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23/12/2018

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PROPUESTA PARA UN GRAN PARQUE DE ATRACCIONES EN LA MAL LLAMADA
CIUDAD DE LA CULTURA

En la, con más propiedad, se debería oficialmente llamar Ciudad del Faraón se malgastaron cientos de millones de euros que, en un país como el nuestro, podían haber sido utilizados, por ejemplo, en mejorar dotaciones educativas o sanitarias. Puesto que el daño está hecho y el enorme tinglado arquitectónico de Gaiás nunca servirá para otra cosa, un completo parque de atracciones dedicado a Manuel Fraga serviría para recuperar una pequeña parte del dinero empleado y también ayudar a sufragar el mantenimiento de unas instalaciones que a los gallegos nos cuestan una pasta todos los años. Incluso podría ser rentable.

PROPUESTA PARA UN GRAN PARQUE DE ATRACCIONES EN LA MAL LLAMADA | CIUDAD DE LA CULTURA

Los espacios y edificios están ahí, desiertos, inmensos, a disposición. Y la figura y trayectoria de Fraga dan para mucho y variado, de modo que no faltaría parafernalia para impulsar una paralela mercadotecnia. Una Fragalandia al estilo de Disney World; pero en plan monotemático.

Tendría considerable éxito el gran espectáculo multifunción siempre con Don Manuel de protagonista, otro gancho turístico para Santiago y para Galicia. Algo diferente que atraería a gente de todos los rincones de España

OFRECE MUCHAS POSIBILIDADES

Por esa Fragalandia circularían actores-animadores caracterizados de Manuel Fraga en sus diferentes y variadas versiones.

Como un Fraga cazador a la expectativa de urogallos – especie protegida – por los Ancares, con también con corzos figurantes huyendo despavoridos por las explanadas. En un momento determinado aparece una señora también vestida de montería y con un aire de Carmencita Franco. Ni corto ni perezoso, el actor que hace de Fraga Iribarne se acerca sigiloso, apunta desde cerca directamente al trasero y dispara la munición de fogueo. La señora pega un brinco y se vuelve hacia el bromista en extremo cabreada. Escena muy regocijante tanto para niños como para mayores. Un Generalísimo, que también aparece en la escena, toma buena nota.

CABALGATA POR MANATÍ Y VISITA ETÍLICA DE FIDEL CASTRO A SANTIAGO

Por supuesto, debe haber cabalgatas, la principal rememorando la visita a la Cuba de su amigo Fidel Castro en 1991, Don Manuel paseando en calesa por Manatí (Ver aquí la foto publicada por El Correo Gallego), el pueblo en el que vivieron sus padres, luciendo colorista camisa de flores y tocado con jipijapa o sombrero tipo Panamá, saludando al sorprendido personal cubano. Este sería un número de éxito y fácil de montar porque existe abundante documentación gráfica.

Ya como representación teatral en plan corrala, la gran juerga bien regada con el mejor aguardiente que Fidel y Fraga se corrieron en una habitación del Hotel Araguaney de Santiago con ocasión de la devolución de la visita del dictador cubano al año siguiente, con sorpresiva aparición de Karina Falagan incluida.

Tuvo lugar la víspera de la partida del sátrapa caribeño de orígenes gallegos, en tal estado físico que ni siquiera se pudo llevar a cabo una despedida oficial. Su séquito decidió trasladarlo a Labacolla a primera hora de mañana para, como a escondidas, meterlo en el avión oficial del gobierno cubano que despegó inmediatamente para que el comandante  pudiera dormir la mona en privado y a diez mil metros de altura.

Lo cierto es que el presidente de la Xunta tampoco estaba en condiciones de acudir a despedirlo.

MINISTRO DE INFORMACIÓN Y TURISMO

Fraga con unos desmesurados calzones de baño saliendo de una piscina de plástico desmontable, tan gozoso como aparecía en la playa de Palomares en 1966 tras el accidente en vuelo de un avión americano con bombas atómicas que pudo haber resultado devastador. En la parte posterior de los calzones, a la manera de los futbolistas actuales, un rótulo: Iribarne.

Por aquellos tiempos Fraga Iribarne era Ministro de Información y Turismo (1962-1969) y patentó lo de ´Spain is different´. Y tanto.

Del Fraga con Iribarne de entonces se puede decir que también inventó el turismo y gracias a él todo el mundo – sobre todo el colectivo de las suecas – quiso venir a España a pesar de la dictadura; y en nuestras playas se vieron los primeros biquinis, de modo que también Fraga colaboró de manera importante a imponer esta prenda. Una forma, en aquellos tiempos, de libertad de expresión corporal.

En otro espacio del reciento, aparece Fraga con lucido uniforme del Movimiento saludando respetuosamente con una inclinación de cabeza a su jefe, al que llamaba Su Excelencia, un general bajito y culón de aspecto con un tanto ridículo; pero muy inquietante. Para después dirigirse Iribarne a inaugurar un montón de maquetas de Paradores Nacionales, que así se llamaban en aquellos tiempos esos establecimientos. Y que quedaron como su gran y reconocida gran obra.

Algunos de ellos lucían obras de una conocida pintora gallega de la que se decía era su amante. También puede aparecer, ante un lienzo sobre caballete, pintando coloristas figuritas.

Esto en cuanto a Turismo. En cuanto a Información, Fraga Iribarne ordenó derribar el edificio del diario ´Madrid´. Lo voló, literalmente.

DE LA FÁBRICA DE CERVEZAS A LA UNIVERSIDAD

Aquel Fraga ministro de éxito quiso incordiar a un Opus Dei que por entonces se encontraba en fuerte ascenso político y salió trasquilado. Entre otros motivos porque el mencionado diario volado pertenecía a la Obra. Luchas internas en el Régimen.

Destituido en 1970, se vio en la necesidad, por imperativos económicos, de aceptar el cargo de director general de Cervezas El Aguila, un dato que no aparece en sus biografías oficiales. De modo que en Gaiás también debería haber un puesto con un Fraga disfrazado de bávaro (los tirantes con la bandera española) despachando enormes bocks de cerveza asistido por sólidas mozas rubias de las que tanto le gustaban en sus mejores tiempos.

En 1971 Fraga consiguió volver a su cátedra de Ciencias Políticas, que ocupó durante dos cursos. Una nueva etapa que serviría para diseñar otro de los números fuertes de Fragalandia; pero, dada su intensidad, sólo en días alternos. Que comenzaría con Fraga entrando por primera vez en un aula abarrotada de alumnos expectantes que previamente le habían colocado una botella de cerveza de un litro sobre la mesa doctoral. Como así ocurrió.

Una espectacular aparición de Fraga seguido por una cohorte de ayudantes de la cual formaban parte tres damas ayudantes que los estudiantes enseguida llamaron las ´boyardas´, por ir siempre envueltas en abrigos de piel (ver Google)

A continuación, tal como hizo aquel primer día, Fraga Iribarne ordenaría a unos bedeles el reparto a los alumnos de ejemplares de un voluminoso currículo fotocopiado con su trayectoria académica, publicaciones, distinciones y merecimientos, encuadernaciones que de manera inmediata casi todos los receptores estudiantes tiran al suelo. Toda esta función debe transcurrir entre pataleos y abucheos, lo que en realidad ocurría, con muchas risas y numerosos aplausos cuando el actor principal con frecuencia montaba en cólera, se salía de sus casillas y desafiante descendía del estrado

El que abajo firma, que estaba presente y participaba, se ofrece como asesor para montar este espectáculo.

TRAS LA EMBAJADA EN LONDRES VUELVE PARA MONTAR EL FOLLÓN DE VITORIA

Tras los sofocos de la Universidad, Fraga se las arregló para lograr, en 1973, ser nombrado embajador en Londres.

También muy aprovechable sketch: un Fraga pasea – como solía cuando se le anunciaba la llegada de periodistas españoles – sorprendentemente tranquilo ante un decorado de Londres, concretamente Belgravia Square, disfrazado de lord ingles, como se aprecia en la imagen de abajo. Con traje oscuro y chaleco, tocado con bombín y manejando el paraguas con sólo medio aprendida prestancia, que hay cosas que, siendo natural de Vilalba, no le salen a uno.

Llevándose la mano al sombrero cada vez que se cruza con alguna señora  admiradora.

Otro Fraga muy distinto, ya regresado de Londres, transfigurado en Ministro de la Gobernación en el primer gobierno de Juan Carlos I, el de Arias Navarro previo al de Suarez, todavía no salido de elecciones democráticas, liderando en Vitoria – año 1976 – a un grupo de grises tan armados como rabiosos gritando como un poseso una de sus frases más gloriosas: ´¡¡la calle es mía!!´

Era un primero de Mayo y el centro de la capital alavesa quedó arrasado. Este número, dada su espectacularidad, es cierto que podría resultar peligroso para los espectadores. Por lo que habría que tomar medidas.

Etcétera y demás etcéteras.

Quedaría para los sábados por la mañana la gran parada de cientos de gaiteros procedentes de toda Galicia arropando al Don Manuel triunfante de 1990, el espectáculo recordando la ceremonia de toma de posesión en una gran Plaza del Obradorio de papel cartón. Incomprendido en el resto de España,  en Galicia Fraga arrasó en votos para hacerse con tres sucesivas mayorías absolutas.

Sería, ciertamente, un parque monotemático muy interesante, completo y concurrido. Donde habría tiendas que venderían recuerdos, entre ellos graciosos y variados muñecos de Don Manuel en todas sus caracterizaciones, también calzones como los de Palomares. 

De esta manera Fraga obtendría todo el protagonismo póstumo que anhelaba cuando decidió la construcción de la Ciudad del Faraón. No como un nuevo Xelmírez; pero recordado, homenajeado y aclamado en las diferentes caracterizaciones por el público visitante.

J. GÓMEZ F

De esa guisa posó Don Manuel, en Septiembre 2002, para la revista oficial del Deportivo de A Coruña, equipo del que siempre se declaró seguidor. Por el atuendo y el gesto podría evocar a una especie de Obélix de Gallaecia.

 

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