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04/01/2015

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SOLO TRES FABRICANTES DE CONSERVAS SEGUIRÁN CON PLANTAS DE PRODUCCIÓN EN VIGO EN 2015

Los que permanecen son Conservas Albo, Cerqueira (Pay Pay) y Conservas Valcárcel (Vigilante), mientras que Orbe, actualmente en Tomás Alonso, pronto trasladará su planta al polígono industrial de Ponte Caldelas. Aunque a las anteriores habría que sumar Connorsa (Cabo Peñas), que se encuentra al fondo de la Ría, en el municipio de Vilaboa; y Thenesie-Provoté … Continuar leyendo "SOLO TRES FABRICANTES DE CONSERVAS SEGUIRÁN CON PLANTAS DE PRODUCCIÓN EN VIGO EN 2015"

SOLO TRES FABRICANTES DE CONSERVAS SEGUIRÁN CON PLANTAS DE PRODUCCIÓN EN VIGO EN 2015

Los que permanecen son Conservas Albo, Cerqueira (Pay Pay) y Conservas Valcárcel (Vigilante), mientras que Orbe, actualmente en Tomás Alonso, pronto trasladará su planta al polígono industrial de Ponte Caldelas.

Aunque a las anteriores habría que sumar Connorsa (Cabo Peñas), que se encuentra al fondo de la Ría, en el municipio de Vilaboa; y Thenesie-Provoté (Grandes Hoteles), radicada en Mos.

También Antonio Alonso (Palacio de Oriente), que no produce en Vigo desde 1971, sino en sus plantas de Bueu y Cillero; pero que mantiene en la ciudad su sede social y administrativa. Iniciada su actividad en 1873, es la más antigua de las conserveras españolas en activo, fundada por Antonio Alonso Santodomingo, un emigrante que se introdujo en la actividad a su regreso de Cuba y supo levantar una industria que pronto se convirtió en una de las más fuertes y punteras.

A destacar que ninguna de estas industrias supervivientes fue iniciada por originarios de la Costa Brava, los famosos "fomentadores" catalanes de birreta y faja, salazoneros a pie de playa que, llegando a cientos, comenzaron a asentarse en el Areal a finales del XVIII y que encontraron impulso industrial con la aparición de las conservas en el segundo tercio del XIX. Entre 1914 y 1960, a lo largo de medio siglo, ayudados por los mercados abiertos por las circunstancias bélicas que siguieron y también por el despegue de algunos países sudamericanos, labraron considerables fortunas que, en algunos casos, se tradujeron, a partir de los años veinte, en la construcción, como muestra de presencia y poderío, de magníficos edificios en el centro de la ciudad.

De los clásicos apellidos catalanes asociados a la industria conservera queda tan solo el de Curbera; pero por matrimonio con uno de los descendientes de Antonio Alonso.

MEJILLONES DE PAY PAY Y LA SINGULARIDAD DE CONSERVAS ALBO

Justo López Valcárcel se incorporó a la actividad conservera en 1890, el mismo año en que lo hizo Juan Bautista Cerqueira, un comerciante portugués de Caminha radicado en Vigo. Que eran pequeñas plantas  respecto a algunas de las potentes industrias propiedad de catalanes; pero que son dos de las conserveras que perviven en Vigo gracias a unos productos de primera calidad que les proporcionan un prestigio bien ganado e implantado en mercados interiores y exteriores. No importa, por  el contario, que sus excelentes mejillones los elabore Pay Pay exclusivamente en la factoría que posee en Santa Eugenia de Ribeira junto a las bateas donde se cultivan.

Los López-Varcárcel y los Cerqueira están emparentados, manteniendo así la tendencia histórica de las tradicionales familias conserveras.

La tercera de las que permanecen es Conservas Albo, con remotos orígenes en Cantabria, que en el Siglo XVIII era un feudo salazonero de italianos, como Vigo de catalanes, procedentes en su mayoría de la región de Génova. Carlos Albo Kay, el fundador, fue un singular personaje y hombre culto, profesor de inglés, francés y matemáticas, viajado, nacido en Burdeos de padre cántabro y madre inglesa, que decidió en 1869 iniciar planta de salazón en Santoña para posteriormente, en 1895 , trasladarse a la asturiana Candás y montar allí fábrica de conservas. En Vigo la firma Calvo abrió su industria en 1929 y hasta hoy. En la calle de la Paz radica la sede de la potente marca que también tiene plantas en Cillero (túnidos) y en Asturias, en Tapia de Casariego, se dedica a platos preparados, como fabada, caldo gallego o callos con garbanzos, entre otros.

EL LEGADO ARQUITECTÓNICO DE LOS CONSERVEROS

Esta diversidad es una de las diferencias que caracterizan a Conservas Albo, que no se limita a envasar productos procedentes del mar. Y que en algunas de sus preparaciones siempre fue innovadora y diferente. Como lo fueron, también siempre, los miembros de la familia Albo en Vigo, rehuyendo siempre el protagonismo social que se procuraban otros fabricantes de conservas.

Aunque en un aspecto sí que siguieron el ejemplo de otros: en la esquina de Gran Vía con Urzáiz levantaron un imponente edificio cuya construcción finalizó en 1949. Un edificio rematado por una reproducción de la famosa escultura alada de origen griego "La Victoria de Samotracia".

Y es que la impronta arquitectónica dejada en sus grandes tiempos por los conserveros en Vigo es muy considerable. Un recuerdo permanente, con todo su simbolismo, de que fueron los empresarios de este sector los que realmente levantaron y construyeron la ciudad.

J.L. FRAGOSO 

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