Peloteando

LA PASIVIDAD SUICIDA
los políticos contra el deporte

El ser humano se distingue de los animales por su racionalidad; pero esa característica no siempre la aplica en su toma de decisiones

LA PASIVIDAD SUICIDA |  los políticos contra el deporte

– La vida supone elegir. Nos encontramos continuamente con cruces que requieren tomar una dirección en detrimento de otra u otras.

– Cruces en los que no te puedes detener, porque la vida sigue sin admitir pausas ni tiempos muertos.

– Cada persona, cada colectivo, analiza, con la información que posee, cual es la opción más beneficiosa, y decide.

– A veces, la información es escasa y hay que guiarse de la intuición para elegir; pero en otras hay tantos indicadores de cual es el camino correcto que es prácticamente imposible no darse cuenta de cual es la opción adecuada.

– Sin embargo, hay situaciones en las que el ser humano, a pesar de tener una información completa de cual es el camino correcto, no hace caso de ese conocimiento; y o se para, o decide ir por el camino equivocado.

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– Un ejemplo es el caso de las instituciones a la hora de decidir cual es la cantidad y la calidad del ejercicio o deporte que los niños-as van a realizar durante su etapa escolar.

– El movimiento, el ejercicio, son consustanciales al ser humano. Forman parte de su desarrollo y son un elemento indispensable para su mejor salud.

– Los médicos de todas las especialidades lo recomiendan como la “mejor píldora.”

– Los psicólogos, como una practica que conlleva la mejora de la psique, de la alimentación, del sueño…en definitiva de encontrarse mejor.

– Y si nos referimos concretamente a las primeras etapas de la niñez y juventud, el ejercicio y los deportes constituyen una parte esencial en su desarrollo físico, en la adquisición de valores y en adoptar hábitos saludables para el resto de su vida.

– Los cambios que ha habido en la historia de la humanidad han supuesto que en las edades adultas haya menos oportunidad para hacer ejercicio de forma natural, aspecto sobre el que comentaremos  próximamente.

– Pero en el caso de las etapas infantiles y juveniles, ignorando lo que es natural y evidente, sin hacer caso de las recomendaciones de médicos y especialistas sobre la importancia del ejercicio y los deportes , los responsables de las instituciones, increíblemente,  optan por casi eliminarlo de los programas oficiales escolares, relegándolo a lo que en el argot estudiantil se conoce como una “María”.

– Así me lo expresaba un alcalde de un municipio pontevedrés no hace mucho: “Fernando, ten en cuenta, que los recursos son limitados y el deporte está a la cola, es como una “María”.

– Desde otro punto de vista, hace años que médicos de prestigio vienen alertando en España sobre el peligro de la obesidad infantil, producida por exceso de sedentarismo y una mala alimentación.

– Advertían sobre las consecuencias futuras: un niño obeso tiene muchas posibilidades de ser un adulto obeso, con un futuro de mala salud (diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc).

– Se advertía que España en unos años iba a convertirse en una sociedad enferma, en la que el coste sanitario sería inasumible.

– La realidad ya está aquí. España es de los países que encabezan el ranking de obesidad infantil; y curiosamente, es de los  que, oficialmente, menos tiempo dedica en su jornada escolar, al ejercicio o a los deportes.

– Desarrollo sano, respeto, disciplina, compañerismo, superación, juego limpio, divertimento, hábitos saludables…¿Qué asignatura o materia aporta tal cantidad de beneficios ?

– Y sin embargo, ¿ cómo es posible que esté a la cola, que sea una “María”?

– Ahora que la dramática pandemia que nos asola nos ha recordado la importancia de la salud, debemos reflexionar todos sobre nuestra implicación, para así poder revertir esta anómala situación que yo denomino “pasividad suicida”.

– Una presión racional, incuestionable y basada en la lógica, avalada por los más prestigiosos especialistas y con la amenaza de un enorme gasto  sanitario  en el horizonte, debería ser suficiente para que haya racionalidad en las decisiones de nuestros políticos, y que el ejercicio y el deporte tengan la importancia que merecen, para que nuestro niños y jóvenes lo disfruten en el presente y evitemos un oscuro futuro.

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