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EL PAZO DA TOUZA
LEGADO DE MANUEL PESTANA GONZ脕LEZ

Un hombre destruido por su familia, que lo termin贸 por arrojar cruelmente de la propiedad

Lo adquiri贸 en 1982. A lo largo de catorce a帽os se dedic贸 a rehabilitarlo para hacerle recuperar su esplendor, invirtiendo en ello mucha dedicaci贸n y grandes sumas de dinero. Pero s贸lo pudo disfrutarlo dos a帽os, porque un d铆a de Julio de 1998, encontr谩ndose enfermo y en cama, recibi贸 orden de lanzamiento del mismo a instancias de su mujer y su hijo, Manuel Pestana da Silva Sanjurjo.

La borrosa imagen antigua de abajo corresponde al libro ¡Por Dignidad! El pie de foto es el siguiente: "Yo trabajé con ilusión continuada hasta que fuí expulsado"

Manolo Pestana era todo un personaje en el Vigo de los años sesenta y setenta. Gran aficionado a los automóviles, fue el fundador, en el seno del Aero Club, de la Escudería Vigo y del Rally Rías Bajas, un acontecimiento deportivo de alcance nacional e internacional con gran repercusión mediática, que en la ciudad se vivía con pasión. De forma paralela, con el tiempo logró reunir una notable colección de clásicos, en total veintisiete, de míticas marcas históricas como De Dion Bouton, Hispano Suiza o Rolls Royce, que tenía la intención de legar a la ciudad de Vigo para iniciar un Museo del Automóvil. Pero no pudo ser.

Nieto del conservero Floro González, con industria en Canido, se dedicó desde muy joven a negocios casi siempre relacionados con el sector de la automoción, para levantar en aquellos tiempos un considerable patrimonio del que acabó siendo despojado por su propia familia, mujer e hijos.

Ya próximo al final de sus días escribió un libro - ¡Por Dignidad! - que, publicado en 2001, tuvo no poco impacto en algunos sectores de la ciudad, en el que se narraba - de manera compleja, puesto que carecía del don de la escritura - el expolio y la humillación sufrida en las últimas décadas. Aportando toda clase de documentos, demostrando así el trato vejatorio e injusto, en ocasiones inhumano desde el punto de vista afectivo, que recibió de su familia a partir de una demanda de separación tramitada por su mujer en 1987. Demanda de la que se enteró cuando, al regreso de un viaje de Bilbao, se encontró en su oficina con la notificación del juzgado. Pero también con la caja fuerte abierta y desaparecidas escrituras de propiedad y documentos, además de todas sus cuentas bancarias a cero.

Lo que fue posible y sucedió porque su esposa, con la que había matrimoniado a finales de los cuarenta, contaba desde 1958 con un documento notarial con los más amplios poderes.

COMPRA, RESTAURACIÓN Y EXPULSIÓN DEL PAZO

Antes, en Diciembre de 1982, Manolo Pestana había realizado la compra del Pazo de A Touza que, rodeado de una finca de 28.000 metros cuadrados, se encontraba en estado de semiabandono.

A lo largo de catorce años se dedicó a llevar a cabo una restauración total y rigurosa en el exterior y a la completa remodelación del interior, empresa en la que empleó muchísimo dinero. Unas obras que en 1987, estando sus bienes retenidos tras la separación matrimonial, debieron permanecer paradas un tiempo por falta de efectivo.

Por fin, en 1996, cuando ya contaba con setenta y cinco años, pudo instalarse en el pazo, en el que también se alquilaban habitaciones. Era su sueño, el retiro para la vejez. Una ilusión y un bienestar que duraron bien poco: con fecha 23 de Julio de 1998 el juzgado emitió una orden de lanzamiento que al ejecutarse lo sorprendió enfermo en cama, inmovilizado por una fuerte crisis diabética. La expulsión definitiva se produjo ocho días más tarde, el 31 de Julio. Paralelamente y haciendo gala de lo que podría ser interpretado como una perversión moral extrema, sus familiares le comunicaron que si estaba enfermo se fuera al Sergas y en ambulancia.

Y en ambulancia, en efecto, tuvo que salir del pazo.

La causa legal del desalojo fue que, aunque la mitad de la propiedad seguía siendo suya por gananciales, el comisario dirimente decidió otorgar la administración del pazo a su esposa. La cual, a su vez, aconsejada por su hijo Manuel, el verdadero promotor y muñidor de todas las operaciones, decidió alquilarlo por un periodo de diez años a una empresa hostelera.

El dolor y la degradación de verse arrojado de semejante manera de aquello que había recuperado con tanto empeño personal, el refugio para la última etapa de su vida, debieron ser muy difíciles de sobrellevar, como narra en su libro. Se vió obligado a trasladarse, en régimen de alquiler, a una casa próxima.

LA ESTRATEGIA DE LA DESTRUCCIÓN PATERNA

Aquí se cuenta la historia por encima, puesto que es muy compleja; pero Manolo Pestana sufrió y fue el epicentro de una conspiración de sus hijos dictada, desde su perspectiva, por el odio y la codicia. Un ensañamiento provocado por rencores y quizás también, en el caso de su hijo Manuel, por traumas de la infancia, traducido en una extrema crueldad hacia el padre que había levantado todo un patrimonio familiar que ellos, en todo caso, heredarían. Una historia digna de libreto de ópera trágica o de trama shekasperiana. En el libro, a su hijo Manuel Pestana da Silva Sanjurjo, que ahora dice ser "gerente" de una inexistente ONG benefactora, le dedica párrafos como el siguiente:

"Y en cuanto a este hijo que fue artífice de tanto rencor, odio y perversidad, el auténtico promotor de tanta usura y avaricia por obtener el máximo rendimiento económico con el alquiler del pazo y hacerlo precisamente a un plazo mínimo de diez años, para tener la seguridad de que su padre ya nunca pudiera recuperarlo, y ante esta cruel realidad, solo me sale una única palabra: repugnancia (...) y verguenza por tener un hijo de esta catadura moral (...) Y sólo Dios sabe lo que para un padre cuesta decir lo que acabo de expresar"

El detonante de todo lo anterior parece haber sido el ansia de dinero antes de la herencia; pero ello mezclado con afanes de represalia impulsados por resentimientos acumulados. Utilizando una excusa para activar la destrucción del padre: tenía en Barcelona una amiga - asimismo casada - a la que durante décadas dedicó diez días al año que transcurrían en Menorca. Ese fue el pretexto que provocó la demanda de separación.

Manolo Pestana era un hombre inteligente, inquieto y emprendedor, apasionado de sus cosas, en ocasiones demasiado, con sus virtudes y defectos. Es muy posible que en algún momento hiciera daño a sus más allegados, aunque también se prestó generosamente para ayudar, mediante sustanciales favores económicos, a diversos miembros de la familia de su esposa. En cualquier caso, nadie merece, mucho menos por parte sus propios hijos, un trato tan degradante y con un ensañamiento que puede hasta merecer el calificativo de brutal como el que padeció en la recta final de su vida.

Por eso sintió la necesidad de contar su peripecia vital. Para, tras ser maltratado hasta extremos difíciles de entender y despojado de casi todo, reivindicar lo que le quedaba: su dignidad.

Una historia realmente insidiosa, en la que se combinan buenas dosis de avaricia, venganza y crueldad.

Muy tranquila no deberían tener la conciencia los hijos: Chiqui, Cuco y Gabriel Pestana da Silva Sanjurjo. Que además se añadieron posteriormente a la herencia ese "Da Silva" que no les correspondía y que era también patrimonio de la familia portuguesa paterna. Pero seguro que, visto lo visto, les da completamente igual, tanto su comportamiento como lo sucedido con su padre.

J.GOMEZ F.

Información ampliada:
RECORDANDO A MANOLO PESTANA
Según cuenta en su libro, fue vejado, despojado de su patrimonio y desahuciado del Pazo da Touza por sus hijos, los actuales Pestana da Silva Sanjurjo



Ver:
LA DESCARADA PATRAÑA DE LOS PESTANA DA SILVA

Ver también:

"¡POR DIGNIDAD!" EL LIBRO QUE NO PUDIERON ESCONDER

LA ONG DE LOS PESTANA DA SILVA

08/03/2014