En portada

Artículo publicado

01/02/2003

vigoempresa vigoempresa

Comparte en

Víctima Cuiña

Cuiña afirma que jamás vendió a la Xunta un tornillo. Sin embargo, las obras públicas de la Xunta, los hospitales, colegios, numerosos edificios públicos, están llenos de tornillos y otros materiales bastante más caros, proporcionados por las empresas de un holding familiar que factura 48 millones de euros al año.

Pero, ¿por qué solicitó una comisión parlamentaria para “limpiar su buen nombre”, si a lo largo de trece años, sus actividades políticas y las paralelas actividades empresariales de su familia siempre fueron homologadas por el Sr. Fraga y por el Partido Popular?

Si las empresas de Cuiña obtenían todas las subcontratas sería por calidad y precio, por la buena gestión de su señora madre y sus hermanos, que son los que dirigen las sociedades, no porque él estuviera al frente de la Consellería de Obras Públicas. Eso, al menos, es lo que se desprende de la aprobación de Fraga a lo largo de todos estos años.

De lo contrario, lo hubiera cesado hace tiempo, cabe suponer.

Grave enfrentamiento en San Caetano

Una prueba de la confianza que Fraga siempre tuvo en su conselleiro es que, a finales del año 1999, su propia hermana, Rosario Fraga Iribarne, figuraba como jefa del gabinete de José Cuiña.

Ella fue testigo de otra muestra de la honestidad de Cuiña, cuando éste se vio sometido a un violento enfrentamiento en su propio despacho, rayano en la agresión física, zarandeo por las solapas incluido. Por negarse a conceder obras públicas a un importante constructor gallego radicado en el Bierzo, sospechoso de dudosas prácticas empresariales.

Las empresas de José Martínez Núñez, que así se llama el protagonista del escándalo, tienen su principal ámbito de actuación en Castilla – León, facturan por encima de los 330 millones de euros y cuentan con 1.500 empleados.

Una hija de este ex-albañil convertido en acaudalado empresario estuvo casada con Carlos Botella, ya fallecido, primo carnal de la esposa del presidente del gobierno. Aunque esto es una casualidad, claro.

Frustrado proyecto de asesinato

Al hombre fuerte de la Xunta en aquel momento, su rectitud pudo haberle costado la vida. Al menos, eso se deduce de los sucesos que la Guardia Civil tuvo que investigar durante meses, a lo largo del año 2000, la trama de una supuesta conspiración para asesinar al conselleiro. El llamado “Caso Cuiña”.

Antes de poder llevar a cabo su trabajo, el sicario contratado para la ocasión, un tal Wolfrang Pérez, venezolano, apareció muerto, quizás suicidado, en las consabidas extrañas circunstancias. Eso sí, dejó unas notas manuscritas en las que hacía mención a los que él señalaba como inductores del crimen. Y su viuda declaraba más tarde al Diario de León (06/02/00): “Mi esposo murió por no querer asesinar a Cuiña”.

El caso acaba de ser archivado por el Juzgado Número 2 de la capital leonesa. A José Martínez Núñez también lo investigaron otros juzgados por incendios provocados en instalaciones de constructores de la competencia. En estos sumarios volvía a aparecer el nombre del tal Wolfrang Pérez, así como una cinta producto de una grabación telefónica en la que el empresario llamaba a Fraga “gilipollas” y a Cuiña “trepa” y “enano”.

El Grupo Martínez Núñez, al que pertenecen las importantes empresas Teconsa y Proinsa, celebró el pasado viernes 17 de Enero su última y triunfante convención anual en el Gran Hotel de Lugo. Precisamente el día después de que Cuiña fuese defenestrado. Asistieron 300 de los 1.500 empleados.

Ley de incompatibilidades

En Septiembre de aquel movido 2001, una revista nacional denunciaba una situación por la cual el conselleiro incurriría en la violación de la Ley de Incompatibilidades: en Mayo del año anterior había fallecido su padre, y él recibido en herencia el 16 % de las acciones del grupo empresarial familiar, títulos de los que no se había deshecho, como señala de cumplimiento obligado la misma ley.

Fraga, siempre en su línea, despachó el asunto como “sandeces”, mientras que Paco Vázquez, que nunca ocultó sus simpatías por el de Lalín, fue más explícito: “Es una auténtica infamia, en un proceso electoral, manchar el nombre de una persona y, por extensión, el de su familia. Bastante desgracia ha tenido con perder a su padre.” (El Mundo, 28 de Septiembre de 2001).

Subvenciones a fondo perdido

Desde luego, si las empresas de los Cuiña no cumplieran la legalidad, o no hubieran demostrado esa legalidad, tampoco habrían recibido, entre los años 1999 y 2000, unos 250 millones de pesetas en subvenciones a fondo perdido.

Las ayudas las otorgó el Ministerio de Economía, por un monto de 180 millones, y la Xunta a través del Igape, por otros 70 millones, siendo las beneficiarias de las mismas las sociedades mercantiles Inasus, Ibérica de Conformados y Pumade.

Amistad con Esparza

En su día, Cuiña tuvo relaciones de cierta amistad y negocios con Jorge Esparza, el convicto cómplice y testaferro de Roldán, que en la década de los ochenta era directivo de Hispanoalemana, una constructora del grupo Rumasa.

Entre ambos surgieron diferencias, y un posterior distanciamiento; pero en 1993, ya con Cuiña a cargo de la Consellería de Obras Públicas, el PSOE en el gobierno de Madrid, retomaron el contacto. En aquel momento Esparza ejercía de alto ejecutivo de Huarte, la empresa que había ganado la licitación para construir el nuevo Hospital Clínico de Santiago.

Según algunas fuentes, Cuiña recibió entonces, en concepto de comisiones, 180 millones de pesetas, mientras que las empresas de su familia se beneficiaron de subcontratas por valor de 400 millones de pesetas. ¿Verdad o mentira?

Actualmente, el Hospital Clínico se encuentra en fase de ampliación, las obras a cargo de la Constructora San José. La empresa Inasus fue la elegida para construir nuevas fachadas acristaladas.

Desde la cárcel de mujeres de Brieva, Roldán envió al diario El Mundo un prolijo relato de las relaciones de Cuiña con su ex – socio. La información nunca fue publicada.

Portos de Galicia

Una de las grandes labores de Cuiña al frente de su consellería fue dotar a Galicia de una amplia red de puertos deportivos que se necesitaban en la Comunidad.

Son diecisiete los puertos, otros en proyecto. Un bosque de mástiles en fase avanzada de forestación y ya bastante productivo.

La inversión ha sido considerable, y en la construcción de los más recientes, como Sanxenxo, ha participado la empresa pontevedresa Alfer Metal, dedicada a la fabricación de pantalanes sobre base de aluminio – siempre el aluminio en la vida de Cuiña -. Una empresa que también ha llevado a cabo el diseño y realización de paseos marítimos en distintas localidades costeras.

Muchas las personas relacionadas directa o indirectamente con las actividades náuticas le deberían estar muy agradecidas a José Cuiña.

Lalín, kilómetro cero

No tanto, desde luego, como se lo están en su pueblo, donde es un verdadero totem viviente al que se le rinde culto.

El lema que acompaña la cabecera de la página web del Concello de Lalín reza así: “Lalín, quilómetro cero de Galicia”.

En eso quiso convertir Cuiña a su localidad natal, en referencia para Galicia, dotándola de magníficas estructuras y servicios, incluido un magnífico Parque Empresarial en el que se radican mas de la mitad de sus catorce empresas y cuyas parcelas estaban vendidas en su totalidad a finales del año 2000.

En su casa de la parroquia de Filgueira se encuentra ahora Cuiña poniendo a cero su contador político, con la vista puesta en iniciar la segunda gran etapa de su vida pública.

Las Ferias del Cocido

De la trasparencia de las actividades empresariales de su familia tampoco dudaron nunca los importantes “persoeiros” de la política que durante los últimos años acudieron a Lalín para participar de la famosa Feria del Cocido, que se celebra todos los años a finales del mes de Febrero.

Si en algún momento lo hicieron, disimulaban muy bien. Nos referimos, por ejemplo, a Alvarez Cascos, que fue pregonero en 1998, y que pernoctó en casa de Cuiña.

También pregonó el cocido Baltasar Garzón, en el 2001. Y Mariano Rajoy – ¡hay que ver! – en el 2000. El mismo Fraga actuó como tal en 1991, justo unos meses después de nombrar por primera vez a Cuiña conselleiro de Obras Públicas.

Mientras que a la “Encomienda del Cocido” pertenecen los ya mencionados, excepto Fraga, y Francisco Vázquez, Ana Pastor, Manuela López Besteiro, Diz Guedes, además de otros menos relevantes políticamente.

Por suerte, el pregón de este año, la XXXV edición, ya estaba adjudicado a una conocida presentadora de televisión.

Sin duda, la pregunta es: ¿quiénes y cuántos estarán presentes este año? Toda la Galicia política estará muy atenta.

Cuiña volverá. Y la Fiesta del Cocido recuperará sus fastos políticos. Esto lo saben en Lalín. En otros sitios, también.

Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Print this page