Punto de Mira

Artículo publicado

23/11/2020

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POLÍTICA LINGUÍSTICA Y EL CASO DE IRLANDA

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO HACE DOCE AÑOS, EN SEPTIEMBRE 2008. En la actual coyuntura vehicular derivada de la conocida como ´Ley Celáa´ creemos oportuno volver a traerlo a nuestra portada. Tal cual, sin cambiar nada.

POLÍTICA LINGUÍSTICA Y EL CASO DE IRLANDA

El espectacular desarrollo, el éxito económico de Irlanda en los últimos veinte años se basó en dos pilares: el idioma inglés y una tan pragmática como eficaz política educativa y linguística exenta de radicalismos.

También contando con ventajas fiscales, las grandes compañías americanas de informática eligieron Irlanda para instalarse en Europa debido a la facilidad para contratar a personas jóvenes muy cualificadas que tienen el inglés como primera lengua.

Un idioma inglés que es predominante en la República de Irlanda sin que esta circunstancia afecte a su marcada identidad ni al fuerte sentimiento nacionalista. No se sienten los irlandeses menos irlandeses por el hecho de hablar inglés, una lengua, por otra parte, que en la Irlanda – país de ávidos lectores – produjo y sigue produciendo la mejor literatura. Entre los grandes escritores en idioma inglés, entre los más destacados no pocos son irlandeses.

GAÉLICO EN IRLANDA

Pero Irlanda tiene también una extraordinaria y remota lengua vernácula que sostiene un magnífico patrimonio cultural y de la que los irlandeses se sienten muy orgullosos.

El gaélico de Irlanda – diferente del de Escocia – es obligatorio en la enseñanza primaria y secundaria. En la mayoría de los centros se enseña como asignatura fundamental. Y en otros – queda a la elección de los padres – se pueden realizar los estudios íntegramente en irlandés, lo que ocurre sobre todo en las áreas más gaélico parlantes del país, las situadas al Oeste.

Conocer el irlandés es condición para aprobar los exámenes de acceso a la universidad. Sin embargo, como es lógico, prácticamente todas las carreras se estudian en inglés.

Otro aspecto de esta política educativa y linguística es que si una familia de cualquier otro país se instala en Irlanda, si los hijos son pequeños entonces en primaria deben estudiar irlandés, como todos los demás niños; pero si ya tienen edad de secundaria quedan eximidos de ese requisito. Unos muchachos, además, que tendrán la gran ventaja de realizar sus estudios en inglés.

EL IDIOMA DE LOS POLÍTICOS

Todos los documentos oficiales están en inglés e irlandés, así como los rótulos en autobuses, aeropuertos, carreteras, etcétera. En cuanto a los medios de comunicación, la televisión pública tiene un canal que emite en irlandés, aunque no todos los programas, mientras que el primer canal difunde un «telexornal» en irlandés previo al noticiero principal, que es en inglés. Con la radio ocurre lo mismo. Por lo que respecta a medios escritos, los editados en irlandés son muy minoritarios en un ámbito en el que los periódicos en inglés tienen un alto porcentaje de lectores respecto al número de habitantes, que son 3.600.000 en la República.

Toda la rotulación de calles, carreteras, aeropuertos, estaciones de tren, servicios públicos, está en irlandés e inglés.

El inglés que utiliza la población es, naturalmente, el idioma de los políticos. Como lo es de la difundida canción irlandesa basada en profundas raíces populares de sustento gaélico. Que se cante en inglés – también en irlandés – no impide que se esté expresando el alma irlandesa.

ESPEJO DE LA GENERACIÓN NÓS

Los fantasiosos galleguistas de la Generación Nós del primer tercio del Siglo XX se miraban en el espejo de una Irlanda todavía perteneciente a Gran Bretaña – la independencia la alcanzó la República en 1949 – que ellos desconocían tanto como idealizaban. Un país de verdaderas raíces celtas que Galicia nunca tuvo, como muy bien saben incluso quienes lo afirman; y que por entonces, en este caso sí igual que Galicia, también vivía en la pobreza.

El despegue económico de la República de Irlanda, cuyo territorio sobrepasa en poco los 70.282 metros cuadrados, comenzó en la década de los ochenta. Con una agricultura y ganadería que evolucionaron hacia la modernidad y constituyen un importante sector exportador, con una industria pesquera recientemente desarrollada en competencia directa – no sin conflictos – con Galicia, la buena marcha de Irlanda se debe primordialmente, como se dijo arriba, a la presencia en Dublín de prácticamente todas las macroempresas multinacionales de la informática. Y a una incipiente industria farmacéutica que promete llegar a ser muy importante.

Con un crecimiento sostenido en las dos últimas décadas de un ocho por ciento, en ocasiones alcanzando y sobrepasando el diez por ciento, la Irlanda actual disfruta de uno de los PIB por habitante más altos del mundo.

Gracias sobre todo, hay que insistir, a un magnífico sistema educativo resultado de las fuertes y prioritarias inversiones realizadas por el Estado en la década de los ochenta; y, por supuesto, al idioma inglés, la gran herencia que les quedó tras siglos de integración en el Reino Unido.

Los nacionalistas gallegos actuales, sobre todo los más radicales, deberían también mirarse en el espejo educativo y linguístico de Irlanda. Desde un nacionalismo sensato y realista. Por el bien de Galicia y para que algún día nuestro país alcance el desarrollo económico y bienestar que todos deseamos, en lo posible cercano al que gozan los irlandeses.

Es Irlanda el principal destino para los niños y muchachos españoles que desean avanzar en su inglés. No solo españoles, también de otros países europeos. Estos cursos para extranjeros es otra pequeña industria de este país celta de ancestral lengua gaélica que, paralelamente, los irlandeses supieron conservar.  Una política linguística pragmática, realista, competente y con muchos retornos

V.E

Añadido de ahora: con español e inglés se pueden dar varias vueltas al mundo, con español a medio mundo. Si solo hablas catalán, euskera o gallego apenas podrás salir a algunas zonas limítrofes de tu pequeño país de origen. Aunque en el caso del gallego Portugal y Brasil también están cerca.

Los irlandeses lo supieron hacer. Si bien es cierto que por necesidad, porque solo con el gaélico no iban a ningún lado. Pero siempre orgullosos de su idioma ancestral y propio.

 

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