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CUANDO UNA GRAN FLOTA DEL ZAR, CON EL FAMOSO ACORAZADO AURORA, QUEDÓ RETENIDA EN LA RÍA DE VIGO

En medio de una gran tensión prebélica entre Rusia y Gran Bretaña, la ciudad fue entonces epicentro de la atención mundial

´Vigo es una gran bahía con espacio para todas las flotas del mundo. Las flotas británicas la visitan cada mes, y Henry estuvo allí el año pasado con nuestra escuadra´

Lode arriba lo escribió en Marzo del año 1904 el Kaiser alemán Wilhelm II en una carta enviada a su primo el Zar Nicolái II de Todas las Rusias, al que él llamaba ´Dearest Nicky´, que se puede traducir por ´Más querido Nicolasito´. El emperador alemán acababa de visitar la Ría de Vigo a bordo de su impresionante yate SMY Hohenzollern, de ciento veinte metros de eslora, una tripulación de más de trescientos hombres y dotado de poderoso armamento - trece cañones de distintos calibres - para mantener un encuentro con el por entonces jovencísimo monarca español Alfonso XIII, que con tal motivo llegó a Vigo por vía ferroviaria.

Evidentemente, Wilhem II, que se dirigía al Mediterráneo, se sintió impresionado por nuestra Ría.

Pero poco podían imaginar ambos, el Kaiser y el Zar, que que tan sólo unos meses después, en Octubre de aquel mismo año, la gran flota rusa del Báltico, que hizo su entrada el día 26 para aprovisionarse de carbón, se vería retenida, bloquedada precisamente en nuestras aguas, refugiada al amparo de las Cíes.

GRAN ALARMA INTERNACIONAL CENTRADA EN VIGO

Vigo vivió una situación que pudo ser trágica y que durante unos días agitó la actualidad y la atención mundial. Unas jornadas que los vigueses vivieron con enorme preocupación.

Lo sucedido fue que al atravesar el Canal de la Mancha uno de los buques rusos había tenido un incidente con un pesquero inglés, contra el que hizo fuego y hundió. El Almirantazgo británico reaccionó de inmediato enviando hacia Vigo la escuadra con base en Gibraltar, que se apostó tras las Cíes para evitar la salida de la flota rusa.

Cuentan las crónicas que la tensión internacional llegó a ser enorme, dado que se temía que no se pudiera evitar un enfrentamiento de imprevisibles consecuencias. Lo repetían en morse los telégrafos de todo el mundo, con noticias proporcionadas desde Vigo por el Cable Inglés y el Cable Alemán, ambos radicados en la ciudad.

A lo largo de aquellas difíciles jornadas se sucedieron los contactos y gestiones diplomáticas al más alto nivel hasta que la gravísima situación pudo al fin encontrar solución mediante una fuerte reparación rusa - sesenta y cinco mil libras de la época - aceptada por el gobierno de Londres.

Por fin, el día 1 de Noviembre la flota del Zar pudo abandonar la Ría; pero lo hizo en busca de una trágico destino que parecía anunciado. Meses después, en Port Arthur, también conocido como Luyshun, al norte de la actual República Popular China, iba a sufrir, en el marco de la guerra ruso-japonesa de 1904-1905, una gran derrota ante la armada nipona, con el hundimiento de casi todos los barcos que habían estado retenidos en Vigo.

Entre aquellos buques se encontraba el famoso Aurora - en la foto de arriba - que años más tarde pasaría a la posteridad por motivos de todos conocidos cuando, frente al Palacio de Invierno de San Petersburgo, sus cañones dieron la señal para el comienzo de la revolución rusa de 1917. Fue uno de los pocos que se salvaron en Port Arthur.

Pero antes, tras el desasatre de aquella batalla naval fue convertido en buque escuela y visitó de nuevo Vigo en dos ocasiones, en 1911 y 1912
.

Actualmente se conserva como buque museo en los muelles de San Petersburgo.


B.C
 

09/10/2017