Unos por otros

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Artículos de Antonio Ojea publicados entre 15/09/2008 y 01/01/2012

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LA GUINDA

Unos por otros

LA GUINDA

ASÍ DE CLARO

ASÍ DE CLARO
Con independencia de las boutades que cualquiera pueda proferir, lo cierto es que nos encontramos en la más profunda sima de la imaginación. Quienes dicen representarnos siguen haciendo alarde de una falta de imaginación y de recursos digna de un frenopático: todo lo que se les ocurre ante cualquier dificultad para desarrollar una necesaria actividad económica es darle nuestro dinero a los “necesitados”.
Que el sector del automóvil anda con dificultades porque se le acabó lo de fabricar cada vez más coches, pues cogen el dinero que los ciudadanos les encomendaron para que se lo administren y se lo dan para tapar el agujero; que la gente protesta porque les sale por un pico lo de andarse con el coche entre O Morrazo y Vigo, pues se tira de caja y se le da el dinero a la concesionaria de la autopista; que lo que anda mal es el transporte marítimo de pasajeros entre las dos orillas de la ría, pues nos rascan el bolsillo y venga a darle dinero al transportista.
O sea que, ya saben: entre todos estamos pagando la compra del coche del vecino, el peaje de la autopista de quienes la usan y el billete del deficitario servicio de transporte de ría. Así de claro.
Mucho largar con eso del I+D+i, pero nadie quiere admitir que “innovación” e “imaginación”, además de rimar en consonante, o van juntas o no van. Y toda la imaginación empleada en ir poniendo parches a esto de la crisis se reduce a repetir las fórmulas usadas por los que les precedieron, con total olvido de lo que les criticaron eso.
Lo que yo me pregunto es si no estaremos haciendo el indio al permitir que se sigan gastando dineros de todos en pagar asesores que lo único que saben hacer es lo ya hecho; que repiten las viejas fórmulas porque son incapaces de imaginar otras, a pesar de que se le han apuntado desde todos los ángulos de la escasa crítica que aún queda.
Si todo lo que son capaces de hacer para mantener en servicio el transporte marítimo de pasajeros es que entre todos pongamos un euro para sufragar el billete de los usuarios de las líneas, estamos aviados. Por lo visto, eso es lo único que se les ha ocurrido a quienes pagamos un buen sueldo para que nos resuelvan los problemas que no podemos resolver desde casa.
 
Que todo siga igual
Entonces, la cosa queda, más o menos exactamente, así: Itínere, que es el nombre de la empresa de Sacyr que gestiona la Autopista del Atlántico, se ve favorecida con el dinero de todos por la “gratuidad” del peaje de Rande; Citroën, que podría írsenos de las manos cualquier año de estos, acepta de buen grado que le paguen a los proveedores que se inventó un buen día, para que no sigan contribuyendo al incrementar la nómina del paro, y espera pillar una buena parte del dinero de todos ante la cada vez más verosímil posibilidad de deslocalización, y ahora se repite el método para que Mar de Ons no se lleve por delante un servicio de pasajeros herido de muerte por el asfaltismo y la apuesta retrógrada por el transporte por carretera.
Por lo que veo y oigo por ahí adelante, parece que en eso se basará la cacareada “reformulación” o “refundación” del capitalismo financiero; es decir, que sigamos con el lampedusiano “que algo cambie para que todo siga igual”. Y, como yo lo veo, para ese viaje no se necesitan las alforjas de La Cumbre del G-20 más la silla de Sarkozy, porque lo de tirar del dinero de todos para resolver los problemas creados por unos cuantos, y que esos cuantos no sufran las consecuencias de su depredador comportamiento, ya estaba inventado.
El principio motor del tipo de actuaciones que sufrimos es sencillo: hay que llevar la producción hasta límites insostenibles (con ininterrumpido reparto de beneficios para que se siga confiando en el sistema), de modo que se cree un problema cuya solución sería más cara que la de seguir pagando, y cobrar a fin de ejercicio el bien ganado beneficio.

¿Se acuerdan de aquel ¡la imaginación al poder!? Pues no prosperó.

ANTONIO OJEA

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