroén a Vigo en 1956, que fue un milagro por como se produjo, de forma totalmente desinteresada y que resultó en una multiplicación de panes en forma de vehículos, empresas y puestos de trabajo, también población. Pero protagonizó además otros prodigios, todos ellos probados y merecedores de su beatificación como gran vigués.

En ese anterior artículo (ver aquí: EL HOMBRE QUE MULTIPLICÓ VIGO) se narraba como, de manera rocambolesca Félix Santamaría consiguió convenecer a la empresa francesa para que, en el último momento, cambiara su intención de instalarse en Navarra para venir a nuestra ciudad.

Félix Santamaría procedía – pasadas ya unas cuantas generaciones y como tantos de nosotros – de una familia de judíos conversos a la fuerza, en este caso con sus raíces en Arnoia, junto a Ribadavia. Una …. familia a la que, para más …., le impusieron ese apellido tan signicativo, ya que, al fin y al cabo, María, la madre de Jesús, también era hebrea de pura cepa, lo mismo que sus ancestros e igual que todos los primeros discípulos y demás seguidores de su hijo.

Tras la guerra civil, habiendo resultado vencedor el bando aliado con la Iglesia Católica, un jovencísimo Félix Santamaría tuvo una iniciativa muy oportuna: producir crucifijos
Es de suponer que el modelo sería el Cristo de la Victoria, con lo que Vigo, gracias a Félix Santamaría, exportó su modelo a toda la España nacional, valga la redundancia.

EXPERTO EN PLÁSTICOS E INVENTOR ESTAFADO

PROMOTOR DE SALVADOR DALÍ Y EDITOR DE CUGAT


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