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Artículo publicado

09/01/2015

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EL SERGAS CONTRA POVISA Y VIGO

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06/12/2018

EL SERGAS CONTRA POVISA Y VIGO

LA MANÍA DEL BESO

En algunas culturas los hombres políticos también se besan, en algunos países, como en Rusia, hasta en los morros impregnados de vodka. Aquí no nos podemos imaginar a Rubalcaba besándose en ambas mejillas con Bono, o con González Pons. Pero las mujeres políticas sí lo hacen, entre ellas y a los caballeros, lo que debe … Continuar leyendo "LA MANÍA DEL BESO"

LA MANÍA DEL BESO

En algunas culturas los hombres políticos también se besan, en algunos países, como en Rusia, hasta en los morros impregnados de vodka.

Aquí no nos podemos imaginar a Rubalcaba besándose en ambas mejillas con Bono, o con González Pons. Pero las mujeres políticas sí lo hacen, entre ellas y a los caballeros, lo que debe resultar muy incómodo cuando una conselleira o ministra recibe a un séquito de varones y se dedica a plantarles dos besos, a todos y cada uno. Muá, muá. Y además con una forzada sonrisa.

Algo que, aparte de incómodo, debe resultar desagradable en no pocos casos, dado el ganado que circula por la política y sus aledaños. Y para algunos de los hombres también, eso de tener que limpiarse después disimuladamente los posibles rastros de carmín y/o maquillaje. Sin contar que puede desagradar el perfume que porta la señora.

Se trata de una práctica sexista y absurda, de la que se salva en la mayoría de las ocasiones la ministra Carme Chacón: no se va a poner a besar a los generales que se le cuadran.

La verdad, aparte del implícito sexismo, no se entiende muy bien esto del beso. Mucho más moderno e incluso higiénico, sería comportarse como iguales, limitando el saludo a darse la mano, lo que se considera un saludo formal. O, incluso, cuando no existen afinidades, un movimiento de cabeza a la japonesa, con menos ímpetu pero perceptible ( a los japoneses les molesta el contacto físico en público y, desde luego, no lo conciben entre desconocidos)

La famosa paridad también debería pasar por ahí. Y los socialistas, para dar ejemplo, prohibir a sus cargos femeninos andar besando ante las cámaras a todo quisque, hombres y mujeres.

La verdad es que es una costumbre protocolaria absurda. E impropia de los tiempos.

(También en sociedad se hace: te presentan a una fémina y hala, dos besos. Y entre ellas igual. Algo que debería quedar para después, en caso de que se dieran las condiciones y las circunstancias)

Que retiren los hipócritas, falsos besos protocolarios.
 
V.E.      
 

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