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04/09/2019

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La hermosa Isla de Ons tiene una
enrevesada memoria reciente

Este artículo fue originalmente publicado en Vigoempresa en Diciembre 2005. El Tribunal Supremo dictaminó a finales de 2018 que el Estado debía indemnizar a los antiguos propietarios de la isla de Ons y de la pequeña de Onza, que fueron expropiadas en el año 1943 a la familia viguesa Riobó. Se trata de una historia con escabrosas connotaciones políticas y empresariales.

La hermosa Isla de Ons tiene una | enrevesada memoria reciente

La expoliación se llevó a cabo aduciendo razones estratégicas en función de un supuesto plan defensivo en plena II Guerra Mundial. Lo cierto es que allí nunca se construyeron instalaciones militares.

Hasta la Guerra Civil la isla era una rentable propiedad entendida como empresa que gestionaba Didio Riobó Bustelo, hijo de Manuel Riobó Guimeráns, uno de los médicos más prestigiosos de Vigo a principios del Siglo XX, un muy acreditado profesional de la medicina que había estado unos años en Filipinas, cuando todavía era colonia española, que la había adquirido en 1919 a la Marquesa Viuda de Mos. Los colonos que allí vivían abonaban un canon por las casas que ocupaban y las tierras que explotaban, estando obligados a vender al dueño todo el pulpo – principal riqueza de la isla – que se extraía. La cubeta, un recipiente para seis kilos, era la medida oficial; y el precio por recipiente que recibían los pescadores en los años treinta era de 3 pesetas.

En el año 1932 la cosecha alcanzó 80.000 kg., es decir más de trece mil trescientas cubetas.

Don Didio, como un personaje literario

En la foto, el hijo de Manuel Riobó que hizo de la isla su vida. También, como veremos, su muerte.

Aunque podía disfrutar de un cómodo domicilio burgués en Bueu, prefería su casa isleña situada en las proximidades del pequeño muelle, una construcción con pretensiones de pazo que también servía de oficina y donde se encontraba la sede de la empresa Isla de Ons, S.L. a través de la cual se comercializaba el pulpo y las otras pesquerías a las que se dedicaban los isleños.

Cuando acudía a Bueu, Don Didio, como le conocían en la isla y en el pueblo marinero, frecuentaba a los conserveros de origen catalán que dominaban la economía de la península del Morrazo, participando de aquel ambiente tan bien retratado por Torrente Ballester en «Los Gozos y las Sombras». Mantenía relaciones comerciales con ellos y además creía tener su amistad.

Didio Riobó Bustelo había nacido en el año 1888. Era, por lo tanto, un hombre todavía joven, con aires de galán de la época, que se había casado con una refinada dama italiana de nacionalidad argentina, María Antonozzi Polemca, la cual casi nunca visitaba la inhóspita y fría isla, prefiriendo las comodidades de Bueu.

La guerra civil y una denuncia por masón

Así las cosas, en Julio de 1936 el comienzo de la contienda española apenas inquietó la vida de los colonos de Ons; pero sí iba a afectar muy pronto a Don Didio, quien en el mes de Septiembre fue delatado por masón a las nuevas autoridades del llamado bando nacional. Una denuncia que, según todos los testimonios recogidos, partió precisamente de los conserveros que él consideraba sus amigos; pero con los que había tenido algunas recientes diferencias por cuestiones de negocios.

Mientras Don Didio permanecía refugiado en su isla, a la casa de Bueu fue a buscarlo en varias ocasiones la Guardia Civil. Sabiéndose perdido, ya condenado de antemano, el día 3 de Octubre de 1936 se ahorcó. Tenía 46 años de edad.

Los Riobó son expropiados tras la contienda

En los primeros meses de la guerra en España se dieron muchos casos similares, de delaciones interesadas, unas veces motivadas por viejas rencillas y otras, como en este caso, por puro interés económico.

En cuanto a los Riobó, el padre de Don Didio, Manuel Riobó Guimeráns, había fallecido en 1933. Sin embargo, tras los sucesos, y aunque existían otros familares ninguno se encontraba en condiciones de hacerse cargo de la gestión empresarial del productivo patrimonio insular a la entrada de la ría de Pontevedra.

De modo que no tuvieron otro remedio que claudicar delegando la gerencia de Isla de Ons S.L en uno de aquellos conserveros que en otro tiempo había sido considerado amigo, Gaspar Massó, el cual parece ser que en sus años de gestión sacó en beneficio propio un buen provecho de la actividad pesquera, mientras que los Riobó veían como sus réditos descendían de manera muy considerable.

Ya en el año 1941, el Estado decidió expropiar Ons por medio del denominado Ramo de Guerra, según los militares en virtud de la situación bélica en Europa y aduciendo argumentos de defensa de las costas gallegas. A los Riobó les abonaron un millón de pesetas de la época, no tanto si consideramos que veinticuatro años antes habían desembolsado trescientas mil para adquirir la isla. Además una buena parte de ese dinero fue destinado a amortizar una hipoteca adquirida en 1929 para llevar a cabo trabajos de infraestructuras.

Litigio y sentencia del Supremo

Tras la muerte de Franco y posterior llegada de la democracia, la familia Riobó decidió reclamar judicialmente la retrocesión de la propiedad a Isla de Ons, S.L., lo que les fue concedido por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en Octubre del 2002.

Sin embargo, una sentencia posterior y muy reciente reconoce el derecho de reversión de estas dos islas a la sociedad Isla de Ons S.L.; pero falla que ya es posible en las actuales circunstancias, por lo que e insta al Estado a indemnizar a los antiguos propietarios.

(Nota.- La familia Riobó no pudo cobrar su indemnización, cuyo importe ascendió a los 600.000 euros, muy lejos de los 1,1 millones que solicitaban, hasta el año 2016)

De los familiares de Don Didio que llevaron a cabo la reclamación, uno es médico que ejerce en Vigo. Otro es un importante industrial relacionado con el sector químico que tiene sus empresas en Málaga. Ellos fueron los que todos estos años lucharon para que al final se hiciera justicia, reconociéndose los derechos de su familia, que era lo que siempre pretendieron.

B.C

Y aquí un muy buen reportaje publicado por Faro de Vigo el 31/12/2009:

EL ÚLTIMO SEÑOR DE ONS

 

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