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18/09/2016

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31/08/2019

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LA HISTORIA DETRÁS DE LA PANIFICADORA

El caballero de la deteriorada foto antigua en recuadro es Antonio Valcarce García, natural de Ferreira de Pantón, en las proximidades de Monforte de Lemos. Si en 1903, cuando contaba con quince años, no llega a escaparse del seminario de Lugo los silos de la antigua Panificadora no mirarían hoy al mar. Por eso, cuando tanto se habla del futuro destino de este peculiar recinto conviene también recordar su historia, que es no menos singular que su arquitectura.

LA HISTORIA DETRÁS DE LA PANIFICADORA

Se escapó porque no quería ser un futuro clérigo y llegó a Vigo con la intención de convertirse en emigrante, en tomar un barco rumbo a Cuba para hacer las Américas. Pero no sucedió así: se quedó en una ciudad en ebullición industrial y aquí desarrolló su verdadera vocación, la emprendedor aventurero empresarial.

Antonio Valcarce García nació en 1988 en el seno de una familia numerosa de campesinos acomodados, con casa grande. Eran once hermanos.

En Vigo ya se encontraba su padrino, que no le proporcionó el dinero para el pasaje y además lo convenció para quedarse en una ciudad floreciente y poderosa, en pleno impulso de crecimiento, con industrias conserveras, metalúrgicas y astilleros, en la que abundaban las oportunidades.

De modo que de la mano de su protector comenzó a trabajar en una panadería. No sólo aprendió pronto el oficio sino que en 1913 se casó con la hija de un pequeño industrial panadero para, posteriormente, montar con un socio su propio negocio, que denominó La Espiga de Oro, con el que haría la competencia a su familia política.

NACE PANIFICADORA VIGUESA Y COMIENZAN A LLEGAR A VIGO GENTES DEL SUR DE LUGO

Ya convertido en empresario de panadería, Antonio Valcarce pronto prescindió de su primer socio para con otros montar Panificadora Viguesa, que se constituyó en 1920 y comenzó a funcionar en la calle Falperra. De estos nuevos socios también se desharía.

Cuatro años más tarde, ya levantados los silos para almacenamiento del grano, en 1924 se inauguraron las nuevas instalaciones con la más avanzada maquinaria importada de Alemania. Panificadora Viguesa fue la planta productora de pan industrial más moderna de España.

A una buena parte de los trabajadores los trajo Valcarce de su tierra, la de Lemos; y también de los muy próximos escarpados lugares de Os Peares. Así llegaron a Vigo, entre otros muchos, los padres de Julio Fernández Gayoso; de Manuel Rodríguez Vázquez, más conocido por Manolo Rodman; y de Manolo Pérez, el que fue alcalde Vigo entre 1995 y 1999.

Algunos de ellos terminaron montando pequeñas panaderías, como fue el caso de los progenitores de Manuel Rodríguez y de Manolo Pérez

CON EL FRANQUISMO VIVIÓ LA PANIFICADORA SU MEJOR ÉPOCA

De Antonio Valcarce dicen que era un hombre paternalista, autoritario, voraz en los negocios y muy de derechas, persona destacada entre los vencedores locales de la guerra civil, durante la cual la Panificadora se convirtió en proveedora de los militares sublevados contra la República. Y tras 1939 lo continuó siendo de los cuarteles, de instituciones oficiales y también de los campos de concentración que funcionaron en la provincia.

En los tiempos de escasez de la postguerra, La Panificadora,  que fue privilegiada en el suministro de trigo, detentó el casi monopolio de la comercialización de pan en Vigo al tener también asignadas la práctica totalidad de las cartillas de racionamiento.

Así fue durante aproximadamente dos décadas.

ANTONIO VALCARCE SE HACE CON LA COMPAÑÍA DE TRANVÍAS

El transporte en la extensa geografía de Vigo y sus alrededores estaba magníficamente vertebrado por el servicio prestado por la Compañía de Tranvías que había comenzado a funcionar en 1914.

Los tranvías debían ser un buen negocio; pero la guerra supuso un duro golpe para la empresa que entró en graves dificultades económicas, lo que aprovechó Antonio Valcarce para, entre 1940 y 1942, ir comprando títulos de diversificados accionistas, en ocasiones por los métodos propios de la época, casi siempre muy convincentes. Así hasta hacerse con la mayoría.

Ya principal accionista de la Compañía de Tranvías y dado que muchos de los antiguos empleados habían resultado víctimas represaliadas de la contiernda, Valcarce volvió a acordarse de sus paisanos. Como había ocurrido en La Panificadora, decenas de personas de la Tierra de Lemos arribaron a Vigo, en esta caso para convertirse en tranviarios, conductores y cobradores a bordo de aquellos ruidosos vehículos que prestaban un imprescindible servicio.

AL FINAL LA PARADOJA ACOMPAÑÓ A LA RUINA

En la década de los cincuenta, con la lenta recuperación económica fue decreciendo el número de cartillas de racionamiento, que terminaron por desaparecer. Ya a  comienzos de los sesenta se liberalizó el precio y el comercio del pan. Panificadora Viguesa había perdido el monopolio, las instalaciones que habían sido las más modernas del país se encontraban obsoletas y el término de la gran aventura empresarial de Antonio Valcarce estaba cerca.

Si Panificadora iba mal, otro personaje muy franquista, con fuertes lazos internos con aquel régimen, Rafael Portanet, fue designado alcalde en 1964. Y se empeñó en que Vigo sustituyera los tranvías por una red de transporte urbano compuesta por autobuses. Lo que sucedió en el año 1968, cuando concluyó la concesión de la Compañía de Tranvías.

La paradoja, si así se quiere, es que en ello intervino de manera destacada Julio Fernández Gayoso, hombre al servicio y de máxima confianza de Portanet, su contable, al que el nuevo regidor de la ciudad había colocado al frente de la Caja Municipal de Ahorros.

Julio Fernández Gayoso había nacido en Vigo en el año 1931 porque a sus padres los había traído Antonio Valcarce a la ciudad desde su pueblo de Sober. Ahora era uno de sus verdugos.

Tras la ruina de Tranvías, la Panificadora, mediante diversos nuevos emprendimientos tales como harinas industriales, fue dando boqueadas de supervivencia hasta que en 1980 la empresa no tuvo otro remedio que suspender pagos.

Antonio Valcarce García, el ex seminarista que había querido ser emigrante pero que se convitió en el Rey del Pan, también en el mayor accionista de  Tranvías de Vigo, había fallecido dos años antes, en 1978, a los noventa de edad.
En sus mejores tiempos fue principal partícipe del poco duradero Banco de Vigo y socio de Vidrios de la Florida.

J.L FRAGOSO

 

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