Cr贸nicas de otro Vigo Una secci贸n de Blas Calzada

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Emilio Garc铆a Olloqui, promotor inmobiliario y poeta


As铆 era la Alameda que surgi贸 a finales del Siglo XIX. A la izquierda, hacia el mar se puede apreciar que todav铆a no exist铆an las Avenidas que hoy conocemos.


"Fué poeta de inspiración épica, aunque un tanto "confuso, rebuscado y violento" (Couceiro Freijomil). Escribió también para el teatro, donde alcanzó algunos éxitos con su drama "Fray Luis de Sousa" y con su zarzuela "La familia del gobernador"(...) Es autor asimismo de varios poemas épicos, tales como "Los godos", "Camoens", "El alcalde de Móstoles", etc. García Olloqui es acaso unos de los más tardíos cultivadores, en lengua castellana, del rancio género épico. Bajo el título de "Obras poéticas" publicó su producción en Alejandría (Egipto), donde falleció, cuando desempeñaba un cargo diplomático".
(José María Álvarez Blázquez, La Ciudad y los Días).

Los promotores de hoy día también andan muy preocupados con las letras, aunque no se dediquen a la poesía épica. Algunos, sin embargo, sí que protagonizan, muy a su pesar, dramones contemporáneos.

Emilio García Olloqui nació en Vigo en 1821 y fue, sin duda, el primer gran promotor y urbanista que tuvo la ciudad. El Vigo moderno de alguna manera nació por su iniciativa, puesto que fue el propulsor del inicial impulso de crecimiento urbano con el derribo de las viejas murallas y el gran Relleno (así, con mayúscula) que se llevó a cabo para ganar terreno al mar y construir lo que es hoy la Alameda, las Avenidas y sus calles adyacentes, una de las cuales lleva, muy justamente, su nombre.

Su proyecto lo llevó a cabo mediante la sociedad que fue denominada, con propiedad, "Empresa de la Nueva Población".

LA ALAMEDA PASA AL PUEBLO DE VIGO

La cesión de terrenos para llevar a cabo su proyecto de desarrollo urbanístico le fue concedida a García Olloqui en 1870.

Unos terrenos - en su mayor parte ganados al mar, como se dijo - que se extendían entre las actuales calles Carral y Colón alcanzaban una extensión de 63.800 metros cuadrados, ocupando en su conjunto el nuevo barrio 83.000 metros cuadrados, incluyendo la Alameda en torno a la cual se levantarían los edificios.

Precisamente la Alameda pronto fue origen de un conflicto entre el promotor poeta y el ayuntamiento de la ciudad, que, con la excusa de una fuente levantada en lugar no contemplado, retiró a García Olloqui, en 1876, la concesión de este concreto espacio público. Así, con los años el barrio, aquella gran promoción inmobiliaria de la época, terminó por ser una realidad. Y la Alameda, como se pronunció la corporación municipal, quedó desde entonces en propiedad del pueblo de Vigo.

Esta es, a grandes rasgos, la historia del surgimiento de uno de nuestros espacios urbanos más privilegiados.