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ALFONSO RUEDA VALENZUELA
OTRO POLÍTICO PREFABRICADO

A sus diseñadores y posteriores mentores el producto les salió francamente mal, por jactancioso, despectivo, nada empático, proyectando una imagen abiertamente petulante que en un sistema electoral de listas abiertas - como debería ser - no tendría ninguna posibilidad de resultar elegido.

De Alfonso Rueda Valenzuela se puede decir que pertenece al PP desde la mismísima cuna. Que vino al mundo en el seno del partido que lo vio nacer y pronto comenzó a mamar de la nutricia política de la que vivía la familia.

El padre, José Antonio Rueda Crespo, natural de Jaén, fallecido en 2012, funcionario y técnico agrónomo, se había convertido en profesional de la cosa tras haber pasado, en calidad de jefe provincial, por el extinto y franquista Iryda (Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario) Con la democracia fue concejal por el ayuntamiento de Silleda, después senador; y entre 1983 y 1986 vicepresidente de la diputación provincial con Mariano Rajoy, de quien era hombre de confianza. Posteriormente otro puesto para un retiro remunerado: Jefe del Servicio de Costas de Pontevedra. Pero el niño Alfonsito le iba a superar en cargos por mucho.

Como no podía ser menos, Alfonso Rueda (1968) en cuanto tuvo edad entró a formar parte de las huestes de Nuevas Generaciones del PP en su Pontevedra natal. Con más facilidades y contactos que otros jóvenes aspirantes, a los veinticinco años, en 1993, ya era presidente de la organización en la ciudad. Una falange de chicos y chicas que lo tienen muy claro: aspiran en el futuro a vivir del voto de los demás.

DE SECRETARIO MUNICIPAL A VICEPRESIDENTE Y SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO

Estudió Derecho en Santiago, donde a veces se permitía frecuentar La Bolera, una discoteca muy correcta que era lugar de reunión de jóvenes pijos compostelanos y en cuyo contorno de pista, para completar su formación, aprendió gestos, maneras e incluso posturas mientras oteaba el horizonte femenino afín a la causa.

Terminada la carrera, especializado en administración local, el camino estaba cantado: secretario municipal. Lo que le llevó, sucesivamente, a los ayuntamientos de Cervantes, en la montaña lucense, A Cañiza y finalmente Cambados.

Una especie de meritoriaje hasta ser nombrado jefe de gabinete de Xesús Palmou, Conselleiro de Justicia e Interior entre 2003 y 2005. Palmou, que también había sido concejal de A Estrada, era buen amigo del padre de Alfonso Rueda. Más tarde, en 2006, Núñez Feijoo, convertido en presidente de los populares de Galicia, le reconoció sus muchos méritos al nombrarlo Secretario General del partido. Ya estaba montado en la gran noria: a partir de 2009, Consejero de Presidencia. Y en 2012, además, vicepresidente de la Xunta de Galicia. 

SIN FORMACIÓN PARA OTRAS ACTIVIDADES                           

Desde pequeñito, siguiendo paso a paso el camino siempre correcto según lo proyectado, había llegado hasta casi lo más alto. Lo malo es que estos políticos prefabricados siempre han vivido en una burbuja, como es su caso. Tan programados desde la niñez hacia objetivos perfectaamente definidos, no tuvieron tiempo para viajar lo suficiente. O no se lo permitieron, para que ante otros mundos no se vieran tentados a cambiar su percepción de las cosas. Ni tampoco muchos se pudieron permitir las transgresiones y tonterías propias de la juventud, tan necesarias para el desarrollo mental de las personas. Ni otros etcéteras.

Así, se les puede suponer un desconocimiento bastante general de la sociedad. Aunque esto no les importa demasiado, ya que su mayor interés es conocer estadísticamente cómo reaccionarán los ciudadanos anónimos ante los mecanismos electorales que a ellos les proporcionan el cargo y sustento. Lo peor es que, siendo engranajes del sistema, no sirviendo para otra cosa, pocas posibilidades laborales tienen fuera de los vaivenes de la política.

Ante lo que está sucediendo con la Operación Pokémon, el desplome de la trama de corrupción a base de "regalos de puta madre" que la pertinaz juez de Lugo ha dejado al descubiero y que afecta muy especialmente a su partido, Alfonso Rueda, como Secretario General, se encuentra claramente sobrepasado. Permanece medio escondido y sólo de vez en cuando se le oye musitar entre dientes cosas inentiligibles. Se ve que, como hombre del aparato, o como aparato en sí mismo, no estaba programado para enfrentarse a situaciones de verdad comprometidas.

Está casado - dos hijas - con Marta Coloret Lamas, empleada de banca y empresaria.

P.BOTERO

Ver también:
LA FORZADA CENA DE ALFONSO RUEDA EN CANIDO,
EN CASA DE "LA NENA"

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28/07/2014