En portada

Artículo publicado

08/07/2020

vigoempresa vigoempresa

Comparte en

MODESTO RODRIGUEZ BLANCO,
EL HOMBRE QUE SE ESCONDE

Resulta un desconocido para la inmensa mayoría de los vigueses a pesar de ser, muy probablemente, la mayor fortuna de Vigo, gestionando un capital bastante por encima de los cien millones de euros. Algunas fuentes mencionan varios cientos de millones.

MODESTO RODRIGUEZ BLANCO, | EL HOMBRE QUE SE ESCONDE

De profesión marino mercante,  a mediados de los años ochenta del siglo pasado se bajó de un petrolero para dedicarse a vender pisos en Vigo. No siempre con la debida formalidad, pues – por referencia muy contrastada que obra en nuestro poder – al menos en una ocasión faltó a su palabra y compromiso en lo que resultó una operación fallida en la que salieron perjudicadas todas las partes. Ya había comprometido la venta de un entresuelo en la calle Luis Taboada, próxima a La Alameda, cuando días después comunicó al comprador que lo sentía, que por la propiedad estaban interesadas ´unas personas importantes de Vigo´. El asunto tuvo consecuencias mediáticas y aun más allá, pues una de aquellas ´personas importantes´ perdió al poco tiempo, como consecuencia del enredo de carácter relativamente modesto pero nada honesto, su cargo político.

Era la forma de actuar de Modesto Rodríguez Blanco por entonces. Más tarde trabó contacto con el coruñés Manuel Jove Capellán, el ex emigrante y carpintero que comenzaba a levantar una empresa llamada Fadesa que terminaría por convertirse, en pleno boom de la construcción, en un imperio inmobiliario. En esta ocasión Modesto Rodríguez se había subido a un buen barco que en solares propicios para la especulación navegaba con viento a favor y que lo llevaría a convertirse a él mismo en un potentado.

En la actualidad posee tres Sicavs – Cibran, Moterfin y Solainainvest – y figura, junto con su mujer, Maite Fernández Cermeño, como administrador único de Fincas del Noroeste. Tiene su parte en Marineda City, en A Coruña; y cuenta con un paquete accionarial de Inditex por encima del millón y medio de euros.

No resultó nada fácil conseguir esa foto en la que aparece con la mirada torva. Es hombre huidizo y no circulan imágenes suyas. Vive en las proximidades de la Plaza de España, ascendiendo hacia El Castro; y, sin socializar demasiado, frecuenta o frecuentaba el Monte Real de Baiona, donde tiene o tenía atracado su barco.

DESDE CASI SUS COMIENZOS INMOBILIARIOS A LA SOMBRA DE MANUEL JOVE

Manuel Jove fundó Fadesa a finales de la década de los setenta, una pequeña inmobiliaria que pronto comenzó a crecer de forma imparable. Su hombre en Vigo era Modesto Rodríguez Blanco, quien, tras haber echado una mano al coruñés en un momento de extremada crisis producto de una urbanización mal concebida en Santiago, en los años noventa entró en el accionariado de la empresa

El coruñés y el vigués no solo se asociaron, también trabaron una buena amistad. Y tras la venta de Fadesa en 2006 – que fue un extraordinario pelotazo – dos años después se compraron dos barcos gemelos, dos Oassive de veinte metros. Más tarde Modesto Rodriguez Blanco se convirtió en patrono de la Fundación María José Jove.

Fincas del Noroeste, la empresa exclusivamente familiar, tiene su domicilio social en Madrid, en la calle Príncipe de Vergara, contando con una oficina en Vigo, en la calle Urzáiz. Como se mencionó arriba, Modesto Rodríguez y su mujer figuran como administradores únicos, apareciendo como apoderada su hija Marta Rodríguez Fernández.

El otro hijo, Carlos Rodríguez Fernández, hizo el primo pagano en negocios cinematográficos con una productora llamada Foresta Films, fundada en 2011 para participar en la película ´Silencio en la nieve´, rodada en Lituania, que después apenas tuvo difusión. Tres años más tarde, en 2014, los mismos mediocres cineastas responsables de la anterior lo convencieron fácilmente para producir otra basada en la novela ´La playa de los ahogados´, con localizaciones en Nigrán, que, por su falta de calidad cinematográfica, resultó otro absoluto fracaso.

A Modesto Rodríguez Blanco, que pasa buenas temporadas en Madrid, aparte de la navegación le gusta mucho viajar en compañía de su mujer, en la foto de abajo. A tenor de la imagen, Maite Fernández muestra un talante muy diferente al de su esposo, el cual, sin embargo, le debió dar instrucciones para que no se proyectara de manera indiscreta. Porque antes se encontraba en Facebook y se mostraba posando  en las calles de Nueva York. Ahora ya no.

 

Un artículo de Jaime Fernández

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page