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FELIPE BÁRCENA
ZOÓLOGO

Su lucha por salvar los caballos salvajes de nuestros montes

La Consellería de Medio Rural de la Xunta está empeñada en promover la extinción de los garranos, los únicos caballos verdaderamente salvajes que quedan en el mundo y que constituyen una riqueza natural, también cultural, que todavía guarda Galicia.

A Felipe Bárcena Varela de Limia le corresponde el título de V Conde de Torre Cedeira. A esta condición une su pertenencia a las siguientes organizaciones: Real Sociedad Española de Historia Natural; American Mamalian Society; Sociedad Española de Ornitología; y Sociedad Española para el Estudio y Conservación de los Mamíferos. Lo que le avala como un destacado zoólogo.

Reseñado lo anterior, Felipe se encuentra dedicado desde hace muchos años al estudio de los lobos, las aves marinas y nuestros garranos. Es un hombre discreto y cordial que siente pasión por los animales y por la Naturaleza con mayúscula.

EN DEFENSA DE LOS CABALLOS SALVAJES

Su empeño actual son esos garranos que desaparecerán si se lleva a efecto el irracional, disparatado decreto de la Xunta que obliga a colocarles un chip y concentrarlos en determinadas zonas de pastos. Como si fueran animales domésticos, cuando son animales de monte, salvajes, muy diferentes a cualquier otro equino. Y cuando uno de esos chips puede costar más que el propio caballo (ver entrevista en Faro de Vigo)

En su reciente conferencia en el Club Faro, Bárcena mencionó que mientras en Portugal - en cuya geografía norteña también hay garranos, aunque en mucho menor número que en Galicia - el gobierno luso los cataloga como patrimonio nacional aquí la Xunta pretende exterminarlos, "cuando deben llevar unos 20.000 años habitando nuestros montes". Lo presentó otro amante de los caballos, Javier Alvarez-Blázquez, en su caso tanto de los garranos como de los de buena alzada y que van de fino trote, que también se lo merecen.

Los paisanos queman los montes. Y los burócratas de servicio en el gobierno del Partido Popular quieren acabar con los caballos salvajes. Esto es Galicia.

DESCENDIENTE DE MANUEL BÁRCENA Y FRANCO

Cuando no anda por esos parajes que un verano de estos serán arrasados por el fuego, a Felipe Bárcena se le puede ver por Las Traviesas siempre muy bien acompañado por alguno de los  incondicionales camaradas de cuatro patas que aloja en su casa.

Con una sonrisa en la boca, te puede decir que no quiso continuar la carrera de biología porque percibió que de los animales se aprende mucho más en el campo que en las aulas; y que, en todo caso, para estudiar lo que de verdad le interesaba se las bastaba muy bien por su cuenta. Tras tomar la decisión y mientras seguía investigando y aprendiendo, tuvo una vida profesional paralela como funcionario del Banco de España, prejubilado desde hace algunos años.

Debe ser muy escuchado cuando alerta del peligro que se cierne sobre uno de nuestros principales patrimonios naturales, que son los garranos
.

Su antepasado Manuel Bárcena y Franco, de origen cántabro, fue de los grandes personajes que contribuyeron decisivamente a la construcción de Vigo en la segunda mitad del Siglo XIX. Se trataba de un importantísimo industrial y comerciante que hizo fortuna en aquella ciudad emergente dotada de un extraordinario dinamismo en buena parte debido a las industrias de salazón puestas en marcha por los catalanes también llamados "fomentadores".

Se dedicaba al comercio; pero era hombre ilustrado, viajado y que hablaba varios idiomas. Fue alcalde de la ciudad y gracias a él, que puso las bases financieras de su propio pecunio y también la primera sede, se creó la Caja Municipal de Ahorros y Monte de Piedad de Vigo en 1880 (ver articulo en Crónicas de otro Vigo) Y en 1886 la Cámara de Comercio. El título de Conde de Torre Cedeira (solar que se encuentra en la parroquia redondelana del mismo nombre) le fue concedido en 1891, ya reinando Alfonso XIII.

Su descendiente, el V Conde de Torre Cedeira, Felipe Bárcena, zoólogo de reconocida trayectoria, es uno de esos vigueses sin vocación empresarial que desde una observadora y activa periferia contribuyen no poco a mejorar la ciudad. Se esfuerzan por crear otro tipo de riqueza, que es la cultural. Una cultura que, por desgracia, todavía es un bien escaso entre nosotros. Por eso son tan necesarios estos ciudadanos diferentes.

Hay que agradecerle a Bárcena su defensa de los caballos salvajes o garranos cuya supervivencia es tan primordial - que no se entienda mal esto - como la de alguna de nuestras industrias. Puede que todavía más, en diferente vertiente.

Se trata de defender otro gran patrimonio, que es el de la Naturaleza.

RAMÓN EIRAS

Ver también:

MANUEL BÁRCENA Y LA CAJA DE AHORROS




25/10/2013