Punto de Mira

Artículo publicado

12/05/2013

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GARCÍA COSTAS (PEPE)

Hace un tiempo, tras una reunión de Provigo, Pepe desenfundó verbalmente:  "Alcalde, me voy, porque si me quedo te pego una hostia…" Lo recogió el micrófono de una cadena de radio presente en el acto, aunque no lo emitieron. Aparte de andar por ahí amenazando con soltar hostias, nadie como Pepe para estar en el momento oportuno en … Continuar leyendo "GARCÍA COSTAS (PEPE)"

GARCÍA COSTAS (PEPE)

Hace un tiempo, tras una reunión de Provigo, Pepe desenfundó verbalmente:  "Alcalde, me voy, porque si me quedo te pego una hostia…" Lo recogió el micrófono de una cadena de radio presente en el acto, aunque no lo emitieron.

Aparte de andar por ahí amenazando con soltar hostias, nadie como Pepe para estar en el momento oportuno en el sitio adecuado con el principal objetivo de obtener créditos preferenciales a cambio de ciertos servicios específicos; y las subvenciones que de paso caigan. No tendrá cultura, ni demasiados escrúpulos, ni modales: pero en esto es un fenómeno. Conseguir pasta fácil y barata se le da muy bien. Por eso considera que los que perdieron tiempo y dinero con estudios inútiles son unos indocumentados que nunca tendrán puta idea.

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Empleado en una empresa del sector naval, posteriormente pequeño empresario, por arte de birli birloque se encontró con el diez por ciento del astillero Barreras tras su privatización (durante dos años perteneció al Estado) en 1997. Con financiación de la entonces Caixavigo mediante, poniendo él muy poco.

Al año siguiente, tras comerle el tarro a Fernando Conde, que ejercía de presidente de la Cámara de Comercio a su peculiar manera, se colocó de consejero en el organismo. Cuando en 2001 Conde lo dejó por motivos de salud, para sucederle se postuló Pepe, que había sabido leer el futuro y tenía muy claras y calculadas las inexplotadas posibilidades del cargo.

Desde la presidencia de la Cámara – lo que suponía ser miembro del consejo de la que ya era Caixanova – se movió para apoyar a Gayoso en las sucesivas autosucesiones de Don Julio. En este campo se convirtió en un imprescindible, recibiendo a cambio cuantiosos créditos en condiciones muy convenientes, prácticamente sin avales, que ascendían a 60,5 millones de euros en el momento de la fusión y que le sirvieron para comprar empresas del sector naval que se encontraban en dificultades.

Al tiempo que formaba parte de la directiva de Horacio Gómez – otro  habilidoso que, tras las rentables subastas de Hacienda de sus inicios, se especializó en subvenciones vitivinícolas procedentes del gobierno de Fraga – en los mejores años del Celta, lugar en el que también había que estar, siquiera para figurar en Champions, lo que es rentable si se hace bien. Al igual que en la junta del Club Financiero.
 
Cuando Barreras suspendió pagos atrapando a no pocas empresas, la suya, Emenasa, una de las principales proveedoras del astillero, no resultó perjudicada. Ya había cobrado.

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El reciente concurso de acreedores de la firma Hijos de J.Barreras le sirvió, tras defenestración de la antigua dirección, para convertirse en uno de los tres únicos accionistas. Tras los mexicanos (51%), entre García Costas e Ignacio Lachaga (Albacora) reúnen el 49%.

Acaba de declarar, para intentar marcarse el tanto, que lo de Pemex se fraguó en conversaciones llevadas a cabo en la última edición de Navalia, en 2012. No es cierto. Se debió, como es bien sabido, a una gestión de Feijoo; pero, sobre todo, a los buenos oficios de los magnates gallego-mexicanos Vázquez Raña. Ocurre que García Costas (h)ostenta, entre otros atributos, mucho bien alimentado morro.

Hace un par de años se le podía ver frecuentando los alrededores de la iglesia de los Carmelitas, en Las Traviesas. Preguntamos a los curas y contestaron no tener constancia de que pretendiera convertirse en sacristán mayor a cargo de las limosnas procedentes del culto. O sea, que rondaría la zona por algún asunto propio, de seguro que también provechoso.
 
Aun con sus rudas maneras, que no tiene otras, este es nuestro Pepe. Protagonista de uno de los corrales empresariales que se montaron con el soporte de la extinta Caixanova.

V.E

A pesar de la presencia destacada, como accionista y presidente, de García Costas en Barreras-Pemex, seguimos pensando que la entrada de los mexicanos es beneficiosa. Opinan algunos que pan para hoy y hambre para mañana; pero es que ese mañana es muy dudoso. Que se lo digan a las más de mil familias que saldrán favorecidas, casi se puede decir que serán rescatadas, por la renaudación del trabajo en el astillero y en las empresas auxiliares del naval.

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