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¿QUIÉN SE ACUERDA DEL PROYECTO NOUVEL PARA VIGO?

En la imagen, que es del año 2007, el célebre arquitecto francés Jean Nouvel intentaba explicar al hoy alcalde, por entonces presidente de la Autoridad Portuaria, lo alegórico, excepcional y exagerado del monolito que se alzaría erecto sobre la Ría y que tendría unas dimensiones similares a las de la Torre Agbar de Barcelona, también de su autoría, al igual que otra similar en Londres. La nuestra, como se puede observar, iba a ser igual de espectacular que las mencionadas aunque de aspecto un tanto rupestre.

El menhir portuario que decían iba a alcanzar los noventa metros de altura se presentó sobre maqueta hace ya diez años cuando Caballero estaba inmerso en su carrera electoral hacia el ayuntamiento mediante una campaña planificada desde su despacho de la Autoridad Portuaria y ejecutada utilizando cuantiosos fondos pertenecientes al organismo, es decir, generados por el puerto y públicos.

En otras palabras, que una parte de lo que el puerto de Vigo ingresaba por concesiones y tráficos fue dedicado en aquella época a sufragar la andadura política de Caballero. Concretamente, el proyecto encargado a Jean Nouvel, que fue el reclamo estrella, costó 450.000 euros más la cama del hotel en el que se alojó el famoso arquitecto, otros gastos de viaje y de estancia aparte.

La supuesta actuación urbano portuaria tendría un coste de 280 millones de euros y Faro de Vigo, actuando como órgano de propaganda caballerista, la presentó como EL REFERENTE DEL VIGO DEL SIGLO XXI

Un artículo en el que se podía leer: ´Vigo tendrá el honor de incluirse en los próximos años en la lista de ciudades por el prestigioso sello del arquitecto francés Jean Nouvel´

Cosas del periódico y de Abel Caballero. Y así siguen, en las actuales andanzas municipales.
                                   
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Una campaña electoral que, sumando los gastos publicitarios, resultó millonaria, siendo precisamente ese diario local el principal beneficiario.

El montaje propagandístico de Peirao XXI, que también se podía haber denominado XXL, fue una gran fantochada con carísima puesta en escena; pero que para Caballero tuvo sus réditos, ya que ilusionó a un número de vigueses que después proporcionaron unos puñados de votos que resultarían decisivos. En Junio de aquel 2007 el actual alcalde se hizo con el ayuntamiento por muy estrecho margen y precisando el apoyo del Bloque, dado que el PP consiguió el 44,12% de las papeletas, el PSOE el 29,43 % y el BNG el 18,58%.
                 
Transcurridos los años y también para epatar a los ciudadanos, Caballero terminaría por realizar uno de sus sueños secretos de sus breves tiempos como marino mercante: encallar un barco de considerables dimensiones en una rotonda urbana, en medio de una ciudad, en este caso Vigo. Toda una machada, el único de su promoción en conseguirlo.

El barco anclado en toda la rotonda Coia no es el monolito de Nouvel; pero tampoco está mal, le llega bien.

J.L.F

16/10/2017