Punto de vista

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POR FIN EMERGE LA VERDAD SOBRE EL PRESTIGE

Una de las consecuencias de la catástrofe del Prestige es el aberrante puerto exterior de Punta Langosteira, promovido por las fuerzas vivas de A Coruña, una obra costosísima, absurda e incongruente que, si algún día llega a estar operativo, no aportará nada a Galicia, al contrario.

La Audiencia Provincial de A Coruña acaba de poner en solfa la instrucción judicial del caso Prestige, que duró más de seis años y por la cual se le levantaba la imputación como responsable al que en aquel momento era director general de la marina mercante, José Luis López Sorts.

Los magistrados de esa Audencia no sólo vuelven imputar a López Sorts, sino que tachan la gestión del gobierno de Aznar de "error clamoroso": "no vemos justificado tildar de prudente y razonable lo que es un error clamoroso. Tanto que no es imaginable un desastre (excluidas vidas humanas) de superior dimensión. Es ese resultado el que, de suyo, proclama el desacierto en la gestión de la crisis: peor imposible".

Lo que viene a decir la Sección Primera de la Audiencia Provincial de A Coruña es lo que todo el mundo relacionado con el mar, con la náutica, ya sabía: lo peor que se puede hacer con un petrolero en dificultades, que pierde carga, es alejarlo de la costa. Una acción que garantiza el desastre, como así fue.

LOS VERDADEROS RESPONSABLES

Pero el ex director de la marina mercante, además de un incompetente, era un mandado que no se supo resistir a las órdenes de un nefasto ministro de Fomento del gobierno de Aznar, Alvarez Cascos. Que fue quien realmente decidió que alejaran el barco lo más posible de la costa, cuando lo único sensato, cuando sufría las primeras pérdidas, hubiera sido dirigirlo a algún puerto.

Una ría o puerto que hubiera, sin duda, sufrido un grado de contaminación; pero escaso en los primeros momentos. Y en todo caso infinitamente menor que el daño causado posteriormente.

El auto de la Audiencia concluye que la alternativa del refugio - aclara que no en A Coruña o en Vigo - "debió haberse explorado y ponderado con seriedad y sosiego, reflexión e independencia técnica".

Precisamente la opción de A Coruña, que se consideró en algún momento, puesto que, al encontrarse allí las instalaciones portuarias de la refinería, cabía la posibilidad, no exenta de lógica, del trasvase del crudo a los depósitos de Repsol, fue lo que alarmó al alcalde coruñés Paco Vázquez, que, personado en la torre de control marítimo de su ciudad, puso toda la carne en el asador para que el buque fuera alejado de la costa. Su insistencia fue decisiva para empujar a Alvarez Cascos a adoptar la peor de las alternativas, ordenando al petrolero "un rumbo suicida", según los mismos magistrados.

EL PUERTO EXTERIOR, LA OTRA CONSECUENCIA DEL PRESTIGE

Un Paco Vázquez que, tomando el podrido rábano por las hojas, se convirtió en principal protagonista en provecho propio, aprovechando el desconcierto del gobierno de Madrid, Mariano Rajoy muy incluido, y la desaparición de un Fraga asustado, todavía disfrazado de cacería, metido debajo de la primera mesa de despacho que encontró.

Se puede decir que el entonces alcalde de A Coruña convocó en María Pita una sesión del gobierno de la nación - el gobierno responsable de la catástrofe que asolaba las costas gallegas - para obtener lo que por entonces llamaron un "puerto refugio". En realidad, el puerto exterior que desde hacía tiempo anhelaba Paco Vázquez para liberar espacios en el puerto de A Coruña y permitir así una gran operación inmobiliaria con la participación de empresas de su señora esposa y otros promotores.

UN PUERTO QUE ES UNA ABERRACIÓN

El desorientado ejecutivo de Aznar se dejó engatusar con una iniciativa absurda, obra farónica carente de toda razón: unas instalaciones portuarias en una zona imposible, barrida por fuertes corrientes y azotada por frecuentes temporales, en la que habrían de emplearse cientos de millones de euros.

Un puerto que si algún día llega a terminarse (las dificultades para su construcción son enormes, dadas las condiciones de su ubicación), tampoco servirá para gran cosa, pues se considera que sólo podrá estar operativo una parte del año, cuando concurran circunstancias metereológicas favorables. Es decir, que no servirá para acoger líneas regulares, tampoco para la descarga de crudo destinado a la refinería. 

Mucho menos como "puerto refugio", puesto que no será accesible precisamente cuando los barcos que transitan por la zona se vean amenazados por condiciones muy desfavorables. Un verdadero puerto refugio es, por ejemplo, la Ría de Vigo, protegida por las Cíes.

De la actuación del gobierno de entonces y del ex alcalde de A Coruña - el gobierno de la Xunta desaparecido en combate - resultó la calamidad ecológica y económica que vivió Galicia en 2002. Y surgió también esa aberración que llaman Puerto Exterior de A Coruña, cuando ya se estaba construyendo otro verdadero puerto exterior, este sí operativo, el de Ferrol. 
 
El auto dictado por la Sala Primera de la Audiencia Provincial de A Coruña empieza a poner las cosas en su sitio, con la imputación de López Sorts. El juicio que previsiblemente se celebrará en el primer semestre de 2010 es de esperar que saque a la luz todas las responsabilidades que se estuvieron ocultando a lo largo de los últimos siete años.

 

11/10/2009

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