Informes

Artículo publicado

11/09/2006

vigoempresa vigoempresa

Comparte en

Quizás también te interese Quizás, también te interese

CONSTRUCCIÓN NAVAL

Informes

21/09/2008

CONSTRUCCIÓN NAVAL

CONSERVAS DE GALICIA

Informes

09/09/2008

CONSERVAS DE GALICIA

Larga tradición del Sector Naval

En la actualidad, la Ría de Vigo concentra más del 30% de la construcción naval privada española y sus astilleros atraviesan por un gran momento, con pedidos de 70 buques de todo tipo – ferries, quimiqueros, portacontenedores, oceanográficos y otros –, por valor de unos 1.300 millones de euros, para ser entregados antes del 2010. … Continuar leyendo "Larga tradición del Sector Naval"

Larga tradición del Sector Naval

En la actualidad, la Ría de Vigo concentra más del 30% de la construcción naval privada española y sus astilleros atraviesan por un gran momento, con pedidos de 70 buques de todo tipo – ferries, quimiqueros, portacontenedores, oceanográficos y otros –, por valor de unos 1.300 millones de euros, para ser entregados antes del 2010.

Una construcción naval que en Vigo goza de gran tradición desde que en el año 1892 nació en al barrio del Areal el que podemos considerar primer astillero moderno, una evolución de las seculares carpinterías de ribera.

Aquel primer astillero Barreras se dedicó durante décadas a la construcción de pequeños sardineros a vapor que se fueron transformando hasta convertirse en el modelo conocido como “Vapor tipo Vigo”, embarcaciones rápidas y con un excelente navegar que se difundieron por todo el litoral español, desde el País Vasco hasta Alicante, siendo habituales en las costas andaluzas e incluso en el norte de África.

También fueron adquiridos por la marina francesa para ser utilizados como dragaminas durante la I Guerra Mundial.

SURGEN OTROS ASTILLEROS

De aquellas gradas de Barreras salieron entre 1892 y 1918 nada menos que 400 vapores tipo Vigo.

El éxito de esta iniciativa empresarial llevó a otros industriales a introducirse en la construcción naval. Son los casos de Sanjurjo, que poseía un taller de fundición llamado La Industriosa; o de la sociedad Troncoso-Santodomingo, que poseían otro taller, La Mecánica. En el litoral de Coia se establecieron las gradas de Freire, Cardama y posteriormente Angel Armada.

Precisamente a Coia se iban a trasladar los Barreras en 1918, por la necesidad de ampliar sus instalaciones y para fundar lo que denominaron Factoría Naval. Ya como Hijos de J. Barreras, allí se construyó en 1927 el primer pesquero con casco de acero; y también el primero dotado con un motor diesel, lo que constituyó un importante hito, como lo fue el inicio, ya en 1932, de la fabricación de motores marinos diesel bajo patente de la firma holandesa Werskpoor.

También los astilleros mencionados arriba contaban con una considerable carga de trabajo, sobre todo de pesqueros destinados al caladero del Gran Sol, en la actualidad oficialmente denominado Irish Box.

TRAS LA GUERRA CIVIL

Finalizada la Guerra Civil, la necesidad de ampliar la flota pesquera y una Ley de Crédito Naval impulsaron la construcción naval. Entre los años 1940 y 1950 la flota gallega casi duplicó su tonelaje, ya con la incorporación de Vulcano, taller de calderería que decidió transformarse en astillero en 1947. Y en 1949, Barreras, que ya contaba con dos gradas de 120 metros, consiguió contratar sus dos primeros buques mixtos de carga y pasaje, el Ciudad de Huesca y el Ciudad de Teruel, ambos de 79 metros de eslora.

A partir de 1955 Barreras y Vulcano ya sólo construyen barcos de acero; y lo comienza a hacer Freire. Es la época de los bacaladeros de 60 metros de eslora que faenaban en Terranova y que encargaban las empresas MAR y Copiba.

ARRASTREROS CONGELADORES

La aparición de Pescanova con su gran apuesta por los caladeros lejanos y el congelado de la pesca a bordo va a propiciar un considerable crecimiento, así como progreso técnico de la construcción naval en la Ría de Vigo. Es entonces cuando se inicia la construcción de pesqueros de arrastre por popa, tanto congeladores como no congeladores.

Barreras, Vulcano, Freire y Santodomingo siguen el camino marcado ahora por Ascón (Astilleros y Construcciones), que recibe de Pescanova el encargo de sus dos primeros arrastreros (Lemos y Andrade) y de todos los siguientes de esta compañía pesquera, consiguiendo de esta manera adelantar a Barreras en tonelaje. En su construcción, que se lleva a cabo por bloques, se sustituyen los remaches por la soldadura eléctrica.

Barreras, cuya plantilla rondaba los 1.800 trabajadores, seguía fabricando motores diesel; pero reemplazó el antiguo acuerdo con Weskpoor por uno similar con la alemana Deutz.

En esta década de los sesenta se comenzaron a construir pesqueros – arrastreros, arrastreros congeladores y camaroneros – para diversos países, entre ellos Egipto y Chile; pero sobre todo para Cuba, que encargó en Vigo prácticamente toda su flota pesquera.

LA CRISIS DE LOS SETENTA

En estos años se produce una caída en la demanda de arrastreros congeladores, sobre todo debida al exceso de oferta de merluza congelada en el mercado español.

Una situación que iba a empeorar debido a un contexto de crisis económica internacional en España, agravado en Vigo por una alta conflictividad laboral promovida por el ilegal Partido Comunista a través de Comisiones Obreras, en el marco de los tiempos convulsos de la transición política. En 1972 tuvo lugar una huelga general, seguida por numerosas movilizaciones en años posteriores, en los que los astilleros se vieron al borde de la quiebra y se perdieron miles de puestos de trabajo.

Fue por entonces cuando Hijos de J. Barreras decidió aceptar el encargo de dos grandes plataformas petrolíferas contratadas a un precio fijo en dólares que resultó excesivamente bajo al verse afectado por dos devaluaciones de la moneda americana, en 1971 y 1973. Esto, unido a los mencionados conflictos laborales, llevó al astillero a la quiebra. En 1976 pasó al ente estatal INI por el precio simbólico de una peseta.

Ascón, por su parte, terminó por desaparecer en los primeros 80; y los demás astilleros pasaron por graves dificultades en los años siguientes.

LA SITUACIÓN ACTUAL

Como se dijo al principio, tras décadas de dificultades los astilleros de la Ría atraviesan por un excelente momento.

Destaca el Astillero Barreras, que tras su paso por el INI y la Sepi volvió a manos privadas en 1997. Desde el año 2000 entregó más de 30 buques, de ellos 10 ferries y el resto portacontenedores, atuneros, car carriers y un quimiquero.

También Vulcano, que acaba de adquirir Izar Gijón, cambió de propiedad. En los últimos siete años ha entregado diez buques quimiqueros y tiene otros cuatro en construcción, además de dos buques seísmicos, una cartera que ronda los 900 millones de euros.

Los otros astilleros gozan también de buenas carteras de pedidos, incluyendo varios de ellos buques oceanográficos destinados a la renovación de la flota científica española.

Hay que destacar, asimismo, la importancia que ha cobrado en la Ría de Vigo la construcción de embarcaciones deportivas y de recreo en los últimos quince años, con varias marcas punteras en los mercados nacional e internacional. Coincidiendo con esta buena coyuntura, hay que señalar que en el pasado mes de Mayo se celebró la primera edición de Navalia, Feria Internacional de la Industria Naval, que contó con 200 expositores de 30 países y a la que acudieron unos dos mil visitantes profesionales.

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page