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Artículo publicado

18/04/2019

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UNA FOTO DETRÁS DEL CRISTO

Punto de Mira

11/08/2019

UNA FOTO DETRÁS DEL CRISTO

VIGO, CIUDAD MÚLTIPLE Y MULTIPLICADA
Una urbe diferente, que experimentó un extraordinario crecimiento demográfico a partir del Siglo XIX

En una extensa conurbación, por la costa Vigo tiene continuidad residencial hasta Baiona. Y hacia el norte se funde con Redondela por Chapela. Mientras que al otro lado de la Ría, Cangas y Moaña, comunicadas por travesía y puente, se consideran y son parte de una gran ciudad conformada en torno a su extraordinaria ría protegida por las islas Cíes

La industria viguesa se asienta en O Porriño, en Mos, en Vincios, que pertenece al municipio de Gondomar. También en Redondela y en Nigrán, en Porto do Molle. Vigo posee un cinturón industrial con conexiones que llegan al norte de Portugal, a Valença do Minho y Vilanova de Cerveira.

El aeropuerto de Vigo, en Peinador, ocupa terrenos de los ayuntamientos anexos de Redondela y Mos. Un aeropuerto que es el de las Rías Baixas.

Vigo, en su extenso entorno industrial, rural y residencial, es una ciudad con un área metropolitana cuya población que supera de largo los quinientos mil habitantes.

IMPRESIONANTE CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO EN LOS SIGLOS XIX Y XX

En el año 1840 Vigo era una villa marinera cuyo censo alcanzaba los 5.570 habitantes.

Que ya eran 15.000 en 1880. Es decir, en cuatro décadas la población se había multiplicado por tres y la villa comenzaba a ser ciudad. Ello debido a la buena marcha de las industrias de salazón y a la pujanza del puerto. Vigo crecía, se abrían nuevas calles extramuros, se llevaban a cabo grandes rellenos, como el de la Alameda, se construían magníficos edificios modernistas. La nueva ciudad vibrante, llena de energía emprendedora y que, siempre creciendo, constituía un enorme,  mercado de trabajo. Media provincia de Ourense pudo sortear un destino de emigración para radicarse en Vigo.

En 1990 la población alcanzaba los 22.144 habitantes.  Y diez años más tarde, tras la anexión de Bouzas en 1904, llegaba a la cifra de 35.000. Ya en 1941 se produjo la incorporación del extenso y poblado municipio de Lavadores, que incluía Teis. En 1945 Vigo se había convertido en una para la época impetuosa ciudad de 132.000 habitantes con una pujante industria naval. Y las modernas fábricas de conservas de pescado en lata – un invento de la francesa Bretaña que llegó a Galicia a mediados del Siglo XIX y que en las Rías Baixas se supo aprovechar muy bien – habían sustituido a las antiguas precarias plantas de salazón. La fábrica de cerámica de Alvarez, en Cabral, que durante décadas fue la primera industria de la ciudad, ya contaba con miles de trabajadores y continuaba creciendo.

Posteriormente, en los años sesenta, tras la llegada de Citroën,  Vigo recibiría otro gran empujón industrial y demográfico para empezar a convertirse en lo que es hoy.

LA CIUDAD EN LA QUE SURGIÓ UNA ´SARDINOCRACIA´ ATRAJO A NUMEROSOS EMPRENDEDORES

La industria conservera se benefició en gran medida de la I Guerra Mundial, también de los mercados sudamericanos con Argentina y Cuba a la cabeza; y tras la guerra civil española y posteriormente tras la II Guerra Mundial la nación hambrienta estuvo muy necesitada de la producción viguesa de latas de sardinas.

Los descendientes de  los primeros catalanes, aquellos artesanos salazoneros procedentes de la Costa Brava, que en el Siglo XIX era una región aislada y pobre, impulsaron el Vigo industrial. A ellos hay que sumar un par de casos muy significativos de gallegos retornados de la emigración que supieron, desde el otro lado del Atlántico, ver el futuro de la conserva. Y de otros industriales llegados de Asturias. En la primera mitad del Siglo XX Los conserveros amasaron y enlataron considerables fortunas, conformando lo que se dio en llamar ´sardinocracia´

Atraídos por la prosperidad de la ciudad, numerosos comerciantes castellanos, gran parte zamoranos y maragatos, vinieron a establecerse, además de bastantes riojanos y vascos, estos, algunos, para montar ferreterías.

Uno de los zamoranos, de apellido Tetilla, abrió una librería que terminó por convertirse en una potente firma editorial tras, gracias a una afortunada casualidad, invertar nada menos que el género de novelas del Oeste, tan baratas y populares – se distribuían decenas de miles – en los años cuarenta y cincuenta en toda España. La editorial Cíes fue la pionera de la industria editorial viguesa, que la sigue habiendo.

Además, ya una pujante ciudad tan vital y múltiple, Vigo contaba con dos importantes colonias extranjeras, la formada por los empleados del Cable Inglés, que tuvo gran incidencia social, sobre todo en los deportes; y la que iniciaron los empleados del Cable Alemán, que levantaron el Colegio Alemán al que acudían sus hijos pero que también sirvió en su día, durante la II Guerra, como residencia de descanso para las tripulaciones de submarinos nazis.

Una ciudad como Vigo no podía menos que servir de imán a pintores, escultores, poetas y escritores, que aquí encontraron un acomodo y una posibilidad de ganarse la vida que se les negaba en sus lugares provincianos de origen. Como es bien sabido, el diario Faro de Vigo contó con un director novelista y fabulador de extraordinaria imaginación, Alvaro Cunqueiro, que era todo menos un verdadero periodista; pero un lujo para el periódico a través de sus artículos.

TAMBIÉN FUE VIGO LO QUE SE PUEDE DENOMINAR ´CIUDAD DE OPORTUNIDAD MATRIMONIAL´

Cuando llegó Citroën ya se atisbaba el inicio de la decadencia de la industria conservera. El impulso de la empresa francesa en los años sesenta iba a cambiar de nuevo la ciudad; y su necesidad de mano de obra cuando se inauguraron las instalaciones de Balaídos provocó otro gran salto demográfico, para lo que fue preciso construir un gran barrio, como es el de Coia.

Aparte de todo lo anterior, mejor dicho, como consecuencia de todo lo anterior, Vigo también atrajo a bastantes también emprendedores varones procedentes de muy diversas partes de España que llegaron en busca de fortuna matrimonial. No pocos la encontraron entre las numerosas proles femeninas de las familias empresariales. Si ya no iba a quedar dinero – ya que en aquellas familias eran muchos a gastar – al menos mediante el envite conyugal, los recién llegados podrían, mediante matrimonio, obtener los necesarios contactos para iniciar actividades profesionales, por ejemplo de intermediación.

Dice un profesional liberal de Lugo residente en A Coruña y que por razones de trabajo con frecuencia visita Vigo: ´ Aquí siempre me parece que no estoy en Galicia´.

Claro. Vigo no tiene nada que ver con las otras ciudades que son administrativas y desde siempre provincianas.

V.E

Y UN CASO MUY VIGUÉS:

A principios de los cincuenta arribó a Vigo procedente de un pueblo de Zamora un herrero que se estableció en un pequeño local del barrio de Teis. Trascurridos unos años, con Citroën ensamblando sus primeras docenas furgonetas 2CV en una nave de las Avenidas, el taller – que por entonces estaba muy lejos de poderse denominar fábrica – tuvo un problema en los suministros procedentes de Francia. Se trataba de los armazones metálicos de los asientos, unos tubos. Por lo que los responsables decidieron recurrir al herrero zamorano, para que les montara unos cuantos. Así fueron los inicios de VIZA, hoy día una de las principales empresas del sector de la automoción y una multinacional viguesa con presencia en varios países.  

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