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06/06/2019

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LA CONSTRUCCIÓN DEL PUERTO DE VIGO
Una larga marcha contra
el coruñés viento del norte

Este artículo de nuestra hemeroteca se publicó el 29 de Julio de 2017. La fotografía es de principios del Siglo XX, cuando el desgarro de la emigración todavía alcanzaba cifras desgraciadamente altísimas. A falta de muelles, los pasajeros hacia América eran embarcados mediante barcazas tras pasar por un edificio administrativo que se encontraba en el mismo lugar que hoy el Real Club Náutico.

LA CONSTRUCCIÓN DEL PUERTO DE VIGO | Una larga marcha contra | el coruñés viento del norte

Sin los grandes rellenos llevados a cabo a partir del último tercio del Siglo XIX, Vigo no se hubiera convertido en la ciudad que es hoy. El primero se acometió en torno a 1870, producto del cual son la Alameda, las actuales Avenidas y las vías adyacentes. El mar llegaba hasta el arranque de la calle Velázquez Moreno.

A principios del Siglo XX Vigo seguía sin las infraestructuras portuarias que precisaba. Ni siquiera existieron proyectos hasta que, corriendo 1910, se presentó el que sería trascendental Plan Cabello, de la autoría de Eduardo Cabello Ebrentz, ingeniero por entonces al frente de una maniatada Junta de Obras del Puerto.

Un proyecto que no pudo entonces salir adelante por la misma vieja historia, debido a maniobras políticas impulsadas desde A Coruña, donde querían seguir aprovechando en su beneficio un puerto de Vigo que, aunque sin muelles, con los barcos fondeados en la Ría, contaba con importante movimiento; pero que carecía de dependencias propias de Aduanas, que se inauguraron en 1940. A la ciudad herculina iban a parar los ingresos generados por Vigo y que servían para mejorar las dotaciones portuarias coruñesas.

En Vigo tan sólo operaba, para tráficos comerciales, un precario muelle de hierro de propiedad particular que resultó destrozado por un temporal en 1922; y entonces la ciudad sí se rebeló clamando por la necesidad de infraestructuras. Es decir, los vigueses pidieron con fuerza los imprescindibles rellenos para construir un verdadero puerto.

Reclamaciones ciudadanas que por fin fueron atendidas por un gobierno fuerte, el de Primo de Rivera, que en 1924 aprobó las dotaciones estatales para la puesta en marcha del Plan Cabello. Lo que motivó que al general le fuera dispensado un gran recibimiento en la visita que el aquel año realizó a la ciudad.

LAS GRANDES ACTUACIONES QUE HICIERON POSIBLE EL VIGO ACTUAL

Los rellenos pudieron comenzar. Pero sucesivas circunstancias históricas y posteriormente la guerra civil paralizaron unas obras que únicamente se reanudaron con el nuevo régimen político.

Tarde, aunque en buena hora, se llevaron a cabo los grandes obras del Berbés; de todo Orillamar, hasta Bouzas; del muelle de trasatlánticos; y también del extenso espacio del Areal, que en la época era una franja arenosa, sucia y maloliente sobre la que se habían asentado las antiguas fábricas de salazón.

Más tarde, en los 60, se comenzó a llevar a cabo el espectacular relleno de Bouzas, sin el cual no permanecería en Vigo la planta de PSA Peugeot Citroën ni existiría una potente industria auxiliar de automoción, para cuyo servicio fue necesaria una posterior gran ampliación, en los años noventa. En esta ocasión con la oposición de los colectivos de siempre y una parte de los ciudadanos de Bouzas.

Alegaban que el nuevo relleno haría desaparecer un buen banco de ostras… Sin tener en cuenta de que de esas instalaciones dependen más de veinte mil familias y el pulso económico de la ciudad.

De la misma manera, sin el relleno del Berbés nuestro puerto nunca se hubiera situado como uno de los más importantes del mundo en pesca. Y sin el muelle de cruceros no contaría esta ciudad con ese tráfico ahora menos intenso que hace unos años; pero que sigue siendo importante para su economía.

OPOSICIÓN A LA AMPLIACIÓN DEL AREAL

Cuando se necesitó ampliar los muelles del Areal comenzando este siglo, uno de los alcaldes más nefastos que tuvo la ciudad y perteneciente al antiguo Bloque Non, consiguió paralizar las obras en los tribunales. Y lo hizo con el apoyo de la dirección de FdV, el diario de aquella época, de hace quince años, cuyo comportamiento poco tiene que ver con el actual.

Un redactor de ese periódico, por orden de su director, llegó a escribir: ´quieren asfaltar la Ría hasta Cangas´. La cuestión de fondo estaba en que el por entonces presidente de la Autoridad Portuaria se negaba a insertar toda la publicidad que FdV pretendía obtener del organismo.

Al final los tribunales desestimaron la demanda de aquel pésimo alcalde; pero los muelles del Areal tuvieron que esperar más de un quinquenio para que la actuación pudiera ser llevada a cabo y así pudiera el puerto de Vigo contar en una terminal de contenedores con suficiente calado para los cada vez mayores nuevos mercantes.

Se puede decir que Vigo es lo que es gracias a las características de su Ría y también a los importantes rellenos que se llevaron a cabo.

BLAS C.

Ver también, relacionado:  EDUARDO CABELLO EBRENTZ, ARTÍFICE DEL PUERTO DE VIGO

 

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