Tribuna

Nuestra hemeroteca

Tribunas publicadas entre 30/10/2007 y 01/05/2009

Muy mal está el PP de Galicia

Entre ambos manejan una Diputación de Pontevedra donde actúan como pareja de hechos habidos y por haber. Un organismo en el cual desde hace tiempo suceden cosas tirando a raras. Como el divulgado y grotesco caso del emprendedor chófer del compañero presidente, que en paralelo ejerce de empresario de confianza, por decirlo así, obteniendo jugosas contratas de vías y obras en toda la provincia mientras sigue al volante del coche oficial. Un episodio propio de película americana de república bananera. O de comedia bufa.

Y está el asunto de Monteferro, donde se trama un tercermundista atentado contra nuestro patrimonio natural para sustentar una lucrativa operación de especulación urbanística. La Diputación coopera con la construcción de rotondas y viales que les saldrían gratis a los promotores si la nueva Xunta permite que la barbaridad de la urbanización proyectada salga adelante, que es de esperar que no.

Tanto Figueroa como Louzán carecen de pasado de trabajo mencionable en lo bueno. Tampoco pueden presentar una suficiente formación escolar. Dada su pobre cualificación y malas perspectivas tempranas, al igual que tantos otros en su misma situación optaron, llegado el momento, por meterse a políticos de profesión. Después no les resultó difícil ir ascendiendo en un PP gallego que es abundante en especímenes sospechosos y algunos directamente execrables.
Circula la versión de que Chema Figueroa – que antes de su entrada en política se encontraba dedicado al fútbol provincial y hostelería menor – rechazó la oferta de Núñez Feijóo porque se encuentra muy bien instalado como vicepresidente ejecutivo del organismo provincial y ejerciendo de segundo de Corina Porro en el gobierno municipal de Vigo, donde se dice que tiene montado un despacho paralelo. Desde luego, lo que sí tiene en sus manos es la concejalía de urbanismo.
No le interesaba ser secretario general del PP para no tener que renunciar al negociado municipal ni al de la Diputación. Según esta interpretación, le resulta mucho más rentable permanecer en un segundo plano y con las manos libres que ocupar un cargo tan prominente como escasamente productivo y expuesto a los medios de comunicación. Además, no es hombre de palabra, sino de arcanos cómputos.
Louzán y Figueroa, Figueroa y Louzán, tanto suman, suman tanto. Al final Figueroa “aceptó” ser vicesecretario de la nueva ejecutiva. La ejecutiva de un Núñez Feijóo que en su estreno ya dejó claro quién es quién, incluido él mismo.
Que el PP de Galicia muestre a esta gente en su cúpula es de suponer que provoca un cierto bochorno en sus numerosos militantes y votantes, la mayoría de los cuales – también hay que suponer – no se identifican con extendidos, al tiempo que localizados, turbios comportamientos y formas de hacer en política.

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page