Punto de vista

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CONSULADO DE VENEZUELA EN VIGO NO PAGA A LETRADO

La República Bolivariana de Venezuela creada por Hugo Chaves es un país absolutamente disparatado para el que caben otros muy diversos calificativos. Pero no es, en realidad, un invento de Chaves, ya que los mimbres, la gente, su forma de ser, los usos y costumbres, todo estaba allí, solo había que actuar para acomodar la realidad oficial del país a su verdadera identidad social y cultural. Sus representantes diplomáticos responden a esos patrones. Lógico.

A la izquierda se muestra la hasta ahora cónsul bolivariana en Vigo, Mónica Chacín Fuemayor, la cual tomó posesión en 2009 sin ningún tipo de incidencia, que se sepa. Pero que será en los próximos días sustituida por Luisana Sánchez, es de esperar, asimismo, que sin percances en forma de agresiones.

Las fotos pequeñas corresponden a Jeanet Miño (arriba) y Belkis Llamira Cerdeño. La primera ocupó el cargo entre 2004 y 2007; la segunda lo ejerció en los siguientes dos años tras una violenta toma de posesión.

Según reportaje publicado por Faro de Vigo (ver aquí) el 23 de Enero, en Octubre 2007 la señora Belkis se presentó entonces de improviso en la legación diciendo que era la nueva cónsul y que se disponía a ocupar el cargo de manera fulminante e inmediata, ya que ella - Jeanet - era una golfa y una verguenza para el país.

Total, que la nueva y la antigua, que no había recibido notificación oficial de su sustitución, se enzarzaron en una espectacular pelea trufada de insultos, bofetadas y tirones de pelo ante los funcionarios de la sede consular y las personas que allí se encontraban para hacer gestiones.

Una violenta gresca en la que posteriormente participaron la hija de Janet y una amiga de Belkis también perteneciente al cuerpo consular de la República Bolivariana, de nombre y apellidos Erolinda Chourio Chourio, que la acompañaba. La cónsul finalmente saliente terminó en desmayada en el suelo por el efectos de los golpes recibidos y la impresión, para poco después ser trasladada a Povisa con el objeto de ser tratada de las diversas contusiones.

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Belkis Llamira tomó, pues, posesión mediante asalto; pero la apaleada antecesora presentó tan pronto como se repuso una demanda  por agresiones, lesiones, injurias y los correspondientes etcéteras. Con lo que el consulado bolivariano se vio obligado a contratar para la defensa de la imputada, la nueva titular, los servicios del letrado vigués Javier Alvarez-Blázquez, quien, muy comedido, quizás en exceso, solicitó una provisión de fondos de tan sólo ciento cincuenta euros.

El pleito se prolongó años y por este motivo, con fecha de 16 de noviembre de 2011, la juez decretó el archivo de la causa por prescripción de delito, previa imposibilidad de localizar a la imputada, quien, tras el fin de su misión, había abandonado Vigo con destino ignoto. En todo caso, el abogado quiso, como es lógico, cobrar sus honorarios; pero la representante bolivariana ejerciente hasta ahora, Mónica Chacín, ni caso, que no era asunto suyo.

Total, que transcurridos otros tres años, el letrado consiguió del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Vigo un auto con orden de embargo - emitido con fecha 15 de Enero - si no se le abona su minuta, que asciende a más de dos mil euros, casi tres mil con costas, gastos e intereses.

Sin embargo, aconsejamos al abogado que envíe a unos propios, si acaso a toda la banda "CON LA VENIA", a montar bulla a la puerta del consulado, como hacen los de las preferentes con Novagalicia.

Lo que sería casi su mejor opción, dado que los bienes de las legaciones extranjeras son inembargables.

Aunque quizás con la charanga mediática que se ha montado pueda ser suficiente para que el consulado afloje la pasta que debe al mencionado destacado profesional de la abogacía.

Ante una historia como esta, preferimos pensar que una cosa es la República Bolivariana de Venezuela, sus mandatarios y sus representaciones en el extranjero y otra un banco en apariencia bien gestionado, como ya se dijo aquí, que se llama Banesco, aliado con otro pequeño gallego de nombre vasco, Etxeberría.

Pero la República Bolivariana es lo que es y sus funcionarios en el exterior un fiel reflejo. En el caso de Vigo, menudas pájaras la Jeanet y la Belkis,  por dónde andarán. Puede que ejerciendo a saber en qué países.

Y es que nunca se sabe con los bolivarianos. Cuyos representantes diplomáticos dependen del llamado Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores que, antes de convertirse en sucesor de Hugo Chaves, presidió Nicolás Maduro.

V.E

24/01/2014