Punto de Mira

UN CIERRE DE FRONTERA QUE NOS VA A UNIR TODAVÍA MÁS

Las dos llamadas eurociudades, las conformadas por Tui y Valença y por TomIño y Cerveira - que estarían mejor nombradas eurovillas - se encontraban funcionando muy bien, compartiendo servicios públicos y promoviendo en el plano oficial y real las muy estrechas relaciones entre Galicia y el norte de Portugal.

UN CIERRE DE FRONTERA QUE NOS VA A UNIR TODAVÍA MÁS

Sobre A Ponte da Amizade, en la foto, que une las localidades de Tomiño y Cerveira, al igual que los que se encuentran en Salvaterra y Tui, la fluidez viaria conllevaba un gran significado que trascendía los asuntos económicos, los pequeños y los grandes.

Los portugueses acudían en gran número a las gasolineras gallegas a comprar carburante mucho más barato que en su país; y también bombonas de butano a casi mitad de precio. Mientras que los gallegos cruzaban para abastecerse en grandes superficies como Pingo Doce entre otros artículos de los excelentes tintos portugueses del Alentejo y de la península de Setúbal, con una incomparable relación calidad precio. Y nuestros vecinos se acercaban a nuestros supermercados, por ejemplo Mercadona de Tui, para hacerse con chocolate y dulces mucho más baratos que en su país. Entre una variedad de productos de cambiante precio a uno y otro lado.

¿Y qué decir de las concurridísimas ferias semanales en Monçao, Valença y Cerveira, sobre todo esta última, celebrada los sábados? Se puede estimar que el ochenta por ciento de los compradores eran españoles. Con su cierre temporal los cientos de comerciantes lusos, un colectivo muy amplio y con fuerte incidencia en la economía fronteriza, lo va a pasar muy mal durante, quizás, un par de meses. Esto con suerte.

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El norte de Portugal se desarrolló industrialmente en los últimos años a partir de empresas de Vigo que se instalaron en los nuevos polígonos industriales, a las que hay que añadir las que se fundaron para actuar de proveedoras de industrias viguesas. Se crearon muchos puestos de trabajo y son numerosos los habitantes del Baixo Miño, desde Tui a Tomiño, que cobran sus nóminas en Portugal.

El tráfico de manufacturas a través de los puentes del Miño era incesante. Y lo sigue siendo, aunque ahora controlado y con colas de camiones avanzando lentamente.

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Nunca como hasta ahora, en los últimos años, la comunicación y la mutua dependencia fue tan fuerte.

El trasiego, el comercio, una economía fuertemente interrelacionada, con el cierre de la frontera su falta se va a dejar sentir mucho a ambos lados del Miño. La cotidiana vida común era algo natural que ya están echando de menos los habitantes miñotos. Y que ahora, con su falta, valorarán en mucha mayor medida.

Por eso, cuando se vuelva a abrir la frontera y se restablezca la normalidad la unión entre el norte de Portugal y el sur de Galicia se hará todavía más estrecha y sólida, habiendo comprendido todos lo mucho que significa después de, durante semanas, echar de menos la comunicación, los servicios compartidos y el comercio transfronterizo.

V.E

Enlace a la página web DOUS CONCELLOS, UN PROXECTO COMÚN (Tomiño-Cerveira)

 

 

 

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