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EN VIGO NACIÓ LA INDUSTRIA DE LAS NOVELAS DEL OESTE

En los cuarenta del siglo pasado se produjo este sorprendente fenómeno editorial con enorme tirón popular

Nuestra ciudad exportaba cada año muchos miles de rústicos ejemplares de bolsillo con historias ambientadas en el Far West que se distribuían por toda España. La EDITORIAL CÍES estrenó el género en 1943 con la colección RODEO.

A la izquierda el elegante autor estrella, Marcial Lafuente Estefanía, que firmó cientos de títulos. Alcanzó tanto éxito que años después su nombre se convertiría en el sello de una industria familiar.

En aquellos años de postguerra grises y de precariedad se leía mucho más que ahora, aunque fueran novelas de bolsillo, del Oeste y policíacas para ellos y románticas para ellas. A las que hay que añadir los tebeos destinados a los niños de entonces.

Unas novelas de bolsillo con un fantástico sistema de distribución: se compraba la primera en un quiosco de prensa, se devolvía tras haberla leído y el lector elegía otra por la que pagaba un precio menor. En realidad, se trataba de un alquiler previo depósito, con lo que cada título multiplicaba el número de lectores.

Costaban las nuevas un duro (cinco pesetas) y tenían cien páginas en el más tosco de los papeles, conteniendo vibrantes hechos protagonizados por vaqueros buenos y malos, bandidos y caballos de sonoro nombre. Unas lecturas populares que también ayudaban a combatir la necesidad alimenticia de los tiempos, ya que, por la vía de la distracción mental, servían como complemento de los bocadillos de mortadela que con frecuencia iban envueltos en una página de periódico y por tanto  contenían un suplemento de tinta de imprenta.

Eran lecturas muy adictivas, cuyos seguidores estaban tan enganchados a sus portadas y títulos como los actuales usuarios de la tecnología digital a las pantallas. Así, en los tranvías de Vigo no pocos viajeros estaban tan concentrados en sus novelas como ahora en sus móviles los usuarios de los autobuses.

UN INGENIERO DE CAMINOS QUE TERMINÓ EN ESCRITOR DEL OESTE

No era un cualquiera Marcial Lafuente Estefanía. Nacido en Toledo en 1903, hijo de un magistrado del Supremo, su profesión de ingeniero de caminos lo llevó a Estados Unidos donde, entre 1928 y 1931, se movió por Texas, Nuevo México, Arizona y California, lo que le permitió cruzar en varias ocasiones el caudaloso río Pecos, principal afluente del río Bravo, pudiendo así conocer muy bien los parajes que después recorrerían sus futuros personajes.

De vuelta en España participó en la guerra civil en el bando republicano, lo que le supuso al finalizar la misma el pasar dos años en el penal de Ocaña, donde también se encontraba el autor teatral Jardiel Poncela. En la cárcel, para matar el tiempo comenzó a escribir en los precarios papeles que podía conseguir.

De la prisión fue rescatado en 1941 por un padre carmelita que se lo trajo para Vigo, lo instaló en un piso en Las Traviesas y le buscó sucesivos trabajos para su sustento, puesto que, como represaliado, no podía ejercer su profesión de ingeniero.

NACE EDITORIAL CÍES Y LAFUENTE ESTEFANÍA SE CONVIERTE EN EL AUTOR ESTRELLA DE LA ÉPOCA

Los comerciantes castellanos que a partir de mediados del Siglo XIX comenzaron a establecerse en Vigo, bastantes de ellos zamoranos, también maragatos, se dedicaban en su mayoría a la venta de tejidos; pero algunos, como Eugenio Barrientos López, optaron por los libros.

Eugenio Barrientos regentaba la Librería Tetilla, de su familia, en la calle Elduayen; pero también, con su propio sello, Editorial Barrientos, editaba y distribuía unas estupendas postales de Vigo que hoy son buscadas por los coleccionistas en Internet.

Allí se presentó un día de 1943 Marcial Lafuente con una novedosa novelita del Oeste cuyo título, la verdad, no era muy atractivo: "La mascota de la pradera". Pero así nació Editorial Cíes para los libros de bolsillo de la colección Rodeo, cuyo éxito fue inmediato.

El autor era capaz de producir una novela del Oeste a la semana y también alguna que otra romántica con pseudónimo femenino para la colección Princesita que siguió a Rodeo y en la que debutó como autora nada menos que la mismísima Corín Tellado. Así como varias policíacas destinadas a Biblioteca X, denominación que ahora estaría destinada a otros temas.

Al corral de Rodeo pronto se unió otro escritor tan prolífico como Estefanía, otro fenómeno disparando colts enteros de letras de una Olivetti que echaba humo. Se trataba de Fidel Prado, que además era un destacado autor de letras de cuplés. Eran los escribidores más rápidos del Oeste peninsular. Mucho plomo de imprenta.

FORMIDABLE ÉXITO DE VENTAS Y MILLONES DE LECTORES

Las cifras son espectaculares. Sólo de Rodeo, la editorial Cíes publicó 800 títulos entre 1943 y 1951, unos cien al año, la mayoría con la firma de Marcial Lafuente y de Fidel Prado; pero también de otros autores, como un guardia urbano de aquellos del casco blanco de nombre propio Manolo, un orondo personaje del cual no pudimos encontrar el apellido ni tampoco el pseudónimo.

Puesto que las tiradas alcanzaban miles de ejemplares y que el número de usuarios se multiplicaba en cada título por el peculiar sistema de venta y préstamo, echar cuentas llevaría a millones de lectores. Aquellos libros de bolsillo eran best-sellers se puede decir que cotidianos.

Las policiacas de Biblioteca X alcanzaron los doscientos títulos. Y un número similar las románticas de la colección Princesita.

LOS ESTEFANÍA SE VAN CON BRUGUERA Y DESPUÉS SE CONVIERTEN EN MARCA FAMILIAR

Uno de los hijos de Marcial Lafuente Estefanía, Federico, que terminó siendo casi tan rápido como el padre, ya había comenzado a escribir novelas y publicar bajo el nombre del padre en la última etapa de la familia en Vigo.

Ocurrió que en 1951 la entonces potentísima editorial Bruguera, de Barcelona, le hizo al autor estrella de la editorial Cíes una irrechazable propuesta económica en la época. Y así fue como la familia de Lafuente abandonó Vigo para instalarse en Madrid.

En 1984 falleció el escritor patriarca y en 1986 la editorial Bruguera quebró - no por ese motivo - y fue adquirida por Zeta, que siguió publicando libros de bolsillo con el sello Ediciones B. La edición de novelas del Oeste de Marcial Lafuente Estefanía continuó como marca de propiedad familiar, puesto que a la producción ya se había incoporado otro hijo, Francisco, así como un sobrino de éste.

Desaparecida también Zeta en 2002, los herederos de la marca fundaron en Alicante su propia editorial, Ediciones Cíes. Una manera de hacer un homenaje a los orígenes.

Aunque para nosotros el gran héroe de toda esta historia es EUGENIO BARRIENTOS LÓPEZ, que fue capaz en aquella década de los cuarenta de hacer leer todos los días a millones de españoles tras haber generado un fenómeno editorial mediante el invento de un singular sistema de distribución y a partir de una editorial surgida de pequeña librería de la calle Elduayen. Con la fortuna, eso sí, de haber encontrado un autor como Marcial Lafuente Estefanía.

J.L. FRAGOSO

Vigo es el epicentro editorial del libro en Galicia. En 1951 comenzó su andadura Galaxia, la gran referencia, con libros en gallego en pleno franquismo puro y duro bajo el manto protector de los galleguistas Fernández, los de Zeltia y después de Pescanova. Siguieron las magníficas aventuras editoriales de los hermanos Alvarez Blázquez, con Edicións Monterrey primero; y, en 1964, con Edicións Castrelos y su colección Os Libros do Moucho. Posteriormente, ya en democracia, en 1979 nació Edicións Xerais como una filial de la salmantina Anaya;  y en 1985 apareció Ir Indo. Sin olvidar a Ediciones Cardeñoso, fundadada en 1986 y enfocada a aficionados o noveles que desean ver publicadas sus obras y corren con los gastos de edición. Su catálogo ya consta de cerca de mil títulos.


16/07/2017