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CHAPUZA EN LA FINCA MIRAMBELL

Si esto fuera Oslandia, un país imaginario europeo que se encontraría pegado a Holanda, al espacio de la finca que fue de los Mirambell – la familia que en los años veinte descubrió el yacimiento romano – se le sacaría un mucho mayor rendimiento. Pero no estamos tan al norte cultural. Si fuéramos oslandeses, sobre … Continuar leyendo "CHAPUZA EN LA FINCA MIRAMBELL"

CHAPUZA EN LA FINCA MIRAMBELL

Si esto fuera Oslandia, un país imaginario europeo que se encontraría pegado a Holanda, al espacio de la finca que fue de los Mirambell – la familia que en los años veinte descubrió el yacimiento romano – se le sacaría un mucho mayor rendimiento. Pero no estamos tan al norte cultural.

Si fuéramos oslandeses, sobre todo si lo fueran los responsables de lo que en el Ayuntamiento de Vigo llaman cultura, a partir de las dos "villas romanas",  la primera hace tiempo recuperada desde un punto de vista arqueológico y la segunda aparecida recientemente, se desarrollaría todo un conjunto y un recorrido de alto valor didáctico e histórico que nos traería casi hasta hoy.

Porque los habitantes de aquellas construcciones del Siglo IV o V se dedicaban al mismo salazón que trece o catorce centurias después unos catalanes volvieron a traer del Mediterráneo para impulsar el desarrollo de Vigo. A partir de ahí se podrían mostrar, mediante fotografías y dibujos, las antiguas explotaciones salineras que allí abundaron y cuyas cuadrículas formadas por muros de piedra todavía se pueden contemplar cuando hay marea baja desde las alturas de la torre de Toralla.

Son las que proveían de materia prima a las primeras industrias de los "fomentadores" llegados de la Costa Brava. La misma zona salinera que, en muchísima menor medida, sin duda explotaron los habitantes anteriores de la finca.

Estrechamente relacionado con lo anterior, en la misma propiedad los señores Mirambell, Ferrer y Fontanils fundaron en 1884 una para la época avanzadísima industria cordelera, Cordelera Ibérica, dedicada a proveer del necesario material para los aparejos a la industria pesquera que a su vez surtía a las fábricas de salazón y después a las conserveras.

Sobre todo, si esto fuera Oslandia, a nadie se le hubiera ocurrido, mucho menos a unos responsables de un departamento de cultura, embutir de listones de madera de mala calidad el antiguo chalet de los Mirambell, destinado a Centro de Visitantes.

O Centro de Divulgación. O de Interpretación. Que esto, cuando su inauguración está prevista para la segunda quincena de Junio, parece que todavía no lo tienen claro. En realidad, un pequeño museo.

Envolver el original edificio con tablillas les debió parecer una solución imaginativa a los arquitectos municipales responsables, sobre todo barata, a pesar de que la empresa a cargo de la restauración del inmueble, Civis Global, contó con un presupuesto de más de 800.000 euros procedentes del Ministerio de Cultura. De esta manera, las paredes exteriores siguen tan deterioradas como estaban; pero ahora no se ven, están disimuladas. Una gran chapuza.

Lo interesante y atractivo hubiera sido recuperar esos muros para, por ejemplo, adornarlos con dibujos y pinturas con temas alusivos a la época de las villas romanas. Pero esto ni se les pasó por la cabeza. Es pedir demasiado.

J. GARCÍA TRABAZO

(*) En el Siglo IV el Imperio Romano se encontraba en la última fase de su decadencia y la capital pasó a ser Bizancio; y en la segunda mitad del V la ciudad de Roma fue conquistada por los bárbaros. Antes, en ese mismo siglo, ya habían llegado a Galicia los suevos, como es bien sabido. Para mezclarse, dominándola, con los restos de la sociedad con influencia romana.

Ver también:
CORDELERA IBÉRICA


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