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LOS BARRERAS QUE FUNDARON BARRERAS

Llegaron en el Siglo XIX procedentes de Blanes, en la Costa Brava

El astillero, que es el mayor privado de España, mediante un crucero de superlujo de ciento noventa metros de eslora acaba de conseguir el mayor contrato de su larguísima historia de 125 años, con más de 1.700 buques de todo tipo construidos.

A partir de 1770, por el efecto llamada de la primera fábrica de salazón iniciada en el Areal por Buenaventura Marcó del Pont oleadas de cientos de pescadores y salazoneros de la por entonces atrasada, aislada y pobre Costa Brava catalana comenzaron a llegar primero a Vigo y luego a otros lugares de la costa para aprovechar la abundancia de sardina en nuestros mares.

Los Barreras, en catalán escrito ´Barreres´, que eran originarios de Blanes, no estuvieron entre los primeros en asentarse en las Rias Baixas, ni tampoco lo hicieron inicialmente en Vigo, como la mayoría, sino en Puebla del Caramiñal, a donde llegaron los hermanos José y Francisco Barreras Faus en 1818 para dedicarse, como la mayoría de aquellos "fomentadores", como se les dio en llamar, a la salazón de la sardina.

No fue hasta 1852 cuando el hijo mayor de José Barreras Faus, José Barreras i Casellas, se trasladó a Vigo, abrió un negocio de efectos navales y puso en marcha otra planta de salazón.

Aquellos emprendedores primeros Barreras se convirtieron también armadores, cuyas goletas llevaban los salazones al Mediterráneo y regresaban con productos de aceite y vino.

Más tarde, a partir de 1864 expandieron sus negocios navieros con buques que se dedicaban al comercio con Canarias y Cuba. Y ya en 1871 adquirieron en Inglaterra un vapor que se llamó "Primer Barreras", al que siguieron un segundo y un tercero, todos realizando singladuras entre Vigo y La Habana. Una conexión marítima en la que tuvieron que cesar cuando el Estado implantó líneas regulares propias entre la península y Cuba.

NACIMIENTO DEL ASTILLERO PIONERO DE LA INDUSTRIA NAVAL EN LA RÍA

Es por entonces, en 1892, cuando la viuda de José Barreras, junto con sus hijos José y Federico Barreras Massó, decide iniciar en el Areal unos talleres para la construcción de pequeños pesqueros a vapor con maquinaria importada de Inglaterra.

Pocos años después ya se habían trasladado al actual emplazamiento de Coia, en Orillamar, donde prosiguieron la construcción de los famosos pequeños "vapores tipo Vigo", de los que hasta 1918 entregaron nada menos que 400 unidades (ver: VAPORES TIPO VIGO) 

La nueva factoría naval permitía la construcción de buqes de acero de un considerable tonelaje para la época. Más tarde, en 1932, iniciaron la producción de motores diesel con licencia de la holandesa Werskpoor, al tiempo que de su fundición salían calderas para locomotoras y estructuras metálicas destinadas a puentes, estaciones de ferrocarril y otras edificaciones.

DÉCADAS DE CRECIMIENTO, POSTERIOR GRAN CRISIS Y QUIEBRA DE LA EMPRESA FAMILIAR

En 1957 ya se habían botado en Coia centenares de barcos concebidos para la pesca en caladeros lejanos, entre ellos los excelentes bacaladeros de la serie "Super Standard", de sesenta metros de eslora, que faenaban en Terranova. También no pocos buques de carga y mixtos de carga y pasaje.

A principios de los sesenta dio comienzo la etapa de los arrastreros por popa y congeladores, que permitieron la revolución del pescado congelado. El astillero atravesaba por uno de sus mejores momentos y la plantilla superaba los 1.800 trabajadores.

Pero fue, entrados en los setenta, cuando la dirección decidió aceptar el encargo de una gran plataforma de prospección petrolífera para una empresa de Tejas, abandonando parcialmente durante un tiempo, la construcción de buques. Contratada en dólares, la inesperada devaluación de la moneda americana hundió un precio ya excesivamente bajo de la plataforma, lo que colocó al astillero en una difícil situación financiera, al carecer de un seguro de cambio, lo que afectó también a contratos para buques: dos portacontenedores frigoríficos destinados a United Fruit, un arrastrero congelador para Egipto y otros dos para Cuba.

A pesar de ello Barreras negoció una segunda plataforma con otra empresa también tejana, encargo que experimentó problemas con el suministro de chapa. Los petroleros la rechazaron por considerar que la chapa empleada no era, por su falta de grosor, la acordada en el contrato.

Este nueva adversidad, unida a los conflictos laborales de la época, llevó a la quiebra a la empresa, que fue nacionalizada en 1976, pasando a pertenecer al INI, el antiguo Instituto Nacional de Industria. Un organismo que en 1995 fue sustituido por SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales)

Transcurridos ochenta y cuatro años de su fundación, la familia Barreras había perdido la propiedad del astillero fundado en 1892. 

LOS ACTUALES BARRERAS VIGUESES

Los Barreras, con primer o segundo apellido, incluso tercero y cuarto, se han convertido en cientos. Y son vigueses de pura cepa desde hace muchos años. Esto a pesar de haber practicado la endogamia propia de los "fomentadores" catalanes en sus primeras generaciones. En su caso, además, con verdadera fruición, sobre todo mezclándose con los Massó y con los Bolibar en todas las posibles combinaciones. Hubo Barreras Massó, Massó Barreras, Barreras Bolibar y Bolibar Barreras. También Massó Bolivar, claro. Y viceversa. Se debía, obviamente, de tratar de defender patrimonios. 
 
Incluso, cuando volvieron a entroncarse las ramas de la Puebla del Caramiñal y Vigo, algunos miembros del extenso clan llegaron a apellidarse Barreras Barreras .

Entre la casi multitud de actuales Barreras sucesores de aquellos que tanto contribuyeron a crear nuestra ciudad ya casi no quedan empresarios. Los hay abogados, empleados de banca, procuradores, comerciantes, algunos se dedican a la restauración, otros a los seguros, en un largo etcétera de profesiones.

En otras palabras, que habiendo estallado hace tiempo la burbuja de la "sardinocracia" en la que vivía aquella burguesía industrial, los Barreras, que desde hace tiempo ya matrimonian con todo tipo de gente y se han expandido para de verdad integrarse en el tejido social de la ciudad. A casi todos los niveles, tanto de arriba abajo como de abajo arriba.

Sirva esta pequeña crónica como reconocimiento a aquellos "fomentadores" que hace casi dos siglos quisieron venir desde Blanes a Vigo. Para elaborar primero salazones y después desarrollar en la Ría una potente industria naval que tuvo su origen en el primer astillero Barreras.

B. C

Enlace a página web del astillero:
HIJOS DE J. BARRERAS 

Ver también, relacionado:
FERNANDO CARRERAS - EL BARRIO DE LOS CATALANES



09/07/2017