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LA EPOPEYA MEXICANA DE LA FAMILIA VÁZQUEZ RAÑA
Enorme potencia económica apoyada por una gran maquinaria mediática

Esta información se publicó aquí por primera vez en Octubre 2013. Transcurridos los años sigue siendo uno de los artículos de Vigoempresa.com más solicitados en los buscadores, con muy numerosas visitas desde México. Con otro titular, lo volvemos a reproducir tal cual, en su integridad, el texto original sin cambios, advirtiendo al lector que el hermano mayor, Mario, en la foto de la izquierda, falleció el 8 de Febrero de 2015. Actualmente es Olegario, a la derecha, quien encabeza el clan familiar.

LA EPOPEYA MEXICANA DE LA FAMILIA VÁZQUEZ RAÑA | Enorme potencia económica apoyada por una gran maquinaria mediática

El logo que acompaña identifica a Organización Editorial Mexicana, OEM, que engloba una agencia de noticias, setenta periódicos regionales y más de veinte emisoras de radio, además del influyente diario Excélsior y de Cadena Tres Televisión.

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El progenitor se llamaba Venancio Vázquez Alvarez. Natural de los agrestes parajes de Avión, en las alturas de los montes sobre O Ribeiro, emigró a Venezuela en 1928 acompañado de su mujer, María Raña Antas. Tan sólo unos meses después se trasladaron a México, donde entre 1929 y 1935 nacieron cinco hijos, de nombres Aurelio, Sara, Apolinar, Mario y Olegario.

Pero las cosas no acababan de ir bien y en 1936, justo antes de estallar la Guerra Civil, la madre y la prole, de entre siete y tres años, regresaron a Galicia.

Ya en 1940, cuando Venancio Vázquez se había convertido en propietario de un pequeño almacén en un barrio marginal de la capital mexicana, comenzó la familia de forma paulatina a regresar a México. El que se quedó con sus abuelos maternos fue el mayor, Mario, que no regresó a México hasta 1947 cuando ya tenía quince años, tras haber pasado su niñez cuidando vacas y recogiendo madera. Hablaba gallego y malamente podía leer y escribir en castellano. Aquel año del regreso nació en México el último de la descendencia, Abel.

Mario Vázquez Raña llegó a ser presidente honorario y vitalicio del Comité Olímpico Mexicano, cuyo primer cargo ejecutivo ocupó durante muchos años, al tiempo que destacado miembro del COI en la época de Samaranch.

Pero lo más sorprendente es que en 1976 aquel muchacho cuidador de vacas que partió de Avión casi analfabeto se convirtió en editor tras decidir la compra de los diarios de la extensa Cadena Sol, para posteriormente fundar la Organización Editorial Mexicana.

OEM es hoy el tercer emporio mediático del mundo, con una agencia de noticias, decenas de regionales con millones de lectores, veinticuatro emisoras de radio y un canal de televisión. Además de varias empresas productoras de papel y cartón.

LOS DIFÍCILES COMIENZOS DEL «ABONERO»

Mientras Mario cuidaba las vacas de los abuelos por las alturas de Avión, en México su padre Venancio padecía la dura vida de un «abonero», que así llamaban a los vendedores ambulantes que ofrecían, mediante abonos o pago a plazos, mercancías como ropas o pequeño mobiliario que cargaban por las calles de la capital federal y que ellos también recibían a crédito.

Hasta que algunos «aboneros» conseguían establecerse en un local en casi todos los casos dedicado a la venta, siempre a plazos, de muebles baratos. Que es lo que al final pudo hacer Venancio Vázquez tras unos años muy duros: abrir su modesta mueblería en un pequeño local en el que sus seis hijos – Aurelio, Sara, Apolinar, Mario, Olegario y Abel, los dos primeros fallecidos después prematuramente – tuvieron que arrimar el hombro desde bien jóvenes, alternando sus tareas en el almacén con la escuela.

A partir de la década de los cincuenta la tienda fue creciendo, hasta que, ya en los setenta, alcanzó unas considerables dimensiones, pasando a denominarse Hermanos Vázquez, unos almacenes que, por su éxito de ventas, ya eran una referencia comercial en la capital federal. Una verdadera fábrica de hacer dinero.

En 1976, tras la compra de los diarios Sol, Mario decidió separarse de manera amistosa y comenzar a construir OEM, que habría de convertirse en un impresionante emporio editorial. Y lo mismo hizo un tiempo después Olegario, tres años menor que Mario, en su caso para fundar el Grupo Empresarial Angeles.

OLEGARIO MONTA SU PROPIO GRUPO

El nombre es en homenaje a su mujer, María de los Angeles Aldir. Su hija también se llama Angeles y el hijo, Olegario, es la mano derecha del padre en los negocios.

A Olegario le dio por comprar su primer hospital en 1986. Hoy día GEA, Grupo Empresarial Angeles, que se constituyó como tal en 1988, lidera la sanidad privada mexicana con 23 hospitales que ofertan 2.400 habitaciones.

De todavía más habitaciones, por encima de las 6.000, disponen para sus clientes los veintiocho hoteles de la red Camino Real, que acogen 2.200.000 huéspedes al año, según su página web. A los que hay que añadir los diez «hoteles de colección» de Quinta Real; y los nueve, de carácter más funcional, de Real Inn.

Para no dejar a su hermano solo en el poderoso mundo de la comunicación, Olegario se hizo en 2006 con el diario Excelsior, uno de los dos más influyentes de México, con una circulación de 100.000 ejemplares. GEA posee también veinte emisoras de radio y una cadena de televisión.

A todo lo anterior hay que añadir el potentísimo Grupo Financiero Multiva, que incluye el Banco Multiva y La Peninsular Seguros.

VISITANTES A LA LOCALIDAD DE AVIÓN 

Lo que sigue ya es más conocido. Como que los distintos y casi míticos aviones de la familia son habituales de Peinador y que los Vázquez Raña se trasladan varias veces al año a Avión, su pueblo de origen situado en un área montañosa sobre la comarca de O Ribeiro.

No faltan a las fiestas de San Roque, en Agosto. Y suelen acudir por San Martiño, para asistir a los fastos domésticos que acompañan a la matanza do porco. En realidad, las idas y venidas trasatlánticas de la ya muy numerosa familia, una extensa parentela de hijos, nueras, nietos, primos y sobrinos, se suceden todo el año.

Este 2013 los invitados de honor de Olegario por San Roque fueron Carlos Slim, mexicano de origen libanés y oficialmente el hombre más rico del mundo, al que pusieron a jugar al mus con los paisanos en el bar del pueblo; y el cardenal y arzobispo de México, Norberto Rivera.

Por Avión han pasado varios presidentes de México, incluso cuando estaban en el poder, en visita privada y mantenida entonces en secreto. Son los casos de López Portillo y Zedillo. Cuando en 2006 Francisco Labastida se convirtió en el primer candidato del PRI (Partido Revolucionario Institucional) en perder unas elecciones tras setenta años en el poder, Mario también se lo trajo a Avión para lamerse las heridas de la derrota.

Algo que volvió a ocurrir cuando Vicente Fox, del PAN (Partido de Acción Nacional), que había resultado el vencedor sobre el anterior, se vio obligado a dejar la presidencia en 2012. También se vino a los montes de Ourense para recuperarse en casa de los Vázquez Raña. Que seguramente le habían hecho ganar; pero también, después, perder.

Son los hijos de Venancio Vázquez, aquel esforzado «abonero» que emigró en 1928 y de María Raña. De una aldea del mismo municipio de Avión, de Amiudal, era Alfonso Graña, el intrépido gallego que se internó, en los años veintitantos del siglo pasado, por las selvas amazónicas de Perú, de Iquitos hacia abajo, allá por el valle del río Marañón, no para vender abonos a los indios sino para terminar por convertirse en Rey de los Jíbaros.

Los Vázquez Raña no han llegado a tanto como su paisano Graña, coetáneo en la emigración, que alcanzó status regio de monarca; pero el protagonismo económico y el poder que detentan en México son impresionantes.

J.L. FRAGOSO

GOLF EN EL AERO CLUB

A finales de los años noventa, al fondo la enorme aeronave que utilizaba para sus periódicas visitas aparcada en la plataforma del aeropuerto de Peinador, en ocasiones a Mario Vázquez Raña se le podía ver jugando al golf en el campo del Aero Club, siempre seguido por un supuesto sobrino, bien fornido, que en realidad era su guardaespaldas. Como éste no jugaba, Mario se buscaba algún socio del club, uno o dos, para montar una partida. A mitad del recorrido mandaba al sobrino a buscar a un camarero para hacerse servir un aperitivo en el mismo campo, a él y a los compañeros. Al final, ya en la casa club, también invitaba Vázquez Raña a las consumiciones en animado grupo que fueran necesarias para recuperarse.

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