Cr贸nicas de otro Vigo Una secci贸n de Blas Calzada

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L贸pez de Neira y la primera luz el茅ctrica en Vigo

Thomas Edison invent贸 el filamento incandescente en 1876. S贸lo cuatro a帽os m谩s tarde un importante prohombre de entonces, Antonio L贸pez de Neira, pudo primero disfrutar de la novedad en su domicilio y despu茅s mostrar el prodigio a los vigueses.


El laureado caballero es nuestro personaje. A la derecha, la original bombilla resultante del invento de Edison.

También fue López de Neira el primer ciudadano que contó con teléfono, por lo que cabe suponer que, siendo el único, tendría al menos dos aparatos terminales, que muy posiblemente utilizara para comunicarse desde de su despacho de negocios con su vivienda, y viceversa. Era un hombre muy preocupado, dicen las crónicas, por el progreso científico.

La luz eléctrica la estrenó López de Neira el 30 de Mayo de 1880 y fue todo un acontecimiento del que así se hacía eco un cronista local:

"El miércoles por la noche se probó en casa del Señor López de Neira la luz eléctrica que para mayor lucimiento de las próximas fiestas del Santísimo había encargado a París dicho señor".

Y continuaba:

"La proverbial naturalidad y amable deferencia del Señor Neira fue causa para que muchos de sus amigos se personasen en la rica morada y deliciosa huerta a presenciar los efectos luminosos del aparato, el cual funcionó bien, llevando la luz a larga distancia, y que al reflejarse en las galerías y casas del Placer de afuera, produjo agradable impresión entre las personas que inesperadamente se vieron inundadas por una claridad tan intensa como la del sol, aunque de meláncolico reflejo como la luz de la luna".

Según el periodista, a los insectos también les impresionó el invento:

"Una de las cosas que más nos ha llamado la atención en aquellos momentos fue el asombro que la luz produjo sobre los insectos que se albergaban entre el ramaje de los árboles, que vistos desde lejos parecían pintados con un verde ultramar, más bien que obras de la naturaleza".

Aquella instalación eléctrica le utilizaría después, a partir de aquel año 1880 y durante bastante tiempo, para dar mayor realce a la procesión del Cristo de la Victoria, en su salida de la Colegiata. Como si fuera un milagro.

TODO UN PERSONAJE DE LA ÉPOCA

Era Don Antonio toda una celebridad en un Vigo que por aquellos años ya crecía a una velocidad imparable, tanto en industria como en población.

Natural de la villa lucense de Foz y de muy humildes orígenes, llegó a Vigo para emplearse como mancebo de comercio (algunas fuentes indican que arribó como lazarillo de un ciego). Con el paso del tiempo, tras haber montado diversos pequeños negocios, terminó por establecerse en la calle del Príncipe con una importante y popular fábrica de chocolate, participando también en otras empresas, entre ellas la fábrica de papel "La Cristina", que se encontraba en Cabral.

Parece ser que era hombre simpático, campechano y afable, por lo que había caído muy bien al joven monarca Alfonso XII, que contaba con tan sólo dieciocho años cuando en 1877 visitó Vigo por primera vez. Tanto que cuando dos años más tarde contrajo matrimonio con Cristina de Habsburgo lo invitó a la boda.

PRIMERAS PLAZAS DE VIGO ILUMINADAS

La luz eléctrica pública no llegó a Vigo, sin embargo, hasta diciembre de 1896. Así lo refleja el que fue gran cronista de la ciudad, José María Alvarez Blázquez, en su imprescindible libro "La Ciudad y los Días":

"Fué, pues, el 22 de diciembre de 1896, un día luminoso en que Vigo conoció la alegría de la luz eléctrica, aquella maravilla del siglo de las luces, el siglo - dígase lo que se quiera - más sugestivo y sorprendente de nuestra historia. La "Sociedad para alumbrado y calefacción de Coruña y Vigo", la misma que había instalado su flamante fábrica de gas en Picacho, instaló la nueva factoría a base de dos motores sistema Otto de 30 caballos, que accionaban dos dinamos de corriente contínua de 250 voltios y 120 amperes". 

Al parecer, con motivo de la inauguración, la multitud se había concentrado en la Puerta del Sol y Plaza de la Constitución, donde se habían instalado las primeras lámparas eléctricas.

Sigue Don José María:

"El acto de la inauguración revistió gran solemnidad y fué, al propio tiempo, ocasión para que el regocijo popular se desbordase, flotando ya en el ambiente los pascuales gozos de las vísperas navideñas".

Así llegó la luz eléctrica permanente a algunas calles de Vigo. Con diecisiete años de retraso desde su invención por Thomas Edison.