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03/04/2011

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VIGO ES EJEMPLO DE LO QUE NO DEBE SER LA GESTIÓN PORTUARIA

Por las mismas poderosas razones que la gestión de los principales aeropuertos españoles será privatizada, se debería hacer lo mismo con nuestros puertos. Como ocurre en otros países.

VIGO ES EJEMPLO DE LO QUE NO DEBE SER LA GESTIÓN PORTUARIA

El espectáculo que desde hace años ofrece la Autoridad Portuaria de Vigo es aberrante: un puerto que se encuentra a la cabeza en pesca y que ocupa lugar destacado en otros sectores convertido en plataforma de lanzamiento político, dirigido por personas con escasa o ninguna noción de administración portuaria.

Un puerto de Vigo que ha llegado al colmo: tiene al frente a una auxiliar de enfermería carente de cualquier otra formación específica, persona de nulo nivel técnico y que no habla idiomas, que se deberían exigir. Y cuyo mérito más destacable, aparte de su habilidad para venderse en algunos medios, es su condición de candidata a la alcaldía en las venideras elecciones. 

Entre cuyas principales iniciativas en procura de eco mediático se cuenta el intento de montar bares de copas en terrenos e instalaciones portuarias. O una gran fuente chafarís en el muelle de cruceros.

CUESTIÓN QUE VIENE DE LEJOS

Antes fue Abel Caballero quien se permitió usar la Autoridad Portuaria como rampa de lanzamiento, convirtiendo su etapa en otro circo mediático. En una actuación que ahora imita Corina Porro, ambos utilizando sin ningún control fondos del organismo en beneficio político propio.

Pero es que los antecesores tampoco eran los más adecuados para ocupar el cargo. Elena Espinosa (1988-1996) era una joven meritoria  que de barcos sabía poca cosa cuando se estrenó, aunque es de suponer que en su dilatado periodo algo terminó por aprender de fletes y rutas marítimas. A la que siguió un Juan Corral (1996-1999), el primero en aparecer como aspirante a la alcaldía, pereciendo en el intento. Y a continuación un abogado del Estado, Julio Pedrosa (1999-2005), más acostumbrado al sosiego que a la actividad que se desarrollaba en los muelles bajo su despacho. Eso sí, siendo persona honesta, fue bastante más cuidadoso con los dineros públicos a su cargo que sus predecesores y sucesores.

Que resultó reemplazado por el actual alcalde de la ciudad, el ya mencionado Caballero (2005-2007). Para, una vez conseguido su objetivo, dejar paso a Jesús Arias (2007-2009), el cual, aunque un técnico en cuestiones portuarias, se trataba de otro nombramiento de trasfondo político. Un técnico mediocre, procedente de un puerto menor y al que el nuestro le vino grande.

Hasta llegar al mayor de los despropósitos: Corina Porro. Un caso realmente insólito el suyo, único en el mundo por su condición profesional de enfermería con categoría de auxiliar.

ÁREAS QUE YA ESTÁN PRIVATIZADAS

Si el puerto de Vigo, experimentando una considerable merma en sus resultados económicos, al ser desviadas porciones considerables de sus ingresos a publicidad política personal, sobrevivió a tal sucesión de presidentes en las últimas dos décadas, se debe, en buena parte, a que algunas de sus áreas clave llevan tiempo privatizadas.

Como son la terminal de contenedores y la plataforma logística de Bouzas, ambas a cargo de empresas especializadas en tráficos portuarios. El funcionamiento del Berbés se lleva, en cambio, desde la misma Autoridad Portuaria, a cargo de un departamento específico. Y en este caso hay que decir que con muy buenos resultados, como si de una empresa se tratase.

El caso de los cruceros es muestra: su actual buen momento se debe no a la labor que se realiza desde la Autoridad Portuaria, sino al empeño y al trabajo que durante muchos años llevó a cabo la Consignataria Durán, de la mano de Alberto Durán, para captar estos tráficos y poner a Vigo en el mapa marítimo. Es decir, iniciativa privada. En una gestión ahora continuada por otra consignataria del puerto, Pérez Torres.  

Lo peor es que se rumorea que Núñez Feijoo ofreció al ex alcalde Manolo Pérez la próxima presidencia de la Autoridad Portuaria de Vigo a cambio de su apoyo, con el de las personas que le siguen como corriente interna del PP, a la candidata del partido a la alcaldía de la ciudad. Un aval y unos votos con lo que antes Corina Porro no contaba. 

Más de lo mismo. No tienen respeto al puerto, ni a sus usuarios ni, mucho menos, a Vigo. Les da todo igual, excepto sus intereses personales y políticos. 

RAMÓN EIXAS 


Otro artículo: MANOS POLÍTICAS FUERA DEL PUERTO DE VIGO 

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