Tribuna

Irlanda y la pesca

Ni tampoco aprovechan el caladero ahora que el país – gracias a su pertenencia a la UE y a las ayudas comunitarias – cuenta por fin con una industria pesquera más acorde con sus condiciones insulares y situación geográfica.
El 75% de las aproximadamente 280.000 toneladas que desembarca la flota irlandesa es de especies pelágicas que obtienen en otras aguas más al norte. Sólo el 12% de las especies capturadas por los irlandeses son demersales, propias del Gran Sol. Y el restante 13% corresponde a marisco.

A pesar de ello, los pesqueros gallegos que faenan allí sometidos a unas estrictas cuotas son objeto de un verdadero acoso por parte de las autoridades de Irlanda, persecución constantemente celebrada por los medios de comunicación, por lo que no es extraño que nuestra gente de mar -“españoles”, dicen ellos – sea extremendamente impopular en Irlanda, lo mismo que un puerto llamado Vigo, poco menos que de piratas.
Lejanos quedan los tiempos en que los barcos vigueses iban a aprovisionarse a Castletown y eran muy bien recibidos. Mientras que a Pescanova, instalada desde hace décadas en el sur del país, desde hace muchos años le hacen su actividad complicada a pesar de que sus capturas se cuentan como irlandesas.
A todo esto, España es el tercer mercado para los productos del mar irlandeses – pesca y acuicultura -, sólo por detrás y a escasa distancia de Francia y Gran Bretaña. En el 2004, España importó pescado de Irlanda por valor de casi 60 millones de euros.

Aparentemente, no es lógica esa actitud hacia España en lo que a la pesca se refiere. Sin embargo, sí que se pueden encontrar explicaciones partiendo de algunas premisas que se dan en la Irlanda actual, un país nuevo rico y profundamente egoísta como nación, que en repetidas ocasiones y en otros asuntos ha demostrado en forma de insolaridad su insularidad respecto al resto de las naciones de la comunidad a la pertenece.
Una Europa a la que le debe prácticamente todo su progreso a cambio de casi nada, pues muy poco aporta Irlanda a la Unión.
Mientras ellos siguen sin querer o saber aprovechar las aguas comunitarias del Gran Sol, consideran también que nadie más debe hacerlo.
Dado el comportamiento irlandés para con nuestros barcos y de la importancia que para ellos tienen las exportaciones hacia España, no estaría de más que nuestros importadores realizaran una especie de boicot a los productos pesqueros y acuícolas procedentes de ese país. Si los procedimientos y condicionantes del libre mercado lo permitieran, claro.

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page